El encefalo humano en fotografias y esquemas gratis

El encefalo humano en fotografias y esquemas gratis

En esta sección encontrarán datos sobre el desarrollo de los niños de acuerdo a su edad, así como algunos consejos de estimulación.Leer Mas...

  • RECIÉN NACIDO

    Ya llegó su recién nacido y están orgullosos. ¿Se sienten a veces muy emocionados pero a la vez un poco nerviosos sobre cómo cuidar a su nuevo bebé? Si es así, entonces son como la mayoría de los padres. Aún en los primeros días de vida, su bebé se está dando cuenta de quienes son ustedes. Los estudios han comprobado que los bebés muy pequeños reconocen la diferencia entre sus padres y las demás personas.

    Cuando uno se convierte en padre, ocurren muchos cambios y hay muchas cosas por aprender. Uno no se adapta de la noche a la mañana, así que sean pacientes consigo mismos. El amor que sienten por su bebé les ayudará a ser buenos padres. Así como no hay dos bebés exactamente iguales, nadie cuida a los bebés exactamente de la misma forma. Hagan preguntas si necesitan ayuda, y no dejen de ¡Disfrutar de su bebé!

    ESTIMULACIÓN

    El cambio de pañal, el baño y la lactancia son ideales para estimular al bebé. Los juguetes de colores contrastes y los móviles ubicados a 50 cm. de la cara del niño ayudan a la coordinación de movimientos. Coloque los juguetes cerca del bebé, de manera que los pueda investigar cuando está boca arriba. Mientras lo baña, masajee suavemente el cuerpo, déle golpecitos suaves con las manos a lo largo de sus piernas y brazos. Intente sentarlo lentamente cuando el bebé esté boca arriba, tomándolo suavemente de sus manos (no importa que no sostenga la cabeza). En todos estos momentos háblele, cántele, y acarícielo.

    PAUTAS PARA PADRES

    LA CABEZA:

    Su fontanela (mollera) tiene forma de diamante, debe ser suave y fácil de deprimir. Aun no tiene capacidad para sostener su cabeza.

    OJOS:

    Pueden estar hinchados producto del parto. Los recién nacidos ven hasta una distancia focal de 30 cm.

    OREJAS:

    Pueden estar encorvadas pues el cartílago es sumamente suave, se normaliza en semanas. El oído está bien desarrollado.

    NARIZ:

    Puede estar achatada o torcida, pero estará normal a la semana.

    TÓRAX:

    Puede haber un aumento del volumen de las mamas o salir leche debido a las hormonas maternas. No las aplaste porque pueden infectarse.

    GENITALES FEMENINOS:

    Puede presentarse una secreción blanquecina o sanguinolenta por el paso de hormonas maternas.

    GENITALES MASCULINOS:

    No es necesario bajar su prepucio. El niño puede presentar erecciones de su pene que son normales, sus testículos deben estar en el escroto

    PIEL:

    Notará que su niño tendrá un tinte amarillento en la piel de la cara y progresivamente en el tórax y abdomen lo cual es normal durante algunos días. Sin embargo, si este es muy intenso o se extiende hasta los brazos y piernas se debe consultar al médico.

    UÑAS:

    Muchos niños se lastiman con sus uñas al explorar su cara o su cuerpo con las manos, espere un tiempo para cortar sus uñas. Puede utilizar una lima de cartón nueva para limarlas durante las primeras semanas.

    PESO:

    Durante la primera semana de vida su bebé puede perder hasta un 10% de su peso debido a un exceso de agua. El bebé debe recuperar o superar su peso a las dos semanas. Luego aumenta aproximadamente 30 gramos cada día.

    ALIMENTACIÓN:

    La leche materna exclusiva asegura un aporte de nutrientes adecuado, además de poseer propiedades anti-infecciosas y llenar las necesidades emocionales del niño.

    HORARIO DE ALIMENTACIÓN:

    De acuerdo a las necesidades del bebé (cada que llore por hambre), por lo general es cada 2 a 4 horas. No dejar sin darle de comer más de 4 horas.

    DEPOSICIONES:

    Las primeras evacuaciones del bebé son verdes - negruzcas y se denominan meconio. En dos a tres días se vuelven verdes y posteriormente, son amarillo “oro”, blandas y con un halo líquido en su exterior. La cantidad de evacuaciones puede variar dependiendo del tipo y número de tomas de alimentación. Sin embargo, si las deposiciones son duras y causan malestar al niño, el bebé está estreñido y debe comunicar a su pediatra.

    REGURGITACIÓN Y VÓMITOS:

    Durante los primeros meses muchos niños regurgitan después de haber comido. Si la expulsión es brusca se dice que vomita, y si estos se vuelven frecuentes se debe consultar al médico.

    LLANTO:

    No siempre que llora su bebé tiene hambre! El llanto se produce en respuesta a estímulos evidentes (pañal sucio, frío, mucho abrigo), pero a menudo, se presenta sin ningún motivo. Suele alcanzar un máximo a las 6 semanas de vida.

    SUEÑO:

    El bebé puede dormir hasta 17 horas al día. Los bebés deben dormir hacia arriba con su cuna inclinada a 45 grados. No deben utilizar almohadas.

    BAÑO:

    Diario, preferentemente en la tarde, en un lugar sin corrientes de aire, para que el niño descanse mejor en la noche. Utilice exclusivamente un jabón neutro para bebés. No cremas ni talcos.

    OMBLIGO:

    Se debe limpiar con alcohol algodón de dos a tres veces al día, pasándolo por la base del mismo. Este se desprenderá en los primeros 10 a 15 días. No use ombliguero.

    POSTURA:

    La actitud normal es de flexión, sin extender completamente ni brazos ni piernas. Presenta durante su actividad movimientos activos no coordinados de las extremidades. Sujeta objetos con la mano con fuerza y responde a estímulos luminosos y sonoros con una reacción como de “susto” o “sorpresa”. La sonrisa es involuntaria a esta edad.

  • PRIMER MES

    Su bebé ya cumplió 1 mes, tiempo en el cual usted y él/ella han compartido y aprendido mucho. Él/ella ha dejado de ser un recién nacido. En este segundo mes de vida les espera nuevos cambios. Su bebé pasará de ser alguien siempre pasivo a ser alguien mucho más activo, más despierto y divertido. La recompensa por todas esas noches sin dormir llegará también este mes: ¡Su primera sonrisa social! El objetivo de este mes sigue siendo la estimulación de los sentidos, sobretodo la coordinación ojo-mano. Es igualmente importante estrechar el vínculo materno. A continuación hallará algunos ejercicios de estimulación.

    Estimulación motriz:

    Cuando el bebé esté sentado, acostado o levantado en brazos, muévalo de un lado a otro sosteniéndolo ya no de la cabeza sino de su tórax o espalda. De esta manera su bebé mantendrá su cabeza erguida y fortalecerá los músculos del cuello. Acostado boca abajo, acaríciele las nalgas y la espalda para que levante su cabeza. Puede también acercar su rostro hacia el bebé, para que al levantar la cabeza la mire directamente a sus ojos. Déle objetos que quepan en sus manos para que su bebé juegue con ellos: sonajeros y tableros de actividades.

    Estimulación cognoscitiva:

    En cada actividad dígale en voz alta: “Yo soy tu mamá”, “Él es tu papá”, “Tú eres el bebé”. Muéstrele cada una de las partes del cuerpo “Esta es tu mano”, “Este es tu pie”, etc. Léale cuentos sencillos y muéstrele las ilustraciones al mismo tiempo.

    Estimulación del lenguaje:

    Cuando su bebé emita algún sonido, respóndale: “¿sí?”, “No me digas”, “¿Verdad?” Háblele todo el tiempo, utilizando palabras cortas, cántele canciones que tengan movimientos corporales. Escuche con atención sus llantos, pronto descubrirá que su bebé tiene diferentes tipos de llantos de acuerdo a sus necesidades. Cuando usted responda a su llanto dígale lo que usted cree que significa.

    Estimulación visual:

    Estando boca arriba, suspenda un objeto (llaves, una cara dibujada en un papel, un juguete), y espere a que fije su mirada. Luego mueva el objeto lentamente en diferentes direcciones. Cuando lo tenga en brazos, colóquelo de tal manera que su campo visual sea lo más amplio posible. Vaya mostrándole y nombrando cada cosa de la casa. Acerque su rostro a la cara del bebé. Cuando le esté viendo fijamente, mueva su cabeza de un lado al otro. El bebé seguirá sus movimientos.

    Estimulación olfativa:

    Permita que el bebé tenga acceso a olores de alimentos como manzanas, duraznos, naranjas.

    Estimulación auditiva:

    Agite objetos sonoros (chinescos, cajas con piedritas, campanas) suavemente cerca de su cara para que el bebé trate de girar su cabeza. Cántale canciones y muévelo siguiendo el ritmo.

    CONSEJOS PRIMER MES

    • Pies Torcidos: Los recién nacidos tienen las piernas curvadas y los pies torcidos, debido a la curvatura normal de las piernas a esta edad por la posición forzada que le tocó atravesar dentro del vientre materno. Lo más probable es que se le enderezarán con el tiempo.
    • Preferencia por un pecho: Algunos niños tiene preferencia por un pecho y su causa aun no está determinada. Probablemente se sienta más cómodo en el brazo favorito de mamá. Eso puede causar una asimetría en el tamaño de un seno en relación al otro, lo cual disminuye luego del destete.
    • Sonrisas: No se desespere si su bebé aun no sonríe. En general los niños comienzan a sonreír de verdad, con sentido social, a las seis o siete semanas de edad.
    • Ruidos: Todo exceso es malo, por eso no es conveniente que su hijo duerma en completo silencio, sobretodo durante el día. Es ideal que su hijo desde ya se familiarice a dormir escuchando conversaciones, música o la televisión. Así mismo se debe acostumbrar a ruidos ocasionales como el timbre, el teléfono o la aspiradora. Obviamente es necesario evitar sonidos muy agudos pues podrían dañar el sensible aparato auditivo del bebé.
    • Dormir boca arriba: La mayoría de bebés prefieren dormir de barriga; es más cómodo, es más rico y los hace sobresaltarse menos; eso asegura más horas de sueño. Pero claramente no es lo mejor para el bebé. Dormir boca arriba aumenta mucho el riesgo de muerte súbita, particularmente en bebés que no están acostumbrados a esta posición. Parece ser que los niños al dormir boca abajo lo hacen más profundamente, lo que hace que no se despierten durante los periodos de apnea para regularizar su respiración.
    • Pruebe inclinar aun más la cuna para que no le quede la espalda plana al bebé, esto puede dejarlo más cómodo. Tenga paciencia pues la constancia es la mejor arma cuando se trata de bebés.
    • La cuna: Esta debe ser cómoda y acogedora. Su tamaño debe permitir que un bebé pueda dormir con facilidad hasta los 3 años de vida por lo que medidas de 1,20 X 70 son las más aconsejables. Si los laterales de la cuna son barrotes de madera o metal, es preferible forrarlos con espuma. La altura de los barrotes tiene que ser no menor de 70 cm. Y el espacio entre ellos no mayor de 10 cm. La cuna debe permanecer con una inclinación de 45 °, lo cual se logra colocando alzas en las patas de la cabecera de la cuna (no poner almohadas bajo el bebé). El colchón debe ser duro, no debe dormir con almohada ni debe haber juguetes ni cojines dentro de la cuna cuando el bebé duerme. No olvide que la posición ideal para dormir y evitar la muerte súbita es boca arriba.

    CONFÍE EN USTED COMO MAMÁ Y PAPÁ. RECUERDE QUE PARA SU BEBÉ USTEDES SIEMPRE SERÁN LOS MEJORES.

  • SEGUNDO MES

    SEGUNDO MES

    Tu bebé de dos meses ha dejado de ser un recién nacido. Cada vez permanece más tiempo despierto y comienza a interactuar contigo. Las acciones reflejas comienzan a desaparecer y se hacen más voluntarias. Intenta mantener por segundos su cabeza erguida. Así mismo, cuando se lo sienta él intenta mantenerse pero sin mucho éxito, por la falta de tono muscular.

    Al final de este mes, el bebé comienza a descubrir sus manos y estudia su movimiento. Juega con ellas, uniéndolas, separándolas y chupándolas constantemente. Tiende la mano cerrada hacia un objeto, y sólo la abre para asirlo después. Aprisiona su dedo pulgar contra el lado inferior de la mano y si se estimula su palma con un dedo, lo agarra firmemente.

    En este mes se establecen los primeros hábitos y los comportamientos se hacen cada vez más complejos. Discrimina las voces de las personas de otros sonidos, así como los sabores y olores. El lenguaje también avanza y el niño empieza a “gorjear”.

    Sigue objetos en movimiento, pero si estos desaparecen no los busca. Le llama la atención objetos circulares y puede ver a cincuenta centímetros de distancia. Busca también el origen de los sonidos y se vuelve en todas direcciones tratando de localizarlo. Responde con agitación con sonidos fuertes.

    La relación con los padres es cada vez más estrecha. Se siente seguro en sus brazos, cuando lo acarician y alimentan. Reconoce caras y voces, y por sus reacciones indica que prefiere personas a objetos.

    Pero quizá lo más espectacular son sus sonrisas, responderá con ellas a los estímulos y parecerá que todas las noches de insomnio han valido la pena.

    Probablemente has escuchado mucho sobre estimulación temprana la cual, sin duda alguna, ayuda en el desarrollo de tu bebé. Existen centros especializados para realizar estimulación temprana, pero de ninguna manera sustituyen a la continua estimulación ejercida por los padres. Esta estimulación personalizada, en un ambiente de amor y cuidados, son ideales para fomentar sus capacidades, aptitudes y habilidades.

    A continuación encontrarás algunas actividades para estimular a tu bebé.

    ESTIMULACIÓN BEBÉ DE DOS MESES

    Estimulación motriz:

    Cuando el bebé esté sentado, acostado o levantado en brazos, muévelo de un lado a otro, sosteniéndole no por la espalda sino por su pecho o espalda con tus manos. El bebé deberá mantener la cabeza erguida.

    Colócalo sobre un balón pequeño para inflar de manera que su pecho (no su abdomen) quede apoyado sobre él y que sus pies toquen el suelo. Balancéalo de adelante a atrás y de un lado a otro. Deja que agarre tus dedos, colócale juguetes a su alcance, permitiéndole que los agarre y los suelte. Esto estimulará su reflejo de agarre con las manos.

    Estimulación cognoscitiva:

    En cada actividad dile en voz alta “ yo soy tu mamá”, “él es tu papá” Cuando esté desnudo muéstrale las partes de su cuerpo.

    Estimulación del lenguaje:

    Refuerza sus sonidos guturales. Cada vez que el bebé emita algún sonido, contéstale: ¿sí?, ¿Qué dice el bebé? Háblale utilizando palabras cortas y cántale canciones que tengan movimientos corporales.

    Estimulación visual:

    Déjelo ver que depositas suavemente un objeto en la palma de su mano. A los pocos segundos, sus deditos se cerrarán con fuerza alrededor del objeto y quizá mueva la mano como si intentara acercárselo a la cara.

    Estimulación olfativa:

    Permítele que huela algunos alimentos como manzanas, duraznos, naranjas, etc.

    Estimulación auditiva:

    Agita objetos sonoros (cascabeles, móviles u otros juguetes musicales, cajas con piedras, etc.) cerca de su cara, para que el bebé trate de voltear la cabeza. Hazlo de un lado al otro. Cántale una canción corta y muévelo siguiendo el ritmo.

    Estimulación táctil:

    Masajea cada una de las partes del bebé. Ayuda a relajar la tensión de los puños colocando en sus palmas objetos de diferentes diámetros (pelotas, cubos, aros). Puedes jugar con las manos del bebé llevándoles hacia el centro, dando palmadas, y acariciando otras partes del cuerpo con ellas.

    Estimulación socio - afectiva:

    Acércate al niño hablándole en un tono suave y afectuoso, y permanece frente a él sonriendo. Permite que toque tu rostro, si no lo hace, lleva su mano hacia tu rostro para que lo explore.

  • TERCER MES

    TERCER MES

    Su bebé llegó a la “Edad de Oro” de los niños. Durante este mes será solo sonrisas, permanecerá más horas despierto y compartirá más con ustedes y con otras personas. Siempre estará dispuesto a charlar con balbuceos, a jugar e interesarse por todo. Disfruten de estos momentos pues serán, sin lugar a dudas, inolvidables. Recuerden que ustedes son los entrenadores oficiales de sus hijos. Estimúlenlo cada vez que puedan, pero no se excedan. Pronto aprenderán a reconocer cuando su bebé está de “animo” para jugar y cuando no.

    ESTIMULACIÓN DURANTE EL TERCER MES

    Desarrollo Motriz:

    Extiende una manta gruesa en el suelo y coloca encima a tu bebé, boca arriba. Cuando esté relajado en esa posición, toma sus manos como que fueras a levantarlo. Empezará a levantar la cabeza firmemente, anticipándose a tu acción de ponerlo de pie. Cuando esté boca arriba, ayúdale a voltearse empujándolo por la cadera. Pon los juguetes a cierta distancia al estar boca abajo, déjalo que se esfuerce para alcanzarlos.

    Coordinación óculomanual:

    Instala un móvil colgante encima de su cuna, pero fuera de su alcance. El movimiento de los juguetes pronto llamará su atención. Juega a esconder juguetes descubriéndolos después, para estimular su memoria visual.

    Aptitudes lingüísticas:

    Sal del campo visual del bebé y mientras él juega haz un ruidito (como entrechocar dos cubos o tocar una campanilla), tu bebé interrumpirá su juego para escuchar. Repite en voz alta cada una de las acciones que realices con tu bebé, recítale versos pequeños o canciones.

    Aprendizaje:

    Cuando tu bebé esté acostado en su cuna, háblale para que mire hacia ti, después coloca una toalla de papel limpia sobre el rostro del bebé, pero no dejes de hablarle para que sepa que sigues allí. Notarás como él se retuerce hasta que la toalla de papel cae hacia un lado. Permite que el bebé huela nuevos aromas de verduras y frutas, flores, tierra húmeda, etc.

    Desarrollo socio – emocional:

    Notarás que a menudo llora cuando se queda solo, pero se detiene en el momento en que te acercas para ver qué ocurre. De pronto pasa de las lágrimas a las sonrisas, de la tristeza a la alegría, cuando sus necesidades socioemocionales quedan satisfechas al estar en tu compañía.

    CONSEJOS TERCER MES

    El bebé se para en tu regazo: Los niños saben lo que pueden hacer y muchos son capaces de “pararse” en el regazo de su madre, con el debido apoyo, y lo encuentran divertido. No te preocupes pues no se les daña las piernitas, sin embargo, si él no muestra deseos de pararse no lo obligues hasta que esté listo.

    Odia la silla del carro: A muchos niños no les gusta ir en carro, porque saben que lo van a amarrar a la silla. La opción NO ES DEJARLO SUELTO, es muy peligroso. Algunas cosas pueden funcionar como: Mantenerle ocupado mientras lo sientas, con una canción o un juguete. Haz que se sienta cómodo: los cinturones deben estar bien agarrados para que el niño esté seguro (entre el bebé y el arnés no debe haber más de 2 dedos), pero no los aprietes mucho pues podrían molestar al niño. Si no queda ajustado, utiliza aditivos especiales para niños pequeños.

    Revisa la temperatura del carro, tapa el sol, maneja con algo que le distraiga (música para bebé, juguetes seguros que no se puedan arrancar de la silla). Hazlo sentirse acompañado cantándole y hablándole. Recuerda que todo niño menor de 13 años debe ir en la parte de atrás de los autos.

    Se chupa el dedo: Casi todos los niños se chupan el dedo en algún momento durante el primer año de vida. ¡Deja de preocuparte tanto! No existe ninguna prueba de que chuparse el dedo sea en sí “peligroso” ni que sea señal de un desorden emotivo, y si termina antes de los 5 años, no parece causar daño en la alineación de los dientes. La mayoría de niños dejan el hábito solos por lo que no hay que tratar de disuadirlo antes de los 4 años.

  • CUARTO MES

    CUARTO MES

    El tiempo sigue su marcha y su bebé sigue creciendo. Seguramente han disfrutado mucho estos meses interactuando con su bebé. Ahora el niño tiene más dominio de su cuerpo, puede girar su cabeza de un lado al otro y su comportamiento mano – ojo es ahora más complejo. Su niño no va a dejar de investigar el mundo que lo rodea. Todo lo toca, lo explora con sus manos y su boca. Parecerá no querer descanso (que seguro es lo que más anhelan), pero la satisfacción de compartir estos momentos con su hijo sin lugar a dudas valdrán la pena.

    CONSEJOS DE ESTIMULACIÓN DEL CUARTO AL QUINTO MES

    Estimulación Motriz:

    Siéntalo en una superficie que no resbale, con las piernas extendidas al frente, separadas formando una V. Si le proporcionas un respaldo, será capaz de mantenerse en esa posición. Juega a flexionar y estirar las piernas del bebé y estando boca abajo, estimúlalo para que alcance juguetes que estén frente a él. Cuelga objetos móviles al pie de su cuna para que juegue a patearlos y moverlos.

    Estimulación Cognitiva:

    Durante los cambios de pañal, déjalo sin ropa por momentos para que pueda explorar su cuerpo. Paséalo mirando hacia delante para que tenga un mayor campo de visión. Juega a aplaudir, y a mover la cabeza haciendo si y no.

    Estimulación del Lenguaje:

    Tápate la cara con una hoja de papel y dile “si quieres verme, háblame” destápate ante cualquier movimiento.

    Estimulación visual:

    Dale juguetes de colores diversos, enséñale como funcionan los juguetes de cuerda o eléctricos y deja que los explore. Pasea a tu hijo por diferentes ambientes. Si vas de visita conversa con él y muéstrale la nueva casa.

    Estimulación Auditiva:

    Juega a las escondidas, llamándolo por su nombre desde atrás y permitiéndole que te encuentre al escuchar tu voz. Prende la radio y enséñale a hacerlo, cántale canciones y refuerza cualquier intento de seguir la melodía.

    CONSEJOS DURANTE EL CUARTO MES

    SE JALA LAS OREJAS:

    A los niños les gusta explorar su cuerpo, los dedos, las manos, los pies, el pene o la vagina y otros apéndices interesantes como las orejas serán tarde o temprano motivo de exploración. A menos que vaya acompañado de llanto o dolor obvio, fiebre u otros síntomas de enfermedad, no es señal de una infección sino de mera curiosidad.

    YA NO DUERME EN EL DIA:

    El patrón de sueño de los niños es muy variable. Algunos hacen 5 o 6 siestas de 20 minutos y otros 2 largas de hora y media. Lo importante es que duerma un promedio de 14 horas al día. Intenta ofrecerle un sitio cómodo para dormir (no tu regazo, recuerda que la idea es ocupar el tiempo durante sus siestas), y con una temperatura adecuada de la habitación.

    ANDADORES:

    Antes considerados una solución a aquellos niños (y sobre todo madres) ansiosos de libertad, hoy ya no son recomendados. El alto riesgo de accidentes con golpes muchas veces mortales en la cabeza (los niños ni siquiera pueden poner las manos para protegerse) hacen que no sean útiles. Además los niños que usan andadores NO CAMINAN MÁS RAPIDO, al contrario pueden tener retrasos en su desarrollo.

    PELIGROS AMBIENTALES:

    Su bebé pronto va a aprender a movilizarse por sí solo por lo que debes alejar de su alcance: Pesticidas químicos o pegadizos, pinturas de plomo, medicamentos, detergentes, u otras substancias. Vigila que los toma corrientes tengan protección, que no haya cables pelados, que no existan electrodomésticos en vitrinas altas que se puedan virar y caer sobre el niño, que existan tapas en los inodoros, puertas en las piscinas y jacuzis, que no hayan fundas en lugares accesibles (los niños se asfixian con ellas) y que exista una prohibición absoluta de que los niños entren a la cocina.

  • QUINTO MES

    QUINTO MES

    En este mes, el bebé tiene su propia personalidad. La actividad favorita es socializar con papá y mamá y casi con cualquiera que pase enfrente de él. El estado de ánimo es en general cordial, excepto cuando los fracasos propios de su edad le alteren su tranquilidad. Le encanta explorar, jugar a esconderse, y juguetes con sonidos y colores fuertes. Durante este mes comenzará a probar comida más sólida con lo cual se abre una nueva etapa en su vida.

    ESTIMULACION DEL QUINTO AL SEXTO MES

    Estimulación Motriz:

    Estando boca abajo, empújalo por las nalgas hacia un objeto que sea de su interés hasta que lo pueda coger con sus manos. Balancéalo sobre un rodillo (una toalla o manta enrollada) con sus piernas y brazos apoyados en el piso para que intente desplazarse. Boca abajo, eleva sus piernas para que intente hacer la carretilla. Anímalo a que se siente, por ejemplo, a ver la televisión o a observar otra actividad que le guste.

    Estimulación Cognitiva:

    Muéstrale objetos similares (cucharas, cubos) pero de diferente tamaño, haz que juegue con ellos pero refuerza las diferencias. Enséñale como unas cosas van antes que otras, por ejemplo: antes de vestirte tienes que bañarte, primero abres la puerta y luego sales, etc. Dile ¡NO! Cada vez que tengas que marcarle un límite.

    Estimulación del Lenguaje:

    Pronúnciale monosílabos como ba, ja, pa, ma, luego combínalos. Siempre señálale las cosas con sus nombres completos.

    Estimulación visual:

    Haz rodar una pelota para que el bebé la siga con su mirada. Ayúdalo a que vaya a buscarla. Haz que vea pasar los carros y la gente por la ventana.

    Estimulación Socio - Afectiva:

    Pon un espejo frente al bebé para que pueda reconocerse mientras está sentado. Pregunta ¿Dónde está el bebé? Llámalo siempre por su nombre y acostúmbralo a que reaccione cuando lo oye. Repite su nombre rítmicamente. Nombra las partes del cuerpo mientras las muestras en un espejo.

    CONSEJOS DURANTE EL QUINTO MES

    DORMIR LA NOCHE ENTERA

    Su bebé seguirá despertándose toda la noche por el resto de su vida como todos los demás; pero al menos que aprenda a dormirse por su propia cuenta, ni ustedes ni él tendrán un sueño tranquilo. Ayudarle para que se vuelva a dormir (dándole el pecho o biberón, cargándolo, meciéndole o dándole palmadas) solo retrasa el tiempo en que ha de aprender a dormirse por sí mismo.

    Antes de empezar debes revisar bien los hábitos de sueño del bebé, incluyendo las numerosas siestas durante el día. Algunos “planes” para enseñarlo a dormir solo:

    Déjalo llorar: Si bien es cierto algunas personas recomiendan este método a los tres meses, es preferible hacerlo a esta edad pues tu niño ya no necesita alimentarse durante la noche. Mientras el llanto le sirva al bebé para que lo alcen, lo mezan y lo alimenten, seguirá haciéndolo. En el momento que descubra que ya no funciona, muchos desistirán de hacerlo en la noche (tres o cuatro noches).

    Retiro gradual: La primera noche ponga a su hijo despierto en la cuna, y déle un beso de buenas noches. No se quede con él hasta que se duerma y no lo cargue. Si llora (seguramente lo hace) déjelo por cinco minutos, entre otra vez al cuarto y vuelva a acariciarlo por 1 minuto. (Si la mamá se asocia con la alimentación es mejor que vaya el padre). Repita esto cada vez que llore, manteniendo los 5 minutos en que lo deja solo, hasta que se quede dormido. Extienda los momentos en que se queda solo, un poco cada noche.

    Cualquiera sea el método que escoja sea consistente y tenga paciencia.

    DENTICION

    La aparición de molestias durante la dentición varía de un niño a otro. No es posible saber cuanto va a durar ni si va a ser desagradable o no. Por término medio el primer diente brota a los 7 meses, pero a veces se puede dejar ver más temprano: a los tres meses o más tarde: a los doce meses.

    Un niño al cual le está brotando los dientes podría: Babear, sufrir una erupción cutánea o que se cuartee la piel de la barba y alrededor de la boca o presentar un poco de tos por la excesiva salivación.

    Morder todo lo que se le ponga delante, sufrir dolor (sobretodo con el primer diente), irritabilidad, falta de apetito, fiebre baja, falta de sueño y hematomas en la encía.

    Para el malestar de la dentición existen tantos remedios caseros como hay abuelas. Algunos surten efecto otros no. Entre los mejores están:

    Algo para morder (el alivio aumenta si lo que se muerde está helado) como ejemplo: una rosquilla o un banano congelado, un cubo de hielo envuelto en una servilleta (siempre bajo supervisión).

    Algo que frotar: a muchos les calma el dolor cuando se frota la encía con el dedo de un adulto.

    Algo frío para tomar o comer como agua helada, compota de manzana o durazno fría. Un analgésico para el dolor. Si nada le calma, no dude en consultar.

  • SEXTO MES

    SEXTO MES

    Este mes se caracteriza por la curiosidad. Los niños a esta edad tienen mayor movilidad. Incluso de tanto moverse, patear, volverse y estirarse durante los meses precedentes, el bebé ya puede sentarse solo, por lo menos por unos minutos. Se acabaron los días en que dejabas al bebé en un sitio y regresabas segura de que lo encontrarías en el mismo lugar. Ahora no tardará en arrastrarse, girar, rodar y próximamente gatear de un lado al otro. No olvides proteger tu casa contra bebés.

    ESTIMULACION DEL SEXTO AL SEPTIMO MES

    Estimulación Motriz:

    Coloca al niño cerca de las barandas de la cuna y ofrécele un juguete por encima. Ayúdalo a que se agarre de las barandas y empiece a incorporarse.

    Pon al bebé boca abajo y coloca un juguete a una distancia prudencial. Ubícate detrás del bebé y ayúdale a mover sus piernas y brazos en posición de gateo hasta que lo alcance.

    Dale un objeto y ayúdalo a que lo pase de una mano a la otra. Luego dale otro objeto para su otra mano. Prueba darle un tercero para ver su reacción.

    Enséñale a dar palmadas.

    Estimulación del Conocimiento:

    Escóndele sus juguetes y luego pregúntale en voz alta por ellos

    .

    Dale juguetes que suenen al apretarlos, hazlo tocar el timbre, prender la luz, etc.

    Estimulación del Lenguaje:

    Llámalo por su nombre, prende la televisión, la radio, para que ubique el sitio del sonido. Enséñale, utilizando la expresión correspondiente, el significado de sí y no.

    Estimulación táctil:

    Déjalo que juegue con la comida, que toque cortinas, toallas, tu saco, etc.

    Déjalo que experimente contigo, que toque tu cara, tus labios, etc.

    Estimulación Socio - Afectiva:

    Juega a palmotear, levantar las manos, agitar tu cabeza para que el niño lo repita.

    Permítele que juegue con otros niños de su edad para que se familiarice con otras personas.

    CONSEJOS DURANTE EL SEXTO MES

    QUIERE ESTAR SOLO AMARCADO:

    Los bebés a esta edad son expertos en el arte de abusar de mamá, y aquellos que pasan solo cargados se acostumbran mal y después sus madres pasan “de servicio” el día entero. En vez de cargarlo al primer llanto prueba darle juguetes u objetos que lo distraigan como cacerolas o un tablero de actividades.

    Si sigue protestando, baja a su nivel y juega un rato con él, aléjate apenas se tranquilice explicando que tienes trabajo que hacer. Aumenta el tiempo de dejarlo jugando solo progresivamente. Trata de volver antes que el se vuelva a poner muy irritable.

    No trates de luchar contra tu bebé, él siempre ganará, así que no esperes hasta que grite para alzarlo, él llegará a la conclusión de que esa es la manera de que le pongan atención y lo hará todo el tiempo.

    DIENTES TORCIDOS:

    La manera en que salen los dientes de leche no tiene una relación muy directa con la salida de los dientes definitivos. Es más, muchas veces los dientes inferiores salen torcidos formando una V y los dientes superiores aparentan mucho más grandes que los inferiores. Cuando ya hayan salido los 20 dientes de leche, aproximadamente a los 2 años y medio, se podrá hacer una mejor evaluación.

    MANCHAS EN LOS DIENTES:

    La mayor parte de veces, las manchas grises en los dientes no son por caries sino un exceso de hierro en aquellos que toman suplementos de este mineral. Sin embargo, si su niño no está tomando hierro, toma biberón en la noche con jugos o fórmula, la decoloración si puede deberse a un problema odontológico y es necesario que el niño sea evaluado por el odontopediatra.

    COMER A TODA HORA:

    Si un niño podría escoger, pasaría masticando galletas y tomando jugo todo el día y no se sentaría jamás a comer una comida de verdad. El “picar” el día entero no engorda, es improbable que un niño que llena su estómago con golosinas obtenga los elementos esenciales para una nutrición adecuada.

    Además obstaculiza su desarrollo, puesto que tener comida o el biberón en su boca le impide jugar y explorar, sin contar con el peligro de que se atore. El comer a toda hora también impide al niño aprender reglas de urbanidad en la mesa, así como aumenta el riesgo de caries y otros problemas dentales.

  • SÉPTIMO MES

    SÉPTIMO MES

    La curiosidad hace que el niño/a a esta edad haga nuevos descubrimientos, pero al no medir el peligro está en riesgo de sufrir accidentes. Comienza a hacer pinza, por lo que puede tomar cosas muy pequeñas. Aprenderá a movilizarse, adoptando diversas formas de gateo. Así mismo, intentará ponerse de pie y mantener su peso en esa posición. Pronto podrá despedirse con la mano, aplaudirá y podrá decir papá y mamá con sentido. Será sin duda un niño/a muy ocupado este mes, explorando y jugando.

    ESTIMULACIÓN DEL SÉPTIMO AL OCTAVO MES

    Estimulación Motriz:

    Siéntate en el piso con las piernas estiradas y ligeramente separadas. Pon a tu bebé a un lado de las piernas y un juguete al otro lado y estimúlalo a que lo alcance pasando por sobre tus piernas. Toma a tu bebé de sus manos y ayúdalo primero a sentarse y luego a pararse. Dale objetos de diversas formas, para estimular sus manos a tomar cosas. Ayúdalo a hacer pinza dándole granos de arroz cocinados en un plato separándolos uno del otro.

    Estimulación del Conocimiento:

    Enséñale como al prender la radio suena música, imágenes en la TV, etc. Déjalo que el intente prenderlos. Cuando él/ella escuche algo (que se cierra la puerta, un reloj etc). Llévalo a que vea de donde proviene el sonido y explícale. Utiliza la palabra ayer, él/ella ya va a recordar cosas del pasado inmediato. Deja que te vea como escondes un juguete debajo de un vaso de plástico. Pregúntale donde está. Vas a ver que va a levantar el vaso para obtenerlo.

    Estimulación del Lenguaje:

    Sigue hablando con tu bebé. Llama a los animales por sus nombre y enséñale los sonidos que hacen. Demuéstrale lo feliz que eres cuando él/ella “habla” contigo.

    Estimulación táctil:

    Dale a tu bebé objetos de diferentes texturas y guardados en diferentes recipientes.

    Al vestirlo deja que toque sus prendas y sienta su textura.

    Estimulación auditiva:

    Háblale usando 2 tonos distintos, agudos y graves.

    Háblale con tono normal y luego susúrrale lo mismo al oído.

    Ponle distintos tipos de música, hazle notar cuando bailas despacio y rápido.

    stimulación Socio – Afectiva:

    Permítele alejarse de ti, pero no lo pierdas de vista.

    Trata de que esté en contacto con otras personas adultas y niños.

    Muéstrale como se toma agua de un vaso, déjalo que él lo intente.

    Cuando te despidas de él/ella, hazlo con una sonrisa, muéstrate feliz.

    CONSEJOS DURANTE EL SEPTIMO MES

    Comer con las manos:

    Ensuciarse hace bien! En general, los niños a los cuales no se les permite comer con sus manos, por el tiempo que demanda o por el desaseo que produce, insistirán a que les den de comer hasta mucho después de que son capaces de comer por sí mismos. Ofrécele alimentos que pueda majar con las encías hasta tener una consistencia adecuada para tragarlos, por ejemplo: pan de trigo, cereal de avena, trozos pequeños de plátano o de frutas maduras, vegetales pequeños bien cocidos como zanahorias, papas, brócoli y coliflor (solo las florecitas, no los tallos), pedacitos de carne molida bien cocida, pedacitos de yema de huevo duro etc. No le des comida basura (papas fritas, galletas de dulce, etc).

    No gatea:

    En esto del gateo, lo mejor es no estresarse ni comparar a su niño con otro. Unos no gatean jamás, aprenden a trasladarse de un lugar a otro agarrados de los muebles. Igual existen diversos “estilos de gateo”, hacia los lados, hacia atrás, levantando una pierna, etc. Lo realmente importante es que intente desplazarse. Otros niños no gatean porque simplemente no les dan oportunidad. Preocúpate de que tu bebé goce de mucho tiempo en el suelo, vigilado por supuesto, y no te preocupes de la mugre. Ocúpate de que esté limpio y que no existan elementos pequeños peligrosos.

    Come del suelo:

    Si tu niño se suele comer las galletas que se caen en el piso, no te preocupes tanto. Si bien es cierto que en el suelo, por más limpios que estén, siempre hay microbios, si estos son limpiados regularmente, la cantidad de microbios no es tan alta como para darle problemas al bebé, y es su mayor parte son microbios a los cuales el niño/a ya ha estado expuesto cuando él juega en el piso. Sin embargo si el piso está húmedo (el baño, la cocina, etc) es preferible que no le permitas que se lleve a la boca el alimentó que se cayó.

    Se ensucia mucho:

    ¡Déjate de escrúpulos! La infancia es la única edad que uno puede (y en realidad debe) ensuciarse. Por suerte los niños son lavables. Lleva una toallita húmeda o pañitos para limpiarle la cara y déjalo que se divierta. Erecciones: Todos los niños tienen erecciones en algún momento, aunque probablemente muchas veces no te has dado cuenta. El estímulo (al cambiarlo el pañal o bañarlo) puede provocar una erección. También son normales durante el sueño (y no está soñando nada malo). No tienes de que preocuparte.

    Casa a prueba de niños:

    Es cierto, tu frágil niño que lo dejabas acostado de un lado y que se dormía para despertar en la misma posición, ya es cosa del pasado. Tu niño esta ansioso de explorar, y tus adornos (sobretodo los más queridos) son lo que más le llamará la atención. Así que si quieres que tus piezas de porcelana fina no se vuelvan añicos, mejor ponlos en lugares donde no los pueda alcanzar. Sin embargo no saques todas. Deja las más resistentes y menos costosas para que se familiarice con ellas y aprenda a respetarlas (lo que será luego de un par de años). Cuando intente tocarla ordénale con firmeza “Eso no se toca, es de mamá”. Dale un juguete y explícale que eso sí es de él o ella.

En esta sección encontrarán algunos temas sobre enfermedades comunes en los niños. Siéntasen libres de proponer nuevos temas que sean de su interés.Leer Mas...

  • ALERGIA A LAS PROTEÍNAS DE LA LECHE DE VACA

    ALERGIA A LAS PROTEÍNAS DE LA LECHE DE VACA

    A menudo se oye de niños que son alérgicos a la proteína de la leche de vaca, pero en realidad se trata de un problema poco frecuente. Solo dos o tres de cada cien niños presentan una verdadera alergia a la proteína de la leche de vaca.

    Este problema suele manifestarse durante los primeros meses de vida, cuando el sistema digestivo aun es muy inmaduro.

    Si hay antecedentes familiares de alergias, su hijo podría ser más propenso a desarrollar una alergia a la leche. Esta probabilidad aumentará si desde el principio se le da una fórmula hecha con leche de vaca. La lactancia materna impedirá o al menos retardará la aparición de este tipo de alergias.

    En contadas ocasiones un niño muy sensible puede presentar alergia a la leche materna, debido a que esta puede contener rastros de productos lácteos que han sido consumidos por la madre.

    Los síntomas de la alergia a la leche pueden aparecer prácticamente en cualquier momento, desde unos minutos hasta varias horas después de haber consumido el producto, pero los más graves suelen presentarse durante la primera media hora.

    Los síntomas más comunes son:

    Cólico:

    Intranquilidad o llanto inconsolable, que generalmente alteran el patrón del sueño. Vómitos y diarreas.

    Síntomas menos frecuentes:

    Estreñimiento

    Sangrado del aparato digestivo

    Si la alergia a la leche afecta al sistema respiratorio, es posible que el bebé sufra de congestión nasal crónica, secreciones nasales, tos, sibilancias o dificultad para respirar.

    La alergia también puede provocar eccema, inflamación, urticaria, picazón o erupciones alrededor de la boca y en las mejillas, debido al contacto con la leche.

    Si sospecha que su bebé es alérgico a la proteína de la leche de vaca, informe al pediatra y no olvide mencionar cualquier antecedente familiar de este tipo de alergia. Lleve inmediatamente al niño al consultorio médico o al servicio de emergencias más cercano en caso que:

    • Le cueste trabajo respirar
    • Se ponga morado
    • Esté extremadamente pálido o débil
    • Tenga urticaria por todo el cuerpo
    • Se le hinche la cara u otra región del cuerpo
    • Tenga diarrea sanguinolenta

    TRATAMIENTO

    Si el pediatra sospecha que su bebé es alérgico a las proteínas de la leche de vaca, primero eliminará por un tiempo la leche y sus derivados de la dieta del niño para ver si se produce una mejoría.

    En caso afirmativo, es posible que el pediatra haga una prueba, volviendo a introducir la leche de modo controlado en la dieta del bebe.

    Así podrá comprobar si los síntomas disminuyen o desaparecen al eliminar la leche y si vuelven ha aparecer al introducirla de nuevo. Este tipo de pruebas deben realizarse con precaución y bajo la supervisión médica. Un lactante alérgico a la leche puede enfermar rápidamente aun cuando tome una cantidad reducida de leche.

    El pediatra podrá recetar diversos medicamentos para tratar los síntomas de la alergia a las proteínas de la leche. Entre estos figuran antihistamínicos, descongestionantes y antiasmáticos (si las sibilancias o el jadeo son parte de los síntomas).

    Sin embargo el tratamiento principal debe consistir en eliminar de la dieta del bebé (o la dieta de la madre si es que lo amamanta) la leche y sus derivados. Al evitar la leche por completo durante un periodo de tiempo suficientemente largo, la mayoría de los niños acaban por superar la alergia.

    Uno de cada dos niños superan este tipo de alergia para cuando cumplen su primer año; tres de cuatro niños lo superan a los dos años, y mas de ocho de cada diez niños dejan de ser alérgicos a la proteína de la leche hacia los tres o cuatro años de edad. Este tipo de alergia muy raras veces continúa hacia la adolescencia.

    Entre tanto, los niños afectados no deben de consumir queso, yogur, helados ni fórmula elaborada con leche de vaca, así como tampoco ningún comestible que contenga leche.

    Usted también deberá fijarse si en la etiqueta de un producto figuran las palabras caseína, caseinato y suero, ya que estos son productos contenidos en la leche y también deben evitarse.

    Un lactante alimentado con biberón necesitará un sustituto a la leche de vaca, como por ejemplo una fórmula hecha con soya. Si también es sensible a la proteína de la soya (algunos lactantes son alérgicos tanto a las proteínas de la leche como a las de soya), el médico le recomendará otro sustituto. Sin embargo, no se debe usar la leche de cabra, ya que es muy similar a la leche de vaca.

    Los niños mayorcitos que ya comen una amplia variedad de alimentos que contienen calcio, por lo general no necesitan un sustituto de la leche. Si usted amamanta a su bebe y este desarrolla una alergia a la leche, tendrá que dejar de consumir leche y productos lácteos (y empezar a consumir suplementos de calcio y vitaminas).

    Cuando destete a su hijo, retrase en lo posible el momento de darle leche de vaca y al principio désela con precaución y bajo supervisión médica.

    Es posible que cuando se reduzcan y desaparezcan los síntomas, sienta la tentación de “romper” la dieta libre de leche que lleva el niño. Pero no lo haga. Incluso si le da pequeñas cantidades de leche y sus derivados, el pequeño podría seguir teniendo síntomas leves o una reacción subyacente, con la posibilidad de adquirir alergia a otros alimentos. Además, de este modo, se podía prolongar la alergia a la leche y reducir la probabilidad de que el niño llegue a superarla.

    Es importante eliminar por completo la leche y sus derivados de la dieta de un niño alérgico a la leche. Sin una dieta apropiada, la alergia del niño podría desembocar en complicaciones potencialmente graves, como deshidratación por vómito, o diarrea extrema, pérdida de peso por diarrea crónica, anemia provocada por hemorragias intestinales, eccema infectado, dificultad respiratoria severa y, de forma ocasional, una inflamación a los pulmones similar a la neumonía.

    La peor de las complicaciones posibles es el shock anafiláctico agudo, es poco frecuente pero puede ser fatal. Entre otras cosas no olvide hacer saber a las personas que cuidan al niño (incluyendo niñeras y personal de centros de cuidado infantil) que el pequeño es alérgico a la leche, de tal modo que no le den, por descuido, ningún producto lácteo.

    PREVENCIÓN

    En términos generales, la lactancia materna es la mejor forma de prevenir que un niño desarrolle una alergia a las proteínas de la leche. Si en su familia hay tendencia a las alergias, es de particular importancia tratar de amamantar al bebé durante el mayor tiempo posible, preferiblemente hasta que tenga seis meses de edad o más. Al hacerlo, usted debe de reducir al mínimo o incluso eliminar de su propia dieta los productos lácteos.

    Y cuando comience a darle al niño otros alimentos, deberá hacerlo de forma gradual (uno nuevo cada semana o cada dos semanas), vigilando la aparición de los signos de alergia antes mencionados.

    Si no puede amamantar a su bebe, el pediatra le ayudará a seleccionar la mejor fórmula. El uso de una fórmula con proteína hidrolizada podría ayudar a prevenir alergias a alimentos en un niño que tiene propensión a las mismas.

  • AMIGDALITIS

    AMIGDALITIS

    ¿Que es la amigdalitis?

    Las amígdalas se encuentran en el fondo de la boca, a ambos lados de la lengua y forman parte de las defensas del organismo. Su inflamación se conoce como amigdalitis.

    ¿Cuáles son las causas de la amigdalitis?

    La causa más frecuente de la amigdalitis son las infecciones por virus o bacterias. La amigdalitis en los niños menores de dos años están causadas por virus y no requieren tratamiento con antibióticos. En los niños de mayor edad, aunque la mayor parte siguen siendo causadas por virus, comienzan a intervenir también las bacterias.

    La amigdalitis puede aparecer en cualquier época del año pero son más frecuentes en los meses de invierno.

    ¿Cuáles son los síntomas de la amigdalitis?

    Los niños pequeños suelen tener fiebre, llanto, no quieren comer e incluso tienen vómitos y diarrea. Pueden tener también síntomas de catarro (tos y mocos) y conjuntivitis.

    Los niños mayores, además de fiebre, pueden tener dolor de garganta o cabeza. Pueden aparecer ganglios en el cuello, que a veces son dolorosos y, en ocasiones, erupciones o manchas en la piel.

    ¿Cómo se diagnostica la amigdalitis?

    El pediatra explora la garganta del niño en busca de signos de inflamación. Los más frecuentes son:

    Aumento del tamaño de las amígdalas.

    Enrojecimiento de la garganta.

    Exudado de las amígdalas, " placas", que no aparecen siempre.

    Ulceras en lengua, mejillas o amígdalas.

    En muchas ocasiones, se recoge una muestra del fondo de la garganta con un bastoncillo de algodón (cultivo o frotis faríngeo). Esté cultivo permitirá diagnosticar correctamente aquellas amigdalitis producidas por bacterias que son las que necesitan tratamiento con antibiótico.

    ¿Cuándo debemos consultar?

    Cuando un niño tiene una amigdalitis pueden aparecer complicaciones y debemos consultar sí el niño:

    Tiene dolor muy intenso.

    No puede tragar y babea.

    Tiene tortícolis, rigidez o dolor en el cuello.

    Le cuesta cerrar la boca.

    Como ya hemos dicho, algunas amigdalitis pueden dar lugar a erupciones o manchas en la piel. Aunque no se trata realmente de complicaciones, aconsejamos consultar porque pueden ayudar a reconocer ciertas enfermedades que producen amigdalitis y erupciones cutáneas y orientar sobre la necesidad de iniciar o no, tratamiento antibiótico. Las más conocidas son la escarlatina y la mononucleosis infecciosa.

    ¿Cuál es el tratamiento de las amigdalitis?

    En los niños menores de dos años, debemos aliviar los síntomas del niño, dándole medicamentos para la fiebre y el dolor (paracetamol, ibuprofeno), y ofrecer líquidos abundantes. En esta edad no es necesario el tratamiento con antibióticos.

    En los niños mayores el pediatra debe valorar iniciar el tratamiento con antibiótico de forma inmediata o esperar al resultado del cultivo faríngeo. Si el cultivo demuestra la presencia de bacterias el tratamiento debe mantenerse diez días para asegurar la curación completa del niño. Nunca se debe dar a un niño con dolor de garganta un antibiótico sin haber consultado antes con su pediatra.

    Niños con amigdalitis a repetición o amígdalas grandes. Muchos niños tienen episodios de amigdalitis frecuentes y en ocasiones, las amígdalas parecen más grandes de lo normal. La decisión de operar a un niño y quitarle las amígdalas no depende únicamente del número de amigdalitis ni del tamaño, sino de otros factores. El más importante es la dificultad para tragar y sobre todo, para respirar con ronquido nocturno, y pausas en la respiración. La edad también es importante porque, aunque muchos niños pequeños tienen infecciones frecuentes de las amígdalas, el problema puede mejorar o desaparecer cuando son más mayores.

  • ANEMIA

    ANEMIA

    La sangre contiene diversos tipos de células. Las más numerosas son los glóbulos rojos, que se encargan de absorber oxigeno en los pulmones y distribuirlo por todo el cuerpo.

    Estas células contienen hemoglobina, un pigmento rojo que conduce oxígeno a los tejidos para después llevarse el dióxido de carbono (el producto de desecho). Llamamos anemia a la condición en la cual los glóbulos rojos tienen una cantidad insuficiente de hemoglobina, limitando la capacidad de las células de la sangre de llevar el oxígeno necesario a todas las células del cuerpo para un funcionamiento y crecimiento adecuado.

    La anemia puede deberse a cualquiera de estas causas:

    • Demora en el proceso de producción de glóbulos rojos.
    • Demasiados glóbulos rojos son destruidos.
    • Escasez de hemoglobina en los glóbulos rojos.
    • Pérdida de glóbulos rojos del cuerpo (sangrado).

    La anemia en los niños pequeños, a menudo, se debe a una alimentación deficiente en hierro, un elemento necesario para la producción de hemoglobina. La escasez de hierro hace que los glóbulos rojos no contengan hemoglobina.

    Un lactante de pocos meses puede contraer una anemia por deficiencia de hierro si se le empieza a dar leche de vaca demasiado pronto La deficiencia se debe a que la leche de vaca casi no contiene hierro y el intestino absorbe muy poco del mismo. Además, este tipo de leche en un lactante menor de seis meses puede causar irritación del intestino y provocar la pérdida de pequeñas cantidades de sangre en la materia fecal. Esto da como resultado una disminución en el número de glóbulos rojos, lo que a su vez causa anemia.

    Otras deficiencias nutricionales tales como la falta de ácido fólico también pueden causar anemia, aunque esto es algo que se da con poca frecuencia. Tiende a ser muy común en aquellos niños que se alimentan con leche de cabra, cuyo contenido en ácido fólico es muy bajo.

    La anemia puede ser el resultado de una pérdida excesiva de sangre a cualquier edad. En casos muy raros, esta pérdida puede deberse a que la sangre no coagula normalmente.

    Un recién nacido que padezca de una coagulación anormal, podría sangrar mucho tras una circuncisión o una lesión menor y ponerse anémico. La vitamina K, que favorece la coagulación sanguínea, no suele estar presente en los recién nacidos. Por tal motivo, es habitual ponerle al niño una inyección de esta vitamina inmediatamente después del nacimiento.

    Los glóbulos rojos son propensos a destruirse con facilidad. Este trastorno se conoce como anemia hemolítica y puede obedecer a alteraciones en la superficie de los glóbulos rojos o a otras anormalidades en el interior o en el exterior de estas células.

    Existe una condición muy seria, llamada anemia falciforme, que se debe a una anormalidad en la estructura de la hemoglobina y que afecta mayormente a los niños de ascendencia africana. Puede ser grave y se asocia a “crisis” frecuentes que suelen requerir de hospitalización.

    Por último, hay ciertas deficiencias enzimáticas que también pueden alterar la función de los glóbulos rojos, haciéndolos más susceptibles a ser destruidos.

    SIGNOS Y SÍNTOMAS

    Las personas anémicas tienden a verse un poco pálidas. La palidez se hace más evidente en la escasa coloración rosada de los labios, la membrana que recubre el interior de los párpados (conjuntiva) y las uñas. Un niño anémico también puede mostrarse irritable, sentirse débil y cansarse con facilidad. Aquellos con anemia severa tienden a presentar dificultad respiratoria, pulso acelerado y manos y pies hinchados. Si la anemia persiste, podría interferir en el crecimiento.

    Un recién nacido podría desarrollar ictericia (volverse amarillo) si tiene anemia hemolítica, aunque muchos recién nacidos que tienen ictericia no son anémicos.

    Si su hijo muestra cualquiera de los síntomas o signos anteriores, o si usted sospecha que no obtiene suficiente hierro en la alimentación, consulte con el pediatra. En la mayoría de los casos un simple análisis de sangre permite detectar la presencia de anemia.

    Hay niños que a pesar de no ser anémicos, tienen una deficiencia de hierro. Estos pequeños pueden tener poco apetito y mostrarse irritables, nervioso o faltos de atención, lo que a sus vez puede manifestarse en un retraso del crecimiento y desarrollo escolar. Estos problemas desaparecerán cuando comiencen a ingerir suficiente hierro.

    Otro signo de esta deficiencia, que en ciertos casos no tiene relación con la anemia, es la tendencia a comer cosas extrañas como hielo, tierra, arcilla, y almidón. Esta conducta, llamada pica, no es perjudicial, a menos que el niño ingiera sustancias tóxicas (como plomo). Generalmente esta conducta desaparece con la edad y mediante el tratamiento adecuado, aunque puede persistir por más tiempo en los niños que tienen un retraso en el crecimiento.

    Los niños que padecen de anemia falciforme pueden tener fiebre sin causa aparente, o hinchazón en manos y pies cuando tienen pocos meses de edad. Asimismo, son extremadamente susceptibles a las infecciones. Si existen antecedentes o rasgos familiares de anemia falciforme, solicite que le hagan los exámenes necesarios al nacer.

    TRATAMIENTO

    Puesto que hay tantos tipos de anemia, es muy importante identificar la causa antes de iniciar el tratamiento. No intente tratar a su hijo con vitaminas, hierro u otros suplementos nutritivos de venta sin receta, a menos que lo haga bajo indicación médica. Esto es de suma importancia, ya que dichos tratamientos pueden enmascarar la verdadera razón del problema y por lo tanto retardar el diagnóstico.

    Si la anemia se debe a la deficiencia de hierro, se le dará al niño una medicina que contenga hierro. Éstas vienen en forma de gotas para lactantes o bien en líquido o tabletas para niños mayorcitos. Para determinar la duración del tratamiento, el pediatra examinara la sangre del niño a intervalos regulares. No deje de darle la medicación hasta que el médico se lo indique.

    A continuación, algunos consejos sobre los medicamentos que contienen hierro.

    Es mejor que el niño no tome el hierro con leche, ya que ésta bloquea su absorción.

    Puesto que la vitamina C aumenta la absorción de hierro, puede ser conveniente darle a beber jugo de naranja inmediatamente después del medicamento.

    Puesto que el hierro en forma líquida puede manchar los dientes de un color grisáceo obscuro, haga que su hijo se apresure a tragar el medicamento y luego enjuáguelo la boca con agua. También puede lavarse los dientes después de cada dosis. Si bien es cierto que las manchas que dejan el hierro en los dientes son poco atractivas, no son de carácter permanente.

    Los medicamentos que contienen hierro hacen que los excrementos se tornen negros. Esto no debe ser motivo de alarma.

    PRECAUCIONES ESPECIALES:

    Si se toman en exceso, los medicamentos que contienen hierro pueden ser extremadamente tóxicos. (El hierro es una de las causas principales de intoxicación en niños menores de cinco años) Mantenga éste y otros medicamentos fuera del alcance de los niños.

    PREVENCIÓN

    La anemia por deficiencia de hierro así como otras anemias de tipo nutricional se pueden prevenir fácilmente cerciorándose de que el niño lleva una dieta balanceada y siguiendo estas recomendaciones:

    No le dé a su bebé leche de vaca hasta que haya cumplido un año de edad.

    Si ha estado amantando a su hijo, dele productos enriquecidos con hierro – como por ejemplo cereal – al momento de empezar a darle alimentos sólidos. Antes de eso, su hijo obtendrá todo el hierro necesario de la leche materna. Si decide seguir alimentando a su hijo solo con leche materna pasados los cuatro meses de edad, se recomienda darle un suplemento de hierro. Sin embargo, tenga en cuenta que al introducir en la dieta de su hijo alimentos sólidos con poco contenido de hierro, disminuirá la cantidad de hierro que será capaz de absorber de la leche materna.

    Si su hijo se alimenta con leche de fórmula de manera exclusiva o combinada con leche materna, la recomendación actual es darle fórmula enriquecida con hierro (que contenga de 4,0 a 12 miligramos de hierro por litro), desde que nace hasta los doce meses de edad.

    Una vez que su hijo crezca, procure darle una dieta balanceada con alimentos que contengan hierro. La principal fuente de hierro está en las carnes rojas, Muchos productos elaborados con granos y cereales están enriquecidos con hierro. (Lea las etiquetas del empaque.) Otras fuentes menores de hierro son la yema de huevo, los vegetales verdes y amarillos, las frutas amarillas, las papas, los tomates, la melaza y las uvas pasas.

    Asimismo, para aumentar el contenido de hierro en la alimentación de toda su familia, use la pulpa de fruta al hacer jugos y cocine las papas con su cascara.

    Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría
  • APENDICITIS

    APENDICITIS

    El apéndice es una estructura estrecha y hueca en forma de dedo que va unida al intestino grueso. Aunque no desempeña ninguna función en los seres humanos, puede provocar problemas graves si se inflama. Esto tiende a ocurrir con relativa facilidad debido a su ubicación; por ejemplo un trozo de comida o excremento puede quedar atrapado en su interior, haciendo que se inflame, infecte y empiece a doler. Esta inflamación denominada apendicitis es mas frecuente a partir de los 6 años, pero puede ocurrir en niños más pequeños. Una vez infectado, el apéndice se debe extirpar. De lo contrario podría perforarse, haciendo que la infección se extienda por la cavidad abdominal. Puesto que este problema puede llegar a ser fatal, es importante conocer sus síntomas y llamar al pediatra en cuanto aparezcan. En orden de aparición, los síntomas son los siguientes:

    DOLOR ABDOMINAL:

    Esta puede ser la primera queja del niño. Casi siempre el problema surge alrededor del ombligo. Pasadas varias horas a medida que la infección avanza, es posible que el dolor se haga mas intenso en la zona inferior derecha del abdomen. A veces, si el apéndice no esta en posición habitual, el dolor puede aparecer en otra parte del abdomen o incluso en la espalda.

    También se puede presentar síntomas propios de las vías urinarias, como aumento en la frecuencia al orinar o ardor al hacerlo. Aunque cuando el apéndice se encuentra en la posición usual y el dolor se concentra en la zona inferior derecha del abdomen es posible que la inflación irrite también uno de los músculos que conectan el abdomen con la pierna, haciendo que el niño cojee o camine encogido.

    VOMITOS:

    Luego de varias horas de dolor, se puede presentar vómitos. Es importante recordar que en el caso de apendicitis, el dolor abdominal procede a los vómitos, no al contrario. Los dolores abdominales a consecuencia de vómitos son frecuentes en infecciones virales, como la gripe.

    PERDIDA DE APETITO:

    La pérdida del apetito aparece poco después del inicio del dolor.

    FIEBRE:

    Puede presentarse fiebre.

    Lamentablemente los síntomas de la apendicitis a veces quedan encubiertos por una infección viral o bacteriana anterior. En tal caso, antes del típico dolor de apendicitis pueden presentarse los síntomas de diarrea, náuseas, vómitos y fiebre dificultando en gran medida obtener un diagnóstico certero.

    También es posible que el dolor se esfume de repente, lo que puede hacerle creer que el niño esta bien. Desafortunadamente, la desaparición del dolor puede significar que el apéndice se ha perforado. Aunque es posible que el dolor disminuya por varias horas, éste es precisamente el momento de mayor peligro. La infección se extenderá al resto del abdomen, haciendo que el niño se ponga peor, le subirá la fiebre y será preciso hospitalizarlo para operarlo y administrarle antibióticos por vía intravenosa. La recuperación será mucho más lenta y las complicaciones pueden ser mayores si la apendicitis no se trata a tiempo.

    TRATAMIENTO

    No siempre es fácil detectar los síntomas de apendicitis, en particular si el niño es menor de los tres años y no puede decir donde le duele ni explicar si el dolor se ha desplazado hacia la parte derecha del abdomen. Por este motivo es conveniente actuar pronto si se sospecha que el dolor o el malestar de un niño es más intenso o es distinto a lo habitual.

    Aunque la mayoría de niños que padecen de dolor abdominal no tienen apendicitis, solo un médico debe hacer el diagnóstico. Por lo tanto, si su hijo tiene dolor más de un par de horas junto con náuseas, vómitos, pérdida de apetito y fiebre, avise al pediatra de inmediato. Si el médico no tiene la certeza de que se trata de apendicitis, es posible que se decida tener al niño bajo observación por varias horas, sea dentro o fuera del hospital. Durante este período le podrían hacer pruebas de laboratorio o de imagen en busca de signos más precisos. Si la probabilidad de que el niño tenga a apendicitis es grande, se le practicará una cirugía lo antes posible.

    En casi todos los casos el tratamiento consiste en extirpar el apéndice quirúrgicamente, en circunstancias excepcionales, el tejido que recubre los intestinos también puede encapsular al apéndice y por lo tanto contener la infección. Esto hace más difícil extirpar el apéndice sin esparcir la infección, por lo que se suelen administrar antibióticos, ya sean solos o combinados con drenaje del área infectada mediante la colocación de un pequeño tubo. Teniendo en cuenta que la inflamación puede retornar incluso después de que la infección inicial haya desaparecido, se suele extirpar el apéndice más tarde.

  • AUTISMO

    AUTISMO

    El autismo es un trastorno serio de carácter emocional, social y de conducta que afecta a la persona de por vida.

    Aunque tradicionalmente se ha considerado un trastorno raro, el número de casos reportados ha aumentado en años recientes. Los niños que sufren de autismo (o de trastorno de espectro autístico) pueden desarrollar diversos comportamientos, incluyendo un retraso o anormalidad en sus destrezas de comunicación y un uso poco habitual del lenguaje. Los síntomas y su severidad presentan una amplia gama, desde manifestaciones leves hasta discapacidades severas.

    La genética parece desempeñar un papel en el autismo, aunque también pueden haber otras causas. A pesar de que existe la inquietud entre algunos padres de un posible vínculo entre el autismo y ciertas vacunas infantiles (en particular la vacuna triple vírica contra el sarampión, las paperas y la rubéola), no existe evidencia científica que respalde dicha asociación.

    El autismo ocurre casi cuatro veces más a menudo en los varones que en las niñas y afecta alrededor de uno de cada mil niños. Por lo general se hace evidente en los primeros tres años de vida. Es uno de los varios trastornos penetrantes del desarrollo (PDD, por sus siglas en ingles), dentro de los cuales también figura el síndrome de Asperger, otra categoría de los niños con este tipo de problemas. El término trastorno de espectro autístico (ASD, por sus siglas en ingles), también se emplea para describir el autismo y sus condiciones relacionadas. El término se ha venido usando para describir a todas aquellas personas que sufren una amplia gama de discapacidades funcionales, incluyendo el autismo, el síndrome de Asperger y el autismo de alta funcionalidad. La mayoría de los médicos actualmente consideran que el autismo no es una afección distintiva, sino más bien una serie de trastornos en el desarrollo cerebral.

    He aquí algunas características que suelen verse en los niños que padecen de autismo, a pesar de que los signos y síntomas pueden diferir de un niño a otro.

    Algunos niños nunca desarrollan la habilidad de hablar o pueden tener un retraso o un pobre desarrollo en sus destrezas de lenguaje. Es posible que empleen las palabras sin darles el significado común o simplemente limitarse a repetir lo que otros dicen (lo que se conoce como ecolalia).

    Es posible que no sean capaces de entender lo que se les dice o que no interpreten o respondan apropiadamente a las señales que reciben, tales como las expresiones faciales y el lenguaje corporal.

    Estos niños pueden ser retraídos y tener dificultad para relacionarse con otras personas y establecer contacto visual. Es posible que no estén conscientes de su entorno.

    Su conducta y movimientos corporales a veces son repetitivos y buscan estimularse a sí mismos (mecerse, batir los brazos, enrollarse el pelo). También pueden hacer cosas con las que se causan daño (golpearse la cabeza, morderse), así como mostrarse agresivos y tener rabietas.

    Es posible que se molesten cuando se les cambia su rutina diaria (como por ejemplo, las horas de las comidas).

    Pueden tener una gama muy limitada de intereses y actividades. Es posible que al jugar no manifiesten la creatividad e imaginación que se asocia con el juego infantil ya que tienden a preferir las actividades repetitivas.

    Es posible que empleen los juguetes de un modo para el cual no fueron diseñados.

    En muchos casos, estos niños padecen de retraso mental.

    Se considera que los niños que sufren del síndrome de Asperger están en el extremo de más alta funcionalidad del espectro autístico. Pero aunque estos niños tienen buenas destrezas de lenguaje, es habitual que sus destrezas sociales sean muy deficientes y que les cueste trabajo entender cómo deben interactuar con los demás. Es posible que estén embebidos en su “propio mundo” y que muestren muy pocas expresiones faciales.

    Otros trastornos que se incluyen dentro del espectro autístico son el síndrome de Rett (en el que el niño adquiere destrezas tales como hablar y caminar, pero gradualmente las va perdiendo), así como el trastorno desintegrativo infantil (una discapacidad severa de las funciones mentales y sociales) y trastornos penetrantes del desarrollo no especificados (PDD – NOS, por sus siglas en inglés).

    DIAGNÓSTICO

    Si le inquieta el pobre desarrollo lingüístico y social de su hijo, o si ha notado otro de los signos que se acaban de mencionar, hable con su pediatra. No existe una prueba de laboratorio para diagnosticar el autismo ni hay un conjunto en particular de síntomas que siempre estén presentes.

    El diagnóstico se hace en presencia o ausencia de una serie de síntomas. Un médico o un equipo de especialistas en salud con experiencia en autismo deben hacer el diagnóstico.

    TRATAMIENTO

    No existe una cura conocida para el autismo y otros trastornos penetrantes del desarrollo. Un niño autista necesitará servicios especializados con el propósito de aprender a afrontar el trastorno. Un diagnóstico y tratamiento oportunos son importantes, ya que pueden mejorar la habilidad del niño autista de llevar una vida más funcional.

    Algunos niños que sufren de autismo tienen un mejor desempeño escolar cuando asisten a escuelas especializadas, particularmente si reciben atención personalizada o están en clases pequeñas. Pueden beneficiarse de programas de educación especial que les ayudan a desarrollar el lenguaje y mejorar sus destrezas sociales. Hay ocasiones en que se recetan medicamentos para manejar las dificultades de conducta que pueden presentarse a raíz del autismo y otros trastornos relacionados.

    Tenga en cuenta, sin embargo, que los niños que sufren de autismo y otros tipos de trastornos de espectro autista pueden variar considerablemente en términos de su habilidad para desempeñarse en el mundo, así como en su comportamiento y capacidad intelectual. Los niños que padecen síndrome de Asperger, por ejemplo, a menudo pueden vivir solos como adultos y llevar vidas más independientes que aquellos que sufren otras formas de autismo.

    Si uno de sus hijos se le diagnostica con autismo, hay un mayor riesgo (aproximadamente de un 3 a 7 por ciento) de que el mismo trastorno se presente en otros hijos que tenga. Pregúntele al pediatra si considera necesario que reciba servicios de consejería para evaluar el riesgo.

  • BRONQUIOLITIS

    BRONQUIOLITIS

    La bronquiolitis es una infección respiratoria producida por virus en la que se inflaman los bronquios y los bronquiolos, que son las vías aéreas o conductos más pequeños que llevan el aire dentro del pulmón.

    Afecta a los niños y niñas menores de 2 años, sobre todo a los menores de 6 meses. El virus que causa la bronquiolitis más frecuentemente es el VRS, virus respiratorio sincitial.

    La mayoría de los niños se contagian por este virus los primeros años de vida, pero sólo algunos presentan una bronquiolitis. La mayoría de los niños que presentan bronquiolitis tienen un cuadro leve y sólo algunos tienen que ingresar en un hospital.

    ¿Cómo se contagia?

    Se contagia principalmente tocando objetos contaminados con el virus (por ejemplo, juguetes, chupones, etc. en los que suelen quedarse gotas de saliva o mucosidad con el virus) y luego tocándose los ojos, la nariz o la boca. También puede contagiarse inhalando partículas infectadas provenientes de alguna persona, es decir, respirando gotas de pequeño tamaño que genera la persona que tiene el virus al toser o estornudar.

    ¿Cuáles son sus síntomas?

    Al principio de la enfermedad, los niños y niñas suelen presentar un cuadro catarral (aumento de mucosidad y tos).

    Posteriormente, se inflaman los bronquiolos dificultando el paso de aire a través de ellos. Esto puede producir dificultad para respirar (respiración rápida, marcando las costillas o moviendo mucho el abdomen) y que se escuchen “silbidos” u otros ruidos al auscultar al niño.

    Como consecuencia, algunos niños pueden tener dificultad para alimentarse, y a veces pueden presentar algún vómito o atragantamiento. Los pacientes con bronquiolitis pueden tener fiebre, aunque no suelen tener infecciones bacterianas acompañantes que precisen antibióticos.

    ¿Cuándo debo consultar a mi pediatra?

    Ante la sospecha de que el niño/a respira más rápido o más agitado de lo normal, es necesario que consulte a su pediatra para que le examine.

    Debe acudir urgentemente al médico si:

    • Respira muy agitado
    • La piel se hunde en las costillas
    • Rechaza o presenta dificultad para ingerir los alimentos
    • Está muy agitado o bien muy dormido.
    • La fiebre es muy alta.
    • Emite un quejido al respirar.
    • Presenta color azul en los labios o las uñas espontáneamente o con la tos.
    • Hace pausas respiratorias.

    ¿Existen niños más vulnerables que otros?

    Sí. Los nacidos muy prematuros y los que presentan otros problemas de salud como enfermedades de corazón, de los pulmones y deficiencias inmunológicas. En este grupo de niños deben extremarse las medidas de prevención de la enfermedad, particularmente en el primer año de vida. Por esta razón, a algunos de ellos se les administra un medicamento preventivo en los controles hospitalarios durante los meses que dura la estación de los virus respiratorios.

    ¿Qué estudios pueden ser necesarios durante la infección?

    Cuando un niño tiene una bronquiolitis clara no suele ser necesario hacer ningún estudio. Si el niño tiene que ingresar, podría ser que su médico recoja una muestra de moco nasal para buscar qué virus está causando la infección para separar a su hijo de otros con virus diferentes.

    Durante el ingreso se suele medir de forma continua o puntualmente la oxigenación de la sangre con un sensor que emite una luz roja que se pone habitualmente en los dedos de las manos o los pies.

    Si el niño o niña presenta fiebre o la evolución es diferente de la habitual, en ocasiones puede ser útil obtener una radiografía de tórax, estudios de orina o de sangre.

    ¿Cuánto tiempo dura?

    En niños previamente sanos, la enfermedad dura entre 7 y 12 días, pero la tos puede persistir durante muchos más días.

    Algunos niños, después de haber tenido una bronquiolitis, y especialmente durante el primer año después de ésta, cuando se vuelven a resfriar pueden volver a tener dificultad respiratoria.

    Es conveniente visitar a su pediatra siempre que aparezca dificultad respiratoria o cualquiera de los síntomas de alarma anteriormente citados.

    ¿Qué tratamiento puedo hacer en mi casa?

    Los bebés respiran predominantemente por la nariz, si está obstruida por la mucosidad pueden tener dificultad para respirar. Por lo tanto, antes de comer y de dormir conviene despejarles las fosas nasales haciendo un lavado nasal (poner suero fisiológico y aspirar la mucosidad).

    Elevar un poco la cabecera de la cama/cuna ayuda a respirar algo mejor.

    Si el niño o niña tiene fiebre se pueden administrar antitérmicos como el paracetamol y el ibuprofeno(este último, en mayores de 6 meses), y también medidas físicas (destapar al niño o baños con agua templada).

    Los niños con bronquiolitis tienen poco apetito, se cansan durante las tomas con facilidad y pueden presentar vómitos y atragantamientos. Para ayudarles se deben fraccionar las tomas (administrar menos cantidad de alimento pero más frecuentemente).

    La mayoría de los medicamentos que se han probado para la bronquiolitis no han demostrado mejorar los síntomas. Pero puede que su pediatra le recete algún tratamiento inhalado. No use medicamentos que no le recete su médico.

    ¿Qué remedios NO deben utilizarse en la bronquiolitis?

    Los jarabes para la tos, los mucolíticos y los descongestionantes nasales no deben utilizarse y pueden ser perjudiciales.

    ¿Se deben dar antibióticos a los niños con bronquiolitis?

    La bronquiolitis está producida por virus, y por lo tanto, no responde al tratamiento con antibióticos.

    ¿Cómo puedo prevenir la bronquiolitis?

    La bronquiolitis se transmite de persona a persona, por lo que las personas que presenten una infección respiratoria, aunque sea un simple catarro, deben lavarse las manos frecuentemente, especialmente antes y después de tocar al niño o alguno de los objetos que él utiliza.

    Es también importante evitar los lugares concurridos, especialmente donde haya muchos niños (como guarderías y parques infantiles).

    Se debe evitar totalmente la exposición al humo de tabaco.

    Se recomienda la lactancia materna, ya que los niños que la toman están más protegidos contra la bronquiolitis.

    Hasta el momento no existe una vacuna para prevenir la enfermedad, aunque está en estudio y desarrollo.

    Guía de Práctica Clínica sobre Bronquiolitis Aguda. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Política Social. Agència d’Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques; 2010. Guías de Práctica Clínica en el SNS: AATRM. Nº 2007/05.

  • CÓLICOS DEL LACTANTE

    CÓLICOS DEL LACTANTE

    ¿Tiene su hijo un período del día en que se pone muy inquieto sin que haya forma de tranquilizarlo?

    ¿Esto es muy común, sobre todo entre las 6 de la tarde y la media noche, justo cuando usted está más cansada luego de haber pasado el día al pie del cañón?. Estos momentos pueden parecerle una verdadera tortura, especialmente si usted tiene trabajo pendiente o más niños a su cargo.

    Pero afortunadamente, no suelen ser muy prolongados. La duración de estos arranques suelen alcanzar su pico máximo unas tres horas alrededor de las seis semanas de edad y después disminuye a una o dos horas alrededor de los tres a cuatro meses de edad. Siempre y cuando el bebé termine por calmarse en cuestión de pocas horas y esté relativamente tranquilo el resto del día, no hay de que alarmarse.

    Si el llanto no cesa, sino que por el contrario, se intensifica y persiste a lo largo del día o de la noche, podría tratarse de un cólico.

    Aproximadamente uno de cada cinco lactantes tienen cólicos, sobre todo entre la segunda y cuarta semana de vida. Lloran desconsoladamente, por lo general gritando, extendiendo o agitando brazos y piernas o expulsando gases. Las crisis de llanto pueden ocurrir a cualquier hora, pero suelen empeorar al anochecer.

    Lamentablemente no hay una explicación definitiva sobre la causa de los cólicos. La mayoría de las veces los cólicos indican simplemente que el niño está más sensible a estímulos que lo habitual. Conforme vaya madurando, los cólicos irán disminuyendo hasta desaparecer hacia el tercer mes. A veces, en los niños que son amantados, los cólicos son un síntoma de sensibilidad o intolerancia a un alimento de la dieta de la madre. Este malestar en raras ocasiones se debe a una sensibilidad a las proteínas de la leche de fórmula. Los cólicos también pueden ser un indicio de problemas médicos, como una hernia o cierta enfermedad.

    Quizás le tranquilice saber que los cólicos cesarán con el tiempo, a pesar de que esto no le permita detenerlos en el presente. Aunque puede limitarse a aguantar y esperar, hay ciertas cosas que vale la pena ensayar. Antes que nada, póngase en contacto con el pediatra para descartar posibles problemas médicos. Después, pregúntele cuales de las siguientes tácticas pueden ser más efectivas.

    Si está dándole el pecho a su hijo, elimine de su dieta los productos lácteos, la cafeína, las cebollas, las coles, gaseosas y cualquier otro alimento potencialmente irritante. Si lo alimenta con leche de fórmula, procure darle una fórmula hipoalergénica. Si la causa del malestar se debe a intolerancia alimenticia, los cólicos deberían desaparecer al cabo de uno o dos días.

    Pasee al bebé en una mochila porta bebés. Aunque persiste el malestar, el movimiento y el contacto con su cuerpo lo tranquilizará.

    Mézalo. Encienda la aspiradora en la habitación contigua y coloque al bebé cerca de la secadora de ropa. Es posible que los movimientos y sonidos rítmicos y constantes ayuden a conciliar el sueño. Sin embargo, nunca se debe colocar al bebé encima de la secadora o de la lavadora.

    Déle un chupete. Aunque algunos bebés que son amamantados lo rechazarán, otros se calmaran instantáneamente.

    Coloque al bebé boca abajo sobre su regazo y frótele, la espalda con suavidad. La suave presión en el abdomen puede aliviarle el dolor.

    Envuélvalo en una manta y colóquela a manera de hamaca para que el bebé se sienta caliente y seguro.

    No permita que fumen cerca del bebé

    Cuando usted se sienta tensa y ansiosa, pídale a otra persona que se haga cargo del niño y salga de casa. Pasar aunque sea una o dos horas fuera de casa le ayudara a adoptar una actitud más positiva. Por muy enfadada o impaciente que se sienta, NO sacuda al bebé. Sacudir a un bebé puede provocar ceguera, lesiones cerebrales e, incluso la muerte.

    Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría

  • CONJUNTIVITIS

    CONJUNTIVITIS

    La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, que es una envoltura del ojo. Como la conjuntiva sirve para proteger a los ojos, se puede inflamar o irritar por muchas causas, como la infección por bacterias o virus, el contacto con sustancias irritantes (polvo, humo, contaminación, etc.) o por alergia.

    En los bebés pequeños es muy frecuente que se produzcan pequeñas infecciones de la conjuntiva ya que tienen el conducto lagrimal más estrecho o incluso sin abrir.

    Cuando la conjuntiva está inflamada se ve el ojo enrojecido. Se pueden distinguir pequeñas venitas en la parte blanca del ojo y al volver el párpado inferior, éste está más rojo de lo habitual.

    En general, los bebés se frotan los ojos porque les pica y quizá les molesta la luz. Es muy probable que lagrimeen puesto que la irritación estimula la producción de lágrimas.

    Puede haber secreciones (lagañas) de distinto color, sobre todo cuando es por bacterias.

    En caso de que su hijo tenga conjuntivitis conviene limpiar los ojos suavemente con una gasita empapada en agua hervida o suero salino fisiológico. Conviene usar una gasa distinta para cada ojo y realizar el movimiento de dentro a fuera (de la nariz a la sien).

    En la actualidad, no se recomienda lavarlos con infusión de manzanilla porque algunos bebés y niños pueden tener alergia al polen de esta planta. Un ligero masaje en la zona del ojo más cercana a la nariz contribuye a vaciar las secreciones que se acumulan en el conducto lagrimal. Y también a que éste se desarrolle mejor.

    Si pasados un par de días, el bebé sigue molesto, conviene consultar al Pediatra. Quizá le prescriba una pomada ocular o un colirio antibiótico.

    Para administrar la medicación ocular usted deberá seguir las siguientes recomendaciones:

    Siempre aplicarlos después de limpiar los ojos. Al terminar, conviene lavarse las manos, para evitar contagiarse a uno mismo.

    Para aplicar los colirios:

    • Hacen falta dos personas.
    • Una se encarga de sujetar las manos y la cabeza del bebé, que debe estar acostado.
    • La otra separa con cuidado los párpados de un ojo con una mano y con la otra deja caer una o dos gotas del colirio.
    • El frasco del colirio no debe tocar la piel ni los ojos para que no se contamine el producto.
    • La mayoría de las gotas oculares deben guardarse en lugar oscuro.

    Para aplicar las pomadas para ojos:

    • Entre dos personas. Es similar al colirio, pero la pomada se debe poner en el surco entre el párpado inferior y el globo ocular.
    • Si no se tiene ayuda, se puede poner una pequeña cantidad (como un grano de arroz largo) en el ángulo del ojo cercano a la nariz.
    • Con un movimiento rápido del dedo, pasarlo por el borde de los párpados.
    • Entonces, el bebé parpadeará y así se le introducirá el producto.
    • Conviene evitar que se frote los ojos con las manos para que no lo retire.
  • CONVULSIONES

    CONVULSIONES

    Las convulsiones son cambios repentinos y temporales en el movimiento del cuerpo o en el comportamiento de las personas a causa de impulsos eléctricos anormales en el cerebro. Dependiendo de la cantidad de músculos que se vean afectados por los impulsos eléctricos, una convulsión puede provocar rigidez y relajación muscular extrema, lo que puede dar la impresión de que la persona se ha quedado paralizada temporalmente.

    El tipo de convulsión más impresionante es la generalizada o que afecta a todo el cuerpo (denominada a veces “gran mal”) ya que causa movimientos rápidos y violentos y en ocasiones la perdida de la conciencia. A veces empieza con movimientos focales (que solo afectan a una parte del cuerpo) y progresa a espasmos generalizados. Aproximadamente cinco de cada cien personas tienen convulsiones en algún momento de la niñez.

    En contraste, las convulsiones menores (denominadas crisis de ausencia o “petit mal”) son episodios momentáneos en los que el niño se queda con la mirada perdida o fija en el vacío por un laxo de uno a dos segundos. Esto es más habitual en los niños pequeños y puede ser algo tan sutil, que no se detecte sino hasta que empieza a afectar el rendimiento escolar.

    Las convulsiones febriles (convulsiones provocadas por una fiebre alta) ocurren entre tres y cuatro niños de cada cien, desde la infancia hasta los cinco años de edad. En muy raras ocasiones se presentan después de los cinco años y alrededor de la mitad de los niños que tienen una convulsión febril nunca vuelven a tener otra.

    Una convulsión febril puede causar reacciones tan leves como poner momentáneamente los ojos en blanco o las piernas rígidas, o tan impactantes como una convulsión generalizada en las que el niño se agita y retuerce todo el cuerpo. Las convulsiones febriles pueden durar menos de 5 minutos y por lo general el niño recupera enseguida su actitud normal. El riesgo de que el pequeño llegue a tener epilepsia en el futuro es extremadamente bajo.

    El termino epilepsia se usa para describir crisis convulsivas que se repiten durante un periodo de tiempo largo. A veces se conoce la causa de las convulsiones recurrentes (epilepsia sintomática) y a veces no (epilepsia idiopática). Los desequilibrios químicos en la sangre, los daños cerebrales debidos a una infección o lesión y la intoxicación con plomo, son algunas de las condiciones que pueden conducir a la epilepsia.

    Algunos niños experimentan episodios repentinos que comprenden aguantar la respiración, desmayos, muecas faciales y contorsiones del cuerpo, así como trastornos inusuales en el sueño. Pueden ocurrir tan solo una vez o repetirse durante un periodo de tiempo limitado. Aunque estos episodios pueden parecerse a la epilepsia o a las convulsiones reales, no lo son y requieren de un tratamiento bastante distinto.

    Tratamiento

    La mayoría de las crisis convulsivas desaparecen por su cuenta y no requieren tratamiento medico inmediato. Si su hijo tiene una convulsión, deberá protegerlo para que no se lastime. Colóquelo en una posición semi sentada o acuéstelo sobre un costado con las caderas a un nivel más alto que la cabeza para que no se atragante si llegara a vomitar.

    Si la convulsión dura más de dos a tres minutos o presenta síntomas mucho más severos de lo habitual (dificultad para respirar, atragantamiento, piel amoratada, varias crisis seguidas), solicite ayuda médica de emergencia. Sin embargo, no deje al niño solo. Cuando el ataque haya pasado, llame al Pediatra de inmediato para que examine al niño en el consultorio o en la sala de emergencias más cercana. Asimismo llame al médico si su hijo esta tomando una medicina anticonvulsiva, puesto que el episodio podría significar que hay que ajustar la dosis del fármaco.

    Si su hijo tiene fiebre el Pediatra lo examinará para saber si hay una infección presente. Si el niño no tiene fiebre y esta es la primera vez que tiene una convulsión, el médico tratará de determinar si hay otras posibles causas. Para tal fin le preguntará si hay una historia familiar de convulsiones o si el niño tuvo recientemente una lesión craneal.

    Examinará al niño y además podría ordenar análisis de sangre, radiografías o un electroencefalograma (EEG) que medirá la actividad eléctrica del cerebro. A veces se realizará una punción lumbar para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo que al ser analizado podría detectar algunas causas de las convulsiones como meningitis, que es una infección de las membranas que recubren al cerebro.

    Si no encuentra una explicación o causa de las convulsiones, el médico podrá consultar con un Neurólogo Pediátrico, quien se especializa en trastornos del sistema nervioso.

    Si su hijo ha tenido una convulsión febril, el médico podrá recomendarle que controle la fiebre dándole acetaminofen y baños de esponja. Sin embargo si se detecta una infección bacteriana, probablemente le recetará un antibiótico. Si las causas de las convulsiones es una infección seria, como la meningitis, el niño tendrá que ser hospitalizado para recibir el tratamiento adecuado. Cuando las convulsiones se deben a cantidades anormales de azúcar, calcio o magnesio en la sangre, también podría ser preciso hospitalizar al niño para detectar y corregir el desequilibrio.

    Si se le diagnostica epilepsia a su hijo, es muy posible que se le receten medicamentos anticonvulsivos. Cuando se mantiene las dosis adecuadas, estos fármacos casi siempre pueden controlar las convulsiones por completo. A partir de que el niño comience a tomar la medicina, deberán hacérsele análisis de sangre periódicamente para verificar que esté recibiendo la cantidad adecuada, también es posible que deban practicársele electroencefalogramas periódicos. El medicamento no se suspenderá hasta que el niño lleve uno a dos años sin haber tenido una crisis convulsiva.

    Por muy impresionante que sea una convulsión, alienta saber que la probabilidad que su hijo sufra otra se reduce significativamente a medida que el niño crece. (Solo uno de cada cien adultos tiene convulsiones alguna vez.) Lamentablemente, aun hay muchos mal entendidos y confusiones sobre las convulsiones, por lo que es muy importante que los amigos y maestros del niño entiendan exactamente en que consiste este trastorno.

    Si necesita ayuda o información adicional hable con el Pediatra al respecto.

    Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría

  • COSTRA LÁCTEA

    COSTRA LÁCTEA

    A su hermoso bebé de un mes le ha salido una costra rojiza en el cuero cabelludo. Esto le inquieta y se pregunta si debería dejar de lavarle el pelo con champú con tanta frecuencia. También nota cierto enrojecimiento en los pliegues del cuello y las axilas, así como detrás de las orejas. ¿De que se trata y qué debe hacer?

    Cuando esta erupción afecta al cuero cabelludo, se denomina costra láctea. Pero aunque suele iniciarse con la aparición de escamas y enrojecimiento del cuero cabelludo, posteriormente puede aparecer en las demás áreas que se acaban de mencionar. También puede extenderse a la cara y a la zona que cubre el pañal.

    En estos casos, los pediatras la denominan dermatitis seborreica (porque afecta a las partes del cuerpo con una alta concentración de glándulas sebáceas o que segregan grasa).

    La dermatitis seborreica es una afección de la piel de naturaleza no infecciosa que es muy común en los lactantes. Usualmente empieza desde las primeras semanas de vida y va desapareciendo poco a poco durante el lapso de semanas o meses. A diferencia de la dermatitis atópica o de la dermatitis por contacto, muy pocas veces provoca molestias o picor.

    Nadie sabe con exactitud cual es la causa de esta erupción. Algunos médicos consideran que puede deberse a los cambios hormonales que sufre la madre durante el embarazo y que estimulan a las glándulas sebáceas del niño. Es posible que esta sobre producción de grasa tenga alguna relación con la aparición de escamas y el enrojecimiento de la piel.

    TRATAMIENTO

    Si la dermatitis seborreica de su bebé se limita al cuero cabelludo (y por lo tanto solo es una costra láctea), puede tratarla en casa. No tema lavarle el pelo con champú suave para bebés. Esto, y el cepillarle el pelo con delicadeza, le ayudarán a eliminar las escamas.

    El aceite para bebé no es muy útil ni necesario. Muchos padres recurren al aceite para bebé sin fragancia o al aceite mineral, y piensan que esto es suficiente. Pero su uso fomenta la formación de escamas en el cuero cabelludo, en particular sobre la fontanela posterior.

    Los champús medicados y mucho más fuertes (champús anti seborreicos, que contienen sulfuro y ácido salicílico al dos por ciento) pueden eliminar las escamas con más rapidez, pero no deben emplearse sin consultar con el pediatra ya que pueden ser irritantes.

    Es posible que el médico también le recete otro fármaco para tratar las escamas y el enrojecimiento.

    Si la costra láctea no mejora al lavarle el pelo al bebé más a menudo o la erupción se extiende a la cara y los pliegues del cuello, llame al pediatra. Éste probablemente lo recetará un champú más fuerte para disolver las escamas y una crema o loción de cortisona. Lo más habitual en estos casos son las cremas que contienen un uno por ciento de hidrocortisona.

    Cuando la condición haya mejorado, la mejor forma de evitar que reaparezca es lavarle el pelo al niño a menudo con un champú suave para bebés. Ocasionalmente es preciso usar un champú medicado, pero deje que el pediatra sea quien lo decida.

    Hay ocasiones en que se presenta una infección por hongos sobre las áreas afectadas, en particular sobre la zona de los pliegues más que en el cuero cabelludo. En estos casos, la piel se enrojece intensamente y pica mucho. Si le ocurre esto a su bebé, es posible que el pediatra le recete una crema especial contra hongos que contiene nistatina. Ésta debe aplicarse en pequeñas cantidades sobre el área afectada tres o cuatro veces al día, frotándola bien.

    Le tranquilizara saber que la dermatitis seborreica no es una infección grave. Tampoco se trata de una reacción alérgica a algo que usted esta usando ni se debe a la falta de higiene.

    Desaparecerá sin dejar cicatrices y su bebé volverá a ser tan bello como siempre.

    Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría

  • DIARREA

    DIARREA

    Las deposiciones de su hijo variarán en frecuencia y consistencia dependiendo de la edad y de la dieta. Un recién nacido que es amamantado puede tener hasta doce deposiciones pequeñas al día, pero hacia el segundo o tercer mes puede pasar un día entero sin evacuar. La mayoría de los niños menores a un año producen menos de 5 onzas (147.87ml) de excrementos al día mientras que los niños mayores pueden producir hasta 7 onzas (207.01ml). Hacia los dos años de edad, la mayoría de los niños tendrá tan solo una a dos deposiciones grandes al día, pero es posible que su hijo tenga varias deposiciones pequeñas. Esto sigue siendo normal, sobre todo si en su dieta incluye jugos y alimentos ricos en fibra tales como ciruelas o centeno.

    Una evacuación blanda de vez en cuando no es motivo de alarma. Sin embargo, si las deposiciones de su hijo cambian de consistencia repentinamente volviéndose más sueltas e incluso aguadas y aumenta la frecuencia de estas, significa que tiene diarrea.

    La diarrea ocurre cuando la cubierta interior del intestino sufre una lesión. La materia fecal se vuelve aguada debido a que el intestino no ha digerido y absorbido apropiadamente los nutrientes ingeridos. Además el tejido lastimado tiende a filtrar líquido, que a su vez arrastra sales y minerales. Todo esto se complica más si el niño ingiere alimentos o refrescos que contienen grandes cantidades de azúcar que no se absorbe atrae aun más liquido al intestino, intensificando la diarrea.

    Cuando el cuerpo pierde demasiada agua y sales, se deshidrata. Esto se puede evitar si se compensa las perdidas con cantidades adecuadas de líquidos y sales.

    CAUSAS DE LA DIARREA

    En los niños pequeños, las lesiones intestinales que producen diarrea suelen estar provocados por unos virus denominados enterovirus.

    Otras causas son:

    • Bacterias (salmonella, shigella, E. Coli, campilobacter)
    • Alergias a alimentos o la leche
    • Efectos secundarios de medicamentos orales sobre todo antibióticos
    • Intoxicación por alimentos (hongos, mariscos o alimentos contaminados)
    • Infecciones externas al tracto gastrointestinal, como las que afectan a las vías urinarias, las vías respiratorias e incluso al oído medio (si su hijo tiene que tomar antibióticos para contrarrestar la infección la diarrea podría agravarse).
    • Infección por rotavirus

    El término médico para la inflamación intestinal es enteritis. Cuando este problema va acompañado o precedido de vómitos, lo que es bastante común significa que la inflamación afecta también al estomago y al intestino delgado. En tales casos se denomina gastroenteritis.

    Los niños que tienen diarreas de origen viral también suelen tener vómitos, fiebre e irritabilidad. Sus deposiciones suelen ser entre verdosas y amarillentas, así como muy aguadas. (Si ocurren tan a menudo como a cada hora, lo más probable es que no contengan ningún material sólido.) Si los excrementos son de un color rojo o negruzco, es posible que contengan sangre. El sangrado puede deberse a daños de las paredes internas del intestino o a una irritación del recto causada por la elevada frecuencia en las deposiciones. De cualquier modo, si usted detecta sangre o un color inusual en la materia fecal de su hijo, debe comunicarse con el pediatra.

    SIGNOS Y SÍNTOMAS DE DESHIDRATACIÓN

    (Perdida significativa de agua corporal)

    La parte más importante del tratamiento de la diarrea consiste en evitar la deshidratación. Esté pendiente de los siguientes signos y síntomas de deshidratación e informe al pediatra de inmediato si llega a detectarlos.

    Deshidratación leve o moderada

    • Juega menos que lo habitual
    • Orina con menos frecuencia (moja menos de 6 pañales al día)
    • Tiene la boca reseca
    • Produce manos lagrimas al llorar
    • Hundimiento de las fontanelas en lactantes o niños pequeños
    • Los excrementos serán sueltos si la deshidratación se debe a pérdida de líquidos (vómitos, falta de consumo de líquidos), se reducirá el numero de deposiciones

    Deshidratación severa (aparte de los signos y síntomas antes señalados)

    • Está muy inquieto
    • Somnolencia excesiva
    • Ojos hundidos
    • Manos y pies fríos y pálidos
    • Piel arrugada
    • Orina solo una a dos veces al día

    TRATAMIENTO

    No existen medicamentos efectivos para tratar las infecciones virales, que son las principales causas de diarrea en los lactantes. Hay medicinas recetadas que se usan solo para ciertos tipos de parásitos, que son mucho menos comunes. Cuando el pediatra sospeche que la diarrea se debe a esto último, pedirá una muestra de materia fecal para analizarla en el laboratorio. También es posible que le mande otros exámenes.

    Los medicamentos para detener la diarrea que se adquieran sin receta médica no son recomendables para niños menores de dos años y deben usarse con precaución en niños mayores. Estos, a menudo, hacen que se intensifique la lesión intestinal y no detienen la perdida corporal de agua y sales si hay una infección presente.

    En cambio, hacen que el líquido y las sales permanezcan al interior del intestino. Cuando esto ocurre, el niño puede deshidratarse sin que pierda peso, ya que la diarrea aparentemente ha desaparecido. Por tal motivo, consulte con el pediatra antes de darle a su hijo cualquier medicamento contra la diarrea.

    DIARREA LEVE

    Si su hijo tiene un poco de diarrea pero no está deshidratado, no tiene fiebre alta , está activo y tiene apetito, no hay que cambiar la dieta y se le puede seguir dando el pecho o leche de fórmula. No debe ponerlo “a dieta de líquidos” consistente exclusivamente en bebidas dulces (jugos, refrescos azucarados o gaseosas), puesto que el alto contenido de azúcar de estos productos podría intensificar la diarrea.

    Si aparte de un poco de diarrea su hijo tiene vómitos, póngalo a dieta con una de las soluciones electrolíticas que hay en el mercado.

    El pediatra recomendará este tipo de productos para que el niño mantenga los niveles normales de agua y sales hasta que deje de vomitar. En la mayoría de los casos, bastará con mantener la dieta durante un par de días. Cuando desaparezcan los vómitos, el niño podrá reanudar su dieta normal poco a poco.

    Nunca le de leche hervida (sea sin grasa o entera) a un bebe que tenga diarrea. Al hervir la leche, parte del agua se evapora, haciendo que el resto quede con una concentración peligrosamente elevada de sales y minerales. ( de hecho no es recomendable darle leche hervida ni siquiera a un niño sano.)

    DIARREA INTENSA

    Su hijo tiene deposiciones acuosas cada una o dos horas o incluso más a menudo o presenta síntomas de deshidratación consulte con el pediatra.

    Es posible que este recomiende no darle alimentos sólidos durante por lo menos 24 horas, así como evitar cualquier líquido muy dulce (refrescos azucarados, gaseosa, jugos de frutas sin diluir o bebidas endulzadas artificialmente.), líquidos con un elevado contenido de sal (caldos envasados) y bebidas con muy bajo contenido de sal (con agua o té).

    Probablemente le indicará que le de tan solo una solución electrolítica comercializada, que contiene la proporción ideal de minerales y sal.

    Si su hijo tiene diarrea y a usted le preocupa que llegue a deshidratarse, llame al pediatra y deje de darle al niño cualquier tipo de alimento y bebidas lácteas hasta que reciba instrucciones del médico. Lleve inmediatamente a su hijo al pediatra o al servicio de emergencias más cercano si cree que está moderada o severamente deshidratado. Mientras tanto, debe darle una solución electrolítica que se encuentre a la venta en el mercado.

    Cuando la deshidratación es severa a veces es preciso hospitalizar al niño para rehidratarlo por vía intravenosa. En casos leves basta con darle una solución electrolítica siguiendo las indicaciones del pediatra.

    Cuando el niño lleve entre doce y veinticuatro horas a dieta de solución electrolítica y la diarrea está disminuyendo, puede empezar a ampliar su dieta progresivamente, introduciendo alimentos suaves como compota de manzana, peras, bananas y gelatina con sabor. Es mejor no darle leche sino hasta uno o dos días después a no ser que se trate de un bebe pequeño que aun no come alimentos sólidos. En ese caso se le puede dar fórmula menos concentrada, diluida a la mitad. Si amanta a su bebe, puede combinar la lactancia con la solución electrolítica. A medida que la diarrea remite el niño mayorcito puede estar en capacidad de comer en pequeñas cantidades alimentos blandos como arroz, tostadas, papas y cereal. A la vez, puede seguir dándole la solución electrolítica.

    Generalmente no es necesario mantener al niño a dieta por más de 24 horas, puesto que deberá alimentarse bien para reponer fuerzas. Cuando vuelva a darle alimentos sólidos, es posible que en la materia fecal del niño siga siendo blanda, pero esto no significa necesariamente que siga mal. Lo importante es que se vea activo, tenga apetito, orine a menudo, y desaparezcan los síntomas de deshidratación. Si observa todo esto sabrá que su hijo esta mejorando.

    Una diarrea que persiste por más de dos semanas (diarrea crónica) puede indicar un problema intestinal más serio. Si la diarrea dura por tanto tiempo, el pediatra solicitará varias pruebas para determinar su causa y descartar la posibilidad de que el niño está desnutrido. Si existen indicios de desnutrición es probable que el pediatra recomiende una dieta especial o cierto tipo de leche de fórmula.

    Si su hijo toma demasiados líquidos, sobre todo muchos jugos o bebidas dulces, es posible que desarrolle un trastorno conocido como “diarrea del infante”. Este trastorno, caracterizado por deposiciones sueltas y recurrentes, no debe afectar el apetito ni el crecimiento del niño como tampoco provocar deshidratación. Aunque este tipo de diarreas no es un trastorno serio, es posible que el pediatra le recomiende reducir la cantidad de jugos y bebidas dulces que consume su hijo. Cuando el niño tenga tanta sed que no se satisfaga con la dieta habitual, será mejor darle agua. Cuando la diarrea viene acompañada de otros síntomas, es posible que se deba a un problema médico más grave.

    Informe inmediatamente al pediatra si la diarrea se presenta con algunos de los siguientes síntomas:

    • Fiebre que persista por mas de 24 o 48 horas
    • Excrementos sanguinolentos
    • Vómitos durante mas de 12 a 24 horas
    • Vómitos de color verde, teñidos de sangre o con aspecto que recuerda al sedimento de café molido
    • Abdomen distendido como si estuviera hinchado)
    • Negativa a comer o beber
    • Dolor abdominal intenso
    • Erupciones o ictericia (piel y ojos amarillentos)

    Si su hijo padece de otra condición médica o toma medicinas de manera habitual, es conveniente informar al pediatra en caso de que tenga diarrea por más de veinticuatro horas sin mejoría alguna, o si tiene otros síntomas que a usted le inquiete.

    Prevención

    La mayoría de las diarreas infecciosas se contagian a través del contacto directo de mano a boca después de exponerse a material fecal contaminado. Esto ocurre más a menudo en niños que aun llevan pañales. Fomente buenos hábitos de higiene personal (como lavarse las manos después de usar el inodoro o de cambiar un pañal y antes de tomar alimentos) así como otras medidas sanitarias tanto en su casa como en la guardería o jardín infantil al que vaya su hijo.

    Estas recomendaciones ayudarán a disminuir la probabilidad de que a su hijo le de diarrea:

    • Evite que su hijo beba leche cruda (sin pasteurizar) o cualquier alimento que pueda estar contaminado.
    • Evite el uso innecesario de medicamentos, sobre todo antibióticos.
    • Si es posible déle el pecho a su bebe durante toda la etapa de la primera infancia.
    • Limite la cantidad de jugo y bebidas endulzadas que le da al niño.
  • DOLOR ABDOMINAL

    DOLOR ABDOMINAL

    Es habitual que un niño de cualquier edad tenga dolor abdominal de vez en cuando, pero la causa de este malestar tiende a ser muy distinta en un lactante que en un niño mayor. La reacción ante el dolor también varía según la edad. Mientras que en un niño mayorcito puede apretarse el vientre y decir que le duele la barriga, un bebé de pocos meses demostrará su malestar llorando, levantando sus piernas, expulsando ventosidades (que suelen ser aire tragado), vomitando y eructando excesivamente.

    Afortunadamente, la mayoría de los dolores abdominales desaparecen por si solos y no son serios. No obstante, si el malestar del niño persiste o empeora durante el transcurso de tres a cinco horas; si tiene fiebre, dolor de garganta muy fuerte o presenta un cambio drástico en su apetito o nivel de energía, notifique al pediatría de inmediato. Estos podrían ser síntomas de un trastorno más serio.

    CAUSAS MÁS COMUNES DEL DOLOR ABDOMINAL DURANTE LA LACTANCIA

    CÓLICOS

    Estos suelen darse en lactantes que tienen entre diez días y tres meses de edad. Aunque nadie sabe exactamente cual es su causa, los cólicos suelen producir contracciones rápidas e intensas de los intestinos que al parecer provocan el dolor que experimenta el bebé. El malestar suele ser mayor en el atardecer y puede ir acompañado de llanto inconsolable, agitar de piernas, ventosidades frecuentes e irritabilidad general.

    EXTREÑIMIENTO

    Con frecuencia se cree que el estreñimiento causa dolor abdominal, pero esto rara vez es un problema en el infante. Sin embargo el estreñimiento puede presentarse en bebés mayores que han empezado a consumir sólidos, lo que les lleva ha tener dolor abdominal al evacuar.

    Si su bebé parece tener este problema, ensaye lo siguiente:

    Añada un poco más de agua a la dieta del bebé

    Reduzca los alimentos astringentes, como el arroz, la banana o guineo y el cereal;

    Nunca le de a un niño un laxante u otro tipo de ablandador de excremento sin consultar antes con su médico.

    INTUSUSCEPCIÓN

    Es una condición rara que puede ser otra causa de dolor abdominal en lactantes (por lo general menores de un año de edad).

    Este problema se presenta cuando una parte del intestino se pliega o invagina (esto es, un extremo del intestino se dobla e introduce en si mismo).

    Al igual que una antena retraible, una parte del intestino se desliza dentro de otra porción del mismo, provocando una obstrucción que a su vez causa dolor intenso. El niño llorará de forma repentina e intermitente apretando las piernas contra el vientre. Estos episodios irán seguidos de periodos sin dolor en los que el bebé estará tranquilo. Los niños que padecen de este trastorno también pueden vomitar y tener evacuaciones sanguinolentas de color obscuro y con mucosidad.

    Es importante reconocer esta posible causa de dolor abdominal y llamar al Pediatra en caso de presentarse. El médico examinará a su hijo y probablemente solicitará un estudio radiológico denominado enema de aire o de bario. Mediante esta prueba no solo se hace el diagnóstico sino que a veces también se lo logra desbloquear el intestino. En caso de que el enema no resuelva el problema, habrá que realizar una intervención quirúrgica de emergencia.

    INFECCIONES VIRALES O BACTERIANAS

    Las infecciones que afectan al intestino suelen presentarse con vómitos y diarreas. La gastroenteritis infecciosa puede provocar dolor abdominal. Si se sospecha que el niño tiene una infección intestinal, el Pediatra podría ordenar el cultivo de la materia fecal. De confirmarse la presencia de bacterias, se administrará al pequeño el tratamiento adecuado. Las infecciones de tipo viral no requieren de tratamiento y remiten por si solas en el transcurso de una semana más o menos.

    CAUSAS DEL DOLOR ABDOMINAL EN NIÑOS MAYORES

    ESTREÑIMIENTO

    Ésta es una causa común de dolor abdominal en niños mayores. El estreñimiento puede pasar desapercibido si el niño evacua un poco cada día, mientras el resto de los excrementos se le van acumulando en el colon. Cuando la materia fecal se endurece y se compacta, el niño no puede evacuar. Entonces empezará a quejarse de dolor, sobre todo en la parte inferior del abdomen.

    Los niños que consumen muchas “comidas rápidas” son propensos al estreñimiento. Comente este asunto con el Pediatra. El primer enfoque para solucionar el problema es aumentar la fibra en la dieta del niño. Sin embargo, puesto que cada caso es distinto, usted y el Pediatra deben de diseñar un plan de enfoque que se ajuste a su hijo en particular.

    INFECCIONES DE LAS VÍAS URINARIAS

    Se pueden presentar durante la infancia, pero a esta edad es muy raro que produzcan dolor abdominal. Este tipo de infección es más común en niñas de tres a cinco años de edad, con síntomas como malestar en el área de la vejiga, así como algo de dolor y ardor al orinar. También puede hacer que el niño o la niña orine con más frecuencia y que se moje en la cama. Sin embargo esta infección, por lo general no produce fiebre.

    Si su hijo se queja de estos síntomas, llévelo al Pediatra, quien procederá a examinarlo así como también a analizar una muestra de su orina. Si hay una infección presente, se le recetará un antibiótico. Esto eliminará tanto la infección como el dolor abdominal.

    INFECCIONES DE LA GARGANTA POR ESTREPTOCOCO

    Este tipo de infección se debe a una bacteria llamada estreptococo y se presenta con frecuencia en niños mayores de dos años. Los síntomas y manifestaciones comprenden dolor de garganta y fiebre, y posiblemente vómitos y dolor de cabeza.

    El Pediatra querrá examinar al niño y hacerle un cultivo de garganta. Si el cultivo da positivo para el estreptococo (los resultados por lo general tardan veinticuatro horas, aunque ahora se puede usar un método que suministra resultados en menos de una hora) su hijo deberá tomar antibióticos.

    APENDICITIS

    Esta enfermedad es muy rara en niños menores de tres años y poco común en niños menores de cinco. Cuando se presenta el primer síntoma suele ser un dolor constante en la parte central del abdomen. Mas tarde el dolor se desplaza hacia la parte inferior derecha y es posible que vaya acompañado con nauseas, fiebre baja y hasta vómitos.

    Si su hijo tiene dolor y otros síntomas que siguen a este patrón, avise enseguida al Pediatra. Éste querrá verlo de inmediato y hasta es posible que le pida que lo lleve a emergencias para que lo haga un examen de sangre, una radiografía o un ECO. Si resulta que tiene apendicitis, se le debe realizar una operación lo antes posible para extirparle el apéndice.

    INTOXICACIÓN POR PLOMO

    Esto suele afectar a niños de uno a tres años que viven en casas antiguas donde se utilizaban pinturas con base de plomo. A esta edad es probable que un niño se coma los trocitos de pintura que se van descascarando de las paredes de los muebles. El plomo se almacena en el organismo y puede provocar graves problemas de salud.

    Los síntomas de una intoxicación por plomo incluyen:

    • Dolor abdominal
    • Estreñimiento
    • Irritabilidad (el niño está intranquilo, llora y es difícil tranquilizarlo)
    • Aletargamiento (el niño está adormilado, no tiene ganas de jugar y tiene poco apetito)
    • Convulsiones

    Si su hijo está expuesto a pinturas que contienen plomo, o usted sabe que ha comido residuos de pintura y presenta uno de los síntomas anteriores, llame al Pediatra. Éste ordenará un análisis de sangre y le indicará como proceder.

    INFECCIONES INTESTINALES (GASTROENTERITIS)

    Este tipo de infecciones suele ser originadas por virus. Sin embargo, también hay infecciones intestinales provocadas por bacterias o parásitos (organismos de mayor tamaño que los virus y las bacterias que suelen vivir en aguas o alimentos insalubres). El niño que padece de una infección intestinal por lo general tendrá retortijones abdominales, diarreas y/o vómitos.

    El dolor suele durar un par de días y después desaparece. Una excepción la constituye un parásito Giardia lamblia, que puede producir dolores periódicos y recurrentes no localizados en una parte específica del abdomen. El dolor puede persistir por una semana o más y provocar una pérdida significativa del apetito y peso. El tratamiento con las medicinas adecuadas permite curar tanto la infección como el dolor que la acompaña.

    ALERGIA A LA LECHE

    Se trata de una reacción a la proteína de la leche que puede provocar retortijones abdominales.

    PROBLEMAS EMOCIONALES

    Los dolores abdominales recurrentes que padecen algunos niños en la edad escolar, a veces son de naturaleza emocional. Aunque es raro que esto ocurra en niños menores de cinco años, puede darse en pequeños que están bajo mucho estrés.

    La primera pista de este tipo de afección consiste en que el dolor suele aparecer y desaparecer durante un lapso de más de una semana, además el dolor no está acompañado de ningún otro síntoma o queja como fiebre, vómitos, diarrea, tos, somnolencia o debilidad, molestias en la vías urinarias, dolor en la garganta o síntomas de gripe. También es posible que en la familia haya antecedentes de este tipo de trastornos.

    Por ultimo, es probable que el niño se comporte mas retraído o mas ruidoso que de costumbre o que le sea difícil expresar sus ideas o emociones.

    Si detecta estos síntomas en su hijo. Averigüe si tiene algún problema en casa, escuela, o con un hermano, pariente o amigo. ¿Perdió recientemente a un amigo, o a una mascota? ¿Falleció un familiar o ha habido un divorcio o separación en el hogar?

    El Pediatra puede sugerirle formas propicias de diálogo y ayudar a su hijo a expresar sus inquietudes. Por ejemplo, podría recomendarle que utilice sus juguetes o juegos para exteriorizar lo que le preocupa. Si esto no es suficiente, podría remitir al niño a un psicólogo o psiquiatra de niños.

    Academia Americana de Pediatría: El cuidado de su hijo pequeño, desde que nace hasta los cinco años, 2006

  • DOLOR OSEO DE CRECIMIENTO

    DOLOR OSEO DE CRECIMIENTO

    Una consulta muy común en los consultorios pediátricos son los dolores de piernas de los niños. Muchos de estos niños son diagnosticados de “dolores de crecimiento”. El objetivo de este tema es permitirles diferenciar los dolores óseos benignos de la infancia con otras enfermedades graves que también pueden presentar dolores de piernas en los niños.

    Los llamados “dolores de crecimiento” fueron descritos en los niños desde hace casi 2 siglos. Si bien los estudios demuestran que el proceso de crecimiento es demasiado lento para que sea perceptible por lo que es muy poco probable que sea el crecimiento el que cause el dolor, el término es muy difundido y tiene la ventaja de no implicar enfermedad alguna. Quizás el término más adecuado sea dolor óseo recurrente benigno.

    El dolor de piernas recurrente benigno se presenta en un 10% de los niños, especialmente entre los 3 y 5 años, sin distinción de sexos. Las quejas son variables; desde un dolor leve a un dolor intenso que incluso puede llegar a despertar al niño por la noche.

    Este tipo de dolor de la niñez tiene características clásicas:

    El dolor debe ser intermitente y autolimitado. Afectar a ambas piernas de forma alternada. No es per­sistente y con una duración de 30 minutos a 2 horas. No se presenta durante el día. Se encuentran días libres de dolor.

    Generalmente, el dolor se ubica en las piernas, en los mus­los y en la cara posterior de los músculos de la rodilla. La presencia de dolor articular excluye el diagnóstico de dolores de crecimiento.

    Los niños casi nunca señalan un punto concreto doloroso con el dedo, lo describen con poca precisión señalando difusamente con la mano en el muslo o en la pierna.

    No se acompañan de cojera o limitación de movilidad. No se acompañan de traumatismo o infección previa. Tampoco se observan signos objetivos de inflamación.

    El dolor se presenta al final de la tarde o en la noche.

    El examen físico es normal, así como los exámenes de laboratorio.

    Desaparecen totalmente por la mañana sin necesidad de recurrir a tratamiento antiinflamatorio o analgésico en la gran mayoría de los casos.

    Es frecuente que los padres y algunos médicos sospechen que estos dolores son causados por enfermedades reumáticas, sin embargo, en estas enfermedades el dolor se presenta en cualquier articulación: manos, codos, cuello, rodillas, etc. Además suelen acompañarse de fiebre y postración por lo que el niño aparenta enfermo.

    Lo mismo ocurre con otras enfermedades que pueden provocar dolores de piernas, como leucemia o tumores del hueso, sin embargo estas también se acompañan con pérdida de peso, fiebre y mal estado general.

    Es indispensable acudir a su pediatra si su niño presenta cualquiera de los signos indicados a continuación:

    • Dolor persistente o que incrementa de intensidad
    • Dolor es en una sola pierna
    • Presenta dolor en articulaciones
    • El dolor persiste en la mañana
    • Hay hinchazón, piel roja, sensibilidad al tocarle la zona de dolor, dificultad para realizar movimientos o cojera

    En caso de que su niño no cumpla con los criterios anteriores, probablemente sean dolores óseos recurrentes benignos. El tratamiento de los cuadros de dolor incluye principalmente mediadas de apoyo como calor local con paños tibios, masajes o frotaciones. La ingesta de analgésicos simples como el acetaminofén o antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno pueden ser útiles en algunas ocasiones.

    Si tiene dudas sobre el dolor de su hijo, acude a su Pediatra quien le va a orientar mejor y darle el tratamiento específico para su niño.

  • ESTREÑIMIENTO/CONSTIPACIÓN

    ESTREÑIMIENTO/CONSTIPACIÓN

    El estreñimiento es una condición que se deriva de una dificultad para evacuar las heces y/o de una retención fecal anómala. Consiste en el paso de heces duras, defecación dolorosa o con una frecuencia inferior a 3 veces por semana.

    Varios factores pueden desembocar en una defecación dolorosa, como los cambios dietéticos (con abuso de alimentos astringentes como papas, plátano, arroz, golosinas y chocolate), las situaciones de tensión, el comienzo del control de esfínteres, algunos medicamentos o, simplemente, falta de tiempo para defecar, todo ello unido a una predisposición familiar.

    La causa más frecuente es la retención fecal funcional, consistente en el intento repetitivo de evitar la defecación por el temor que se asocia con ella. El estreñimiento también puede ser debido a enfermedades sistémicas o anormalidades anatómicas relacionadas con el tracto gastrointestinal, especialmente con el recto.

    El diagnóstico se basa en la existencia, por lo menos durante 2 semanas, de deposiciones de gran tamaño, duras, con pujo, dolor y sangrado rectal con las evacuaciones, que se hacen menos de 2 veces por semana; casi siempre se retienen para evitar la defecación.

    También puede haber dolor abdominal, irritabilidad y sensación de saciedad temprana que a veces desaparece después de una evacuación efectiva.

    La presencia de materias fecales en la ropa interior asociada con la constipación se debe a que se retiene una gran masa fecal que puede originar incontinencia por rebosamiento. Con frecuencia se emplea el término encopresis para describir esta situación.

    El objetivo principal del tratamiento del estreñimiento es vaciar el recto y mantenerlo constantemente vacío. Esto se consigue mediante enemas para lograr alivio inicial y luego mediante una combinación de medicación, reeducación intestinal y cambios dietéticos.

    Dieta para Estreñimiento

    El objetivo de este tipo de dietas se basa en la incorporación de suficiente material no absorbible en el intestino delgado y que por lo tanto pasa al intestino grueso proporcionando un residuo voluminoso que favorece su evacuación.

    Desayuno

    • Leche entera (200-250 cc.) + 10 gramos de azúcar (2 cucharas del tamaño de las de té) con cereales integrales o colada de avena (½ taza) con leche
    • Tostadas integrales con margarina y mermelada de ciruela o similar o rebanadas de pan tostado con mantequilla y/o mermelada de manzana
    • Jugos naturales (naranja, pera, melocotón, manzana, uva, tomate, etc.)
    • Rebanadas de naranja ½ taza
    • A media mañana (Escuela)
    • Pan integral con queso fresco y jamón y/o
    • Fruta del tiempo (lavada y sin pelar) y/o zanahoria pelada y/o frutos secos de temporada (avellanas, almendras, nueces, pasas, higos secos, dátiles, etc.)

    Almuerzo

    • Primeros platos - elegir entre:
    • Ensaladas variadas (tomate, lechuga, aceitunas, pimiento, pepinillos, apio, cebolla, etc.)
    • Verdura cocida o sofrita con papas (col, coliflor, brócoli, espinacas, acelgas, alcachofas, espárragos, etc.)
    • Fréjol, lentejas, habas, etc. (una vez a la semana)
    • Canelones ( ½ carne, ½ espinacas o similar)
    • Tomates maduros rebanados
    • Segundo plato- elegir entre:
    • Carnes:
    • tipo: ternera, pollo, cordero, conejo, pavo, etc.
    • forma: bistec, albóndigas, croquetas, hamburguesas, salchichas
    • preparación: plancha, frito, horno, cocinado
    • Pescados: (2-3 veces a la semana)
    • tipo: corvina, lenguado, etc.
    • Huevos: (máximo 2-3 huevos a la semana)
    • forma: duros, fritos, tortilla francesa/española/pastel tortilla, etc.
    • Cualquiera de los segundos platos anteriores se acompañará de ensaladas. Pan blanco no en abundancia

    Postres

    • Fruta del tiempo, lavada y con piel y/o frutos secos y/o macedonia
    • Pan Integral
    • Galletitas con mantequilla
    • Peras enlatadas (½ taza)
    • Merienda (similar al desayuno)
    • Refrigerio
    • Leche sola o con sabor a chocolate 1 taza
    • Manzana al horno (no comer la corteza, las semillas, ni el corazón)
    • Frutas con alto contenido de fibras: Piña, kiwi, pulpa de naranja o mandarina, pera, ciruela, uva con piel, melocotón, ciruelas secas, pasas, higos secos, dátiles, cerezas, sandía, durazno, plátano (no en exceso), pitahaya
    • Hortalizas con alto contenido de fibras: Alverjas, acelga, espinaca, coliflor, alcachofa, lechuga picada, tomates maduros, zanahoria, col, fréjol, espárragos, calabaza, remolacha
    Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría
  • FRACTURAS

    FRACTURAS

    Aunque el término fractura puede parecer grave, simplemente es otra forma de referirse a un hueso roto. Como recordará de su propia niñez, las fracturas son muy frecuentes. De hecho ocupan la cuarta posición entre las lesiones más comunes en menores de seis años. Las caídas son responsables de la mayoría de las fracturas en niños pequeños, pero las fracturas más graves son provocadas por choques de autos.

    Una fractura es distinta en un niño que en un adulto. Los huesos jóvenes son más flexibles y tienen un recubrimiento más grueso que les permite absorber mejor un golpe. Las fracturas infantiles muy pocas veces requieren cirugía. Por lo general basta con inmovilizar la zona afectada, usualmente mediante un yeso.

    La mayoría de las facturas que sufren los niños son: “de tallo verde” el hueso se dobla como una rama tierna y se rompe por un solo lado o por “torsión” el hueso se tuerce y se debilita sin llegar a romperse por completo. Una factura “doblada” se refiere a un hueso que se ha doblado pero no se ha roto, lo que también es algo relativamente común en menores. Las fracturas “completas”, en las que el hueso se parte por completo, también ocurren en la población infantil.

    Puesto que los huesos de su hijo aun están creciendo, son vulnerables a otros tipos de fracturas que no se dan en adultos y son los que afectan las zonas de crecimiento óseo. Dichas zonas están en los extremos del hueso y regulan el crecimiento futuro.

    Si esta parte del hueso fracturado no sana bien, puede crecer torcido o hacerlo a un ritmo más lento que los demás huesos del cuerpo. Desafortunadamente, la repercusión de la fractura sobre el crecimiento óseo puede no ser visible sino hasta pasado un año o más de la lesión. Por tal motivo, el pediatra deberá seguir de cerca cualquier fractura que se produzca en tales zonas por un espacio de doce a dieciocho meses para tener la certeza de que el crecimiento óseo no se ha visto afectado.

    Las fracturas también se clasifican como “no desplazadas” cuando los extremos fracturados siguen en la posición adecuada o “desplazadas”, cuando los extremos están separados o desalineados. En una fractura abierta o compuesta, el hueso sobresale por la piel, mientras que en las fracturas cerradas, la piel está intacta.

    SIGNOS Y SINTOMAS

    No siempre es fácil saber si un hueso está roto, en particular si el niño es muy pequeño para describir lo que siente. Por lo general una fractura viene acompañada de inflamación y el niño se quejará de dolor y no podrá y no querrá mover la extremidad afectada. Sin embargo, el hecho de que su hijo pueda mover un hueso no descarta que lo tenga roto. Si sospecha que hay una fractura debe llamar al pediatra de inmediato.

    TRATAMIENTO EN CASA

    Hasta que su hijo pueda ser evaluado en el consultorio médico, en la sala de emergencias o en un centro de urgencias, improvise un cabestrillo o un entablillado casero con un periódico o una revista enrollada para proteger la zona afectada de movimientos innecesarios.

    No le de al niño nada de beber, ni un calmante para el dolor por vía oral sin antes consultar con el pediatra. Si su hijo es mayorcito, puede colocar sobre la lesión una bolsa de hielo o una toalla fría para aliviar el dolor. El frio extremo puede lesionar la delicada piel de un niño menor de dos años, por lo que no es recomendable ponerle hielo.

    Si su hijo se ha roto una pierna, no intente moverlo sin ayuda, pida una ambulancia, procure que el niño esté lo mas cómodo posible y deje que el personal paramédico se encargue de transportarlo.

    Si parte de la lesión esta abierta y sangra, o si el hueso ha atravesado la piel, presione firmemente sobre la herida; cúbrala con una gasa limpia, de ser posible estéril. No intente colocar el hueso en su sitio. Después que la lesión ya ha sido tratada hay que estar pendiente del desarrollo de fiebre, la que puede ser un síntoma de infección.

    TRATAMIENTO PROFESIONAL

    Después de examinar la fractura, el medico ordenará una radiografía para determinara la gravedad del daño. Si sospecha que la zona de crecimiento óseo está afectada o si los huesos están fuera de sitio, será necesario consultar con un traumatólogo.

    Puesto que los huesos de los niños sanan con rapidez, todo lo que se necesita en caso de una fractura leve es un yeso, un entablillado de fibra de vidrio o simplemente un cabestrillo para inmovilizar el brazo. Si es una fractura desplazada, es posible que los huesos tengan que ser realineados por un traumatólogo. Esto puede hacerse mediante una “reducción cerrada”. Con anestesia local o general, durante la cual el cirujano examina los huesos hasta enderezarlos y después coloca un yeso. La “reducción abierta” es un procedimiento quirúrgico que se realiza en una sala de operaciones, pero es muy poco usual en niños. Después de la reducción quirúrgica el niño tendrá que llevar yeso hasta que el hueso haya soldado, lo que suele tardar la mitad del tiempo o menos que en los adultos, dependiendo de la edad.

    La ventaja de los huesos jóvenes es que no tienen que estar perfectamente alineados. Mientras estén más o menos en el lugar adecuado, se irán remodelados conforme crecen. El pediatra podría ordenar radiografías conforme sana el hueso para constatar que está soldado correctamente.

    La colocación de un hueso puede producir alivio o por lo menos aplaca el dolor. Si nota que su hijo tiene más dolor, se le adormece la zona afectada o se le pone los dedos morados o pálidos, llame inmediatamente al médico. Todo esto indica que la extremidad se ha infectado y necesita mas espacio dentro del yeso. Si el yeso no se reajusta, la inflamación podría presionar los nervios, los músculos y los vasos sanguíneos, provocando lesiones permanentes. Para reducir la presión, el médico puede abrir el yeso en dos, hacerle una abertura o cambiarlo por otro mas grande.

    También debe informar al médico si el yeso se rompe, parece demasiado holgado o se moja. Si este no se ajusta bien, no mantendrá el hueso en la posición adecuada para que suelde correctamente.

    Cuando el hueso se rompe, es común un callo en el lugar de la fractura. Si se trata de una fractura de clavícula, el aspecto puede ser particularmente desagradable. No existe tratamiento para reducir el callo, y no se trata de algo permanente. El hueso se irá remodelando hasta adquirir su forma normal en pocos meses.

  • HEPATITIS

    HEPATITIS

    Hepatitis significa, simplemente, inflamación del hígado, sin apuntar a ninguna causa específica. La hepatitis puede ser provocada por uno de los 3 tipos de virus:

    • Virus de la hepatitis A
    • Virus de la hepatitis B
    • Virus de la hepatitis C

    Hay otros virus y bacterias que también pueden provocar hepatitis, incluyendo los virus de las hepatitis D y E, el virus de la varicela y el citomegalovirus (CMV)

    HEPATITIS A (HEPATITIS INFECCIOSA)

    Es más frecuente en los niños. Este tipo de hepatitis está causada por el virus de la hepatitis A, que se encuentra en las heces de las personas infectadas. Las heces infectadas pueden estar presentes en pequeñas cantidades en alimentos y objetos (desde el picaporte de una puerta hasta los pañales de un bebé).

    El virus de la hepatitis A se contagia:

    • Cuando alguien ingiere algo contaminado con heces infectadas por el virus de la hepatitis A (esto facilita su transmisión en condiciones de hacinamiento e insalubridad).
    • A través del agua, la leche y los alimentos contaminados, sobre todo los mariscos.

    La hepatitis A puede ser una infección leve, particularmente en la infancia y es posible que algunas personas no se den cuenta de que han contraído la enfermedad y ésta pase desapercibida y quede sin diagnosticar. A pesar de que el virus de la hepatitis A puede provocar una enfermedad de larga duración (de hasta seis meses), generalmente sólo provoca enfermedades de corta duración y no es causa de enfermedad hepática crónica.

    LA HEPATITIS B (HEPATITIS SÉRICA)

    La hepatitis B está causada por el virus de la hepatitis B (VHB). El VHB puede provocar un amplio abanico de síntomas, desde malestar general hasta enfermedad hepática crónica que, a la larga, puede desembocar en un cáncer de hígado.

    El virus de la hepatitis B se contagia:

    • A través de fluidos corporales infectados como: sangre, saliva, semen, secreciones vaginales, lágrimas, y la orina.
    • Mediante transfusiones de sangre contaminada
    • Al compartir agujas o jeringuillas infectadas para inyectarse droga.
    • Al mantener relaciones sexuales con una persona infectada por el VHB.
    • Mediante el contagio de un recién nacido por su madre infectada.

    LA HEPATITIS C

    La hepatitis C se transmite a través del contacto directo con la sangre de una persona infectada. Los síntomas provocados por el virus de la hepatitis C pueden ser muy parecidos a los provocados por los virus de las hepatitis A y B. No obstante, la infección por el virus de la hepatitis C puede conducir, a la larga, a una enfermedad hepática crónica y es el principal motivo de trasplante de hígado.

    El virus de la hepatitis C se contagia:

    • Al compartir agujas y jeringuillas para inyectarse droga.
    • Al hacerse tatuajes o piercings con instrumental no esterilizado.
    • Mediante transfusiones de sangre.
    • Mediante el contagio de un recién nacido por su madre infectada.
    • A través de las relaciones sexuales (aunque se trata de una vía de contagio menos habitual).

    La hepatitis C es también un riesgo habitual en los centros de diálisis. Raramente las personas que conviven con un enfermo de hepatitis C se pueden contagiar al compartir artículos que pueden contener la sangre del enfermo, como maquinas de afeitar o cepillos de dientes.

    Diagnóstico

    Todas estas formas víricas de hepatitis se pueden diagnosticar y puede hacerse un seguimiento de su tratamiento mediante análisis de sangre fiables y fácilmente accesibles.

    Signos y los síntomas

    La hepatitis, en sus primeras etapas, puede provocar síntomas parecidos a los de la gripe, como:

    • Malestar general
    • Fiebre
    • Dolores musculares
    • Pérdida del apetito
    • Náuseas
    • Vómitos
    • Diarrea
    • Ictericia - coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica (blanco del ojo).

    No obstante, algunas personas no presentan ningún síntoma y ni siquiera saben que están infectadas. Por ejemplo, los niños con hepatitis A suelen presentar síntomas leves o ausencia total de síntomas.

    Si la hepatitis progresa, los síntomas comienzan a apuntar al hígado como origen de la enfermedad. Las sustancias químicas que segrega el hígado habitualmente empiezan a acumularse en la sangre, lo que provoca:

    • Ictericia
    • Mal aliento
    • Sabor amargo en la boca
    • La orina se vuelve oscura o del color del té
    • Las heces se vuelven blancas, claras o del color de la arcilla.
    • También puede haber dolor abdominal, concentrado bajo las costillas del lado derecho (sobre un hígado inflamado y dolorido) o bajo las costillas del lado izquierdo (sobre un bazo dolorido).

    Contagio

    Las hepatitis A, B y C son todas contagiosas.

    El virus de la hepatitis A puede propagarse a través del agua o de alimentos contaminados, así como en escuelas o centros de preescolar con condiciones higiénicas deficientes. Los inodoros y los lavabos utilizados por una persona infectada deben limpiarse con desinfectantes. Quienes conviven o cuidan de una persona con hepatitis deben lavarse las manos después de cada contacto que mantengan con el enfermo. Está indicado de forma rutinaria la administración de la vacuna en todos los niños mayores de 1 año residentes en países de alta endemicidad: África, gran parte de Asia, centro y sur América.

    El virus de la hepatitis B se puede encontrar en prácticamente todos los fluidos corporales, si bien las vías principales de contagio son las relaciones sexuales, las transfusiones de sangre contaminada y las jeringuillas compartidas para administrase droga por vía intravenosa. El contacto en el medio familiar con adultos que padecen hepatitis B puede suponer un riesgo de contagio para un niño, riesgo que puede reducirse lavándose frecuentemente las manos y adoptando unas buenas prácticas higiénicas.

    Prevención

    Por lo general, para evitar que su hijo contraiga una hepatitis de origen vírico usted debería:

    • Mantener unos buenos hábitos de higiene y evitar condiciones de hacinamiento e insalubridad.
    • Ser especialmente cuidadoso si viaja a zonas donde las condiciones sanitarias son deficientes y la calidad del agua sospechosa, sobre todo al beber o nadar.
    • No comer nunca marisco o pescado procedentes de aguas contaminadas con aguas residuales.
    • Recordar a todos los miembros de la familia que se laven las manos a conciencia después de usar el baño y antes de las comidas.
    • Si un miembro de su familia contrae la hepatitis, utilizar desinfectantes para limpiar los retretes y lavabos que haya utilizado esa persona.

    Puesto que las agujas y las jeringuillas contaminadas son la principal vía de contagio de la hepatitis, es una buena idea apoyar las campañas contra la drogadicción que se pongan en marcha en su comunidad y en las escuelas de su área. En casa, hable sinceramente con sus hijos sobre los peligros del consumo de drogas. También es importante fomentar la abstinencia sexual y el sexo seguro entre los adolescentes para eliminar el riesgo de contraer la hepatitis a través de las relaciones sexuales.

    Existe una vacuna contra la hepatitis A que está especialmente indicada para:

    • Las personas que hacen viajes intercontinentales
    • Las personas que padecen otros tipos de enfermedades hepáticas
    • Las personas sexualmente promiscuas
    • Las personas con trabajos de alto riesgo, como el personal sanitario o de los centros escolares y de preescolar
    • Niños mayores de 1 año residentes en países de alta endemicidad

    Si tiene pensado viajar al extranjero, consulte a su médico con suficiente antelación para que tanto a usted como al resto de su familia le dé tiempo a completar el ciclo de vacunaciones necesarias. La vacuna es especialmente útil para quienes trabajan en centros de educación infantil, como escuelas o guarderías, donde el riesgo de exposición a la enfermedad es mayor.

    También existe una vacuna contra la hepatitis B, que debe administrarse tanto a niños como a adultos como parte del programa de vacunaciones sistemáticas.

    Lamentablemente, no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C, los estudios animales sugieren que es posible que no se pueda desarrollar porque el virus de la hepatitis C no provoca el tipo de respuesta necesario para que pueda tener éxito una vacuna.

    Duración

    El período de incubación (el tiempo que tarda una persona en infectarse tras exponerse al virus) de las hepatitis virales es variable, dependiendo de cuál sea el virus concreto que provoca la enfermedad.

    • En la hepatitis A, el período de incubación es de 2 a 6 semanas
    • En la hepatitis B, el período de incubación es de 4 a 20 semanas
    • En la hepatitis C, el período de incubación es de 2 a 26 semanas

    La hepatitis A suele ser activa durante un período de tiempo breve y, una vez que la persona se recupera, deja de contagiar la enfermedad a otra gente. Es sumamente improbable que una persona se convierta en portadora crónica del virus de la hepatitis A. Casi todas las personas que desarrollan hepatitis A que previamente estaban sanas se recuperan por completo en el plazo de pocas semanas o meses sin presentar complicaciones.

    En el caso de la hepatitis B, entre el 85% y el 90% de los pacientes se recupera por completo en un plazo de seis meses, sin presentar complicaciones a largo plazo.

    Sin embargo, entre el 75% y el 85% de las personas que contraen la hepatitis C no se recuperan completamente y tienen más probabilidades de presentar infecciones de larga duración. Tanto los pacientes que no se recuperan completamente de la hepatitis B como los que siguen infectados por el virus de la hepatitis C pueden acabar desarrollando hepatitis crónica y cirrosis hepática (la degeneración crónica de la estructura del hígado). Algunas personas con hepatitis B o C pueden también convertirse en portadores de por vida de estos virus y contagiar la enfermedad a otra gente.

    Tratamiento

    Cuando los síntomas son graves o los análisis de laboratorio indican que se ha producido lesión hepática, a veces es necesario tratar la hepatitis en el marco hospitalario. He aquí una visión general de los tratamientos disponibles para los distintos tipos de hepatitis:

    • No existe ningún medicamento para tratar la hepatitis A porque ésta es una infección de corta duración que remite sin tratamiento.
    • La hepatitis B a veces se puede tratar con medicamentos. Hay cuatro fármacos autorizados para uso en adultos con hepatitis B, pero no se ha estudiado suficientemente su uso en niños.
    • El tratamiento de la hepatitis C ha mejorado significativamente con el uso de dos medicamentos, sólo uno de los cuales está autorizado para uso infantil. Hay otro fármaco todavía más eficaz que está en fase de investigación y todavía no se ha autorizado para uso infantil, pero que está disponible en algunos centros. En aquellos adultos que se acaban de infectar con la hepatitis C (por ejemplo, al pincharse accidentalmente con una aguja infectada), el tratamiento combinado con estos dos fármacos es el tratamiento de elección y elimina el virus en aproximadamente el 50% de las personas infectadas.
    • Los niños con formas leves de hepatitis se pueden tratar en casa. Deberán permanecer en cama, excepto para ir al baño, hasta que hayan remitido la fiebre y la ictericia, y recuperen el apetito. Los niños con falta de apetito deben comer comidas poco copiosas y frecuentes y beber líquidos con alto contenido calórico (como los batidos de leche). Asimismo, deben ingerir alimentos sanos, ricos en proteínas e hidratos de carbono, y beber agua en abundancia.

    Cuándo llamar al pediatra

    Llame al pediatra si su hijo:

    • Presenta síntomas de hepatitis
    • Asiste a una escuela o centro de preescolar en el que ha aparecido algún caso de hepatitis
    • Se ha expuesto a un amigo o familiar con hepatitis.
    • Si tiene algún hijo que ejerce de voluntario en un centro de primeros auxilios, un hospital, una clínica o un asilo de ancianos, asegúrese de que conoce y adopta las debidas prácticas de seguridad para evitar el contacto con la sangre u otros fluidos corporales de otras personas. Si su hijo realiza este tipo de voluntariado es posible que el pediatra también crea recomendable vacunarlo contra la hepatitis B. Llame al pediatra de su hijo si cree que éste puede haber estado expuesto a un enfermo de hepatitis.

    Si ya sabe que su hijo tiene hepatitis, llame al pediatra si observa cualquiera de los siguientes síntomas, que pueden indicar que la patología hepática se está agravando:

    • Confusión o somnolencia extrema
    • Erupciones cutáneas
    • Picazón

    Esté pendiente del apetito y las funciones digestivas de su hijo, y llame al pediatra si el niño pierde el apetito o aumentan las náuseas, los vómitos, la diarrea o la ictericia.

  • HERPANGINA Y ESTOMATITIS HERPÉTICA (ÚLCERAS BUCALES)

    HERPANGINA Y ESTOMATITIS HERPÉTICA (ÚLCERAS BUCALES)

    Existen varias enfermedades que causan lesiones ulcerativas en la boca. Dos de las más importantes son la herpangina y la estomatitis herpética. A Continuación encontrarán una breve reseña de estas dos enfermedades virales.

    HERPANGINA

    Es una enfermedad viral que se caracteriza por lesiones vesiculosas y ulcerativas (llagas) en la boca de los niños, afectando el paladar (lengua), la faringe, las amígdalas, etc. El niño, menor de 5 años, puede presentar fiebre alta, vómitos, diarrea, dolor de garganta, y babeo abundante. La duración de estos síntomas es de 2 a 7 días, aproximadamente.

    La herpangina es causada por el virus Coxsackie, particularmente el del grupo A. Se observa con mayor frecuencia en niños en edades de 3 a 10 años, pero puede presentarse a cualquier edad. Los casos de herpangina en la escuela o el vecindario aumentan las probabilidades de que un niño llegue a padecer esta enfermedad.

    Los síntomas característicos de la enfermedad son:

    • Dolor de cabeza
    • Fiebre
    • Pérdida del apetito
    • Dolor de garganta o dolor al deglutir
    • Úlceras en la boca y la garganta y úlceras similares en los pies, las manos y los glúteos

    Las úlceras generalmente tienen una base de color blanco o blancuzco-grisáceo y un borde rojo. Pueden ser muy dolorosas y generalmente sólo hay unas pocas.

    Los síntomas se tratan según sea necesario:

    • Acetaminofén o ibuprofeno oral para la fiebre y las molestias, según lo recomendado por el médico.
    • Aumento en la ingesta de líquidos, especialmente de productos lácteos fríos.
    • Dieta no irritante (los productos lácteos fríos, incluido el helado, muchas veces son la mejor opción durante una infección por herpangina. Los jugos de frutas son demasiado ácidos y suelen irritar las llagas en la boca).
    • Anestésicos tópicos para la boca (éstos pueden contener benzocaína o xilocaína.

    Es necesario que usted se comunique con el pediatra si:

    • La fiebre, el dolor de garganta o las llagas en la boca persisten por más de 5 días.
    • Su hijo tiene problemas para beber líquidos o luce deshidratado.
    • La fiebre se torna muy alta o no desaparece.

    El virus de Coxsackie se transmite por la contaminación con heces, lo cual significa que uno puede adquirir el virus tocándose la boca o comiendo sin haberse lavado muy bien las manos. El buen lavado de las manos puede ayudar a prevenir la transmisión de la mayoría de los virus.

    El hecho de conocer otros casos de herpangina en el vecindario o en la escuela puede ayudar a que se haga un diagnóstico más temprano.

    ESTOMATITIS HERPÉTICA

    La estomatitis herpética es una enfermedad viral muy contagiosa, causada por el Herpes virus hominis (también llamado virus del herpes simple, VHS) y se observa principalmente en niños pequeños. Esta afección es probablemente la primera exposición de un niño al virus del herpes y puede ocasionar una enfermedad sistémica, con fiebre alta hasta 40° C, ampollas y úlceras en la boca e inflamación de las encías.

    La lengua y la parte interna de las mejillas frecuentemente desarrollan úlceras de 1 a 5 milímetros de diámetro, con base blanca grisácea y borde rojizo. Estas úlceras son muy dolorosas y ocasionan babeo, dificultad para tragar y disminución en la ingesta de alimentos, aun cuando el paciente tenga hambre. La enfermedad se cura y las úlceras generalmente desaparecen al cabo de 10 días.

    Los síntomas de la enfermedad incluyen:

    • Fiebre que puede aparecer 1 o 2 días antes que las ampollas y las úlceras
    • Irritabilidad
    • Ampollas en la boca, por lo general en la lengua o mejillas
    • Ulceras en la boca, por lo general en la lengua o mejillas; éstas se forman con frecuencia después de que las ampollas revientan
    • Encías inflamadas
    • Dolor en la boca
    • Babeo
    • Dificultad para deglutir (disfagia)
    • Disminución en la ingesta de alimentos

    La estomatitis herpética se diagnostica clínicamente (es decir por los signos y síntomas de la enfermedad) y rara vez se hacen exámenes de laboratorio.

    El tratamiento de la estomatitis herpética se puede realizar con medicamentos antivirales de la familia del aciclovir. Mientras el niño presenta mucho dolor en la boca, se le debe proporcionar una dieta principalmente líquida, consistente en líquidos frescos o fríos y bebidas no ácidas.

    Se espera una recuperación completa en 10 días sin intervención médica. El aciclovir por vía oral puede acelerar la recuperación.

    En cuanto a las complicaciones; se puede desarrollar una infección secundaria por herpes en el ojo, denominada queratoconjuntivitis herpética, la cual es una situación de emergencia que puede llevar a la ceguera. Se puede presentar deshidratación si el niño se niega a comer y beber adecuadamente debido al dolor que le causan las úlceras.

    Como padres, deben consultar con el médico si su hijo presenta fiebre seguida de dolor en la boca, especialmente si empieza a comer poco (la deshidratación se puede desarrollar con rapidez en los niños).

    Aproximadamente el 90% de la población es portadora del virus del herpes simple. Es difícil evitar que los niños se contagien con este virus en algún momento durante la niñez.

    Los niños deben evitar estrictamente el contacto cercano con personas que tengan aftas (por ejemplo, no besar a los padres que tengan aftas activas), al igual que mantenerse alejados de otros niños con estomatitis herpética. Los niños no deben compartir utensilios, vasos ni alimentos con personas activamente infectadas.

  • IMPÉTIGO

    IMPÉTIGO

    El impétigo es una enfermedad contagiosa de la piel de carácter bacteriano que suele parecer alrededor de la nariz, la boca y las orejas. Una de sus posibles causas es el estreptococo que a su vez es responsable de la faringitis y de la fiebre escarlatina o bien otra bacteria llamada estafilococo.

    Si la infección se debe al estafilococo, puede causar una serie de ampollas llenas de un líquido claro. Estas se pueden reventar fácilmente, dejando una zona brillante en carne viva sobre la que enseguida se forma una costra de color miel. En contraposición, el estreptococo por lo común no origina ampollas pero si provoca costras sobre áreas extensas de piel ulcerada.

    TRATAMIENTO

    Hasta que su hijo sea visto por el médico, limpie bien la erupción con agua y jabón. Para tal fin puede usar un jabón dermatológico suave. El impétigo debe de ser tratado con antibióticos, pero es posible que el pediatra quiera determinar primero cual es la bacteria causante de la erupción con el fin de prescribir la medicina específica para ese caso. Es importante que su hijo termine de tomar todo el medicamento recetado o de lo contrario la infección podría reactivarse.

    Hay otro factor que debe tenerse en cuanta: el impétigo es contagioso hasta que la enfermedad desaparece o hasta que pasen al menos dos días desde que se empezó a administrar el antibiótico y el niño muestra una clara mejoría.

    Durante este periodo, su hijo también debe evitar el contacto cercano con otros niños y nadie debe tocarle la erupción. Si usted u otros miembros entran en contacto con el área afectada, deberán lavarse muy bien las manos así también como la zona expuesta con agua y jabón. Además, mantenga las toallas del niño separadas de las del resto de la familia.

    PREVENCION

    Las bacterias que causan el impétigo se multiplican en aquellas zonas de la piel que están agrietadas o abiertas. El mejor método de prevenir esta erupción es mantener las uñas del niño cortas y limpias, así como enseñarle a no rascarse si tiene la piel irritada.

    Cuando el pequeño tenga una raspadura o un corte en la piel, lávelo con agua y jabón y después aplíquelo una pomada antibiótica.

    Tenga la precaución de no utilizar paños ni toallas que haya usado alguien que tenga una infección activa en la piel. Cuando el impétigo se debe ha ciertos tipos de estreptococos, se puede desarrollar una complicación seria aunque muy rara llamada glomerulonefritis. Esta enfermedad causa lesiones renales, con el posible paso de sangre a la orina y un aumento de la presión arterial.

    Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría

  • INFECCIÓN DE VÍAS URINARIAS

    INFECCIÓN DE VÍAS URINARIAS

    Las infecciones de las vías urinarias son bastante comunes en la población infantil, particularmente entre las niñas. Generalmente se deben a bacterias que ingresan por la uretra, aunque también pueden producirlas bacterias procedentes de otras partes del cuerpo que han sido transportadas a los riñones por la sangre.

    A medida que las bacterias se desplazan por las vías urinarias, pueden provocar infecciones en diversas partes.

    El término infección de vías urinarias es un vocablo general que cubre las siguientes infecciones específicas:

    • Cistitis.- infección de la vejiga
    • Pielonefritis.- infección de la pelvis renal (la parte de los riñones que recolecta la orina) y el riñón
    • Uretritis.- infección de la uretra

    La vejiga es la parte más propensa a infectarse. La cistitis por lo general se debe a bacterias que ingresan al aparato urinario a través de la uretra. En las niñas la uretra es muy corta, permitiendo que las bacterias lleguen fácilmente a la vejiga. Afortunadamente, estas bacterias suelen ser arrastradas por la orina.

    La cistitis puede causar dolor en la parte inferior del abdomen, sensibilidad en esa zona, dolor al orinar, sangre en la orina y fiebre. La infección de las partes altas de las vías urinarias (los riñones) provocan un dolor abdominal mas generalizado y fiebre mas alta, pero es menos probable que causen un aumento en la frecuencia al orinar o molestias al orinar.

    En general la infección de las vías urinarias en los lactantes y niños pequeños (de dos meses a dos años de edad) puede tener menos signos o síntomas reconocibles aparte de la fiebre; asimismo, tienen un mayor potencial de causar daños renales en los niños mayores.

    Las infecciones de las vías urinarias deben tratarse con antibióticos lo antes posible. Por tal motivo, si sospecha que su hijo ha contraído una infección de ese tipo, debe comunicarse con el Pediatra lo antes posible. Aun cuando el niño presente síntomas vagos o poco específicos, también se le debe hacer un análisis de orina, puesto que los síntomas podrían deberse a una infección crónica de las vías urinarias. Incluso en ausencia de síntomas, es recomendable que a todo niño en edad preescolar se le haga análisis de orina rutinarios siguiendo el itinerario recomendado por la Academia Americana de Pediatría, así también como chequeos de la presión arterial en cada visita al pediatra.

    DIAGNÓSTICO/ TRATAMIENTO

    El Pediatra le tomará la presión a su hijo y lo examinará para ver si siente dolor al palparle la parte baja del abdomen, lo que podría indicar que tiene una infección de vías urinarias. El medico querrá saber que ha estado comiendo y bebiendo el niño, puesto que algunos alimentos que pueden irritar las vías urinarias provocan síntomas similares a los de una infección. (Las bebidas que contienen jugos cítricos, gas y cafeína pueden tener este afecto).

    El Pediatra también necesitará una muestra de orina de su hijo. Esto debe hacerse mediante el método de recolección libre de contaminación, lo que requiere su colaboración. En primer lugar utilice agua y jabón para limpiar el orificio uretral en niños y niñas (si el niño no esta circuncidado retráigale el prepucio). A continuación, pídale al niño/a que comience a orinar, pero espere un rato antes de empezar a recoger la muestra en el recipiente estéril (recoja la muestra del chorro del medio), de este modo, cualquier bacteria que esté presente en la parte externa del orificio uretral será arrastrada por la orina y no contaminará la muestra.

    El mismo procedimiento de limpieza debe usarse con los lactantes, en su caso se les adhiere unos colectores especiales (fundas recolectoras de orina) sobre el pene o el orificio vaginal hasta que orine. Si el lactante está muy enfermo y tiene fiebre, puede ser necesario recolectar la orina a través de un pequeño tubo llamado catéter o sonda vesical o bien extrayendo la orina directamente de la vejiga mediante una aguja que se inserta a través de la piel en la zona baja del abdomen.

    La orina se analizará bajo el microscopio en busca de células sanguíneas o bacterias y se harán cultivos para identificar el tipo de bacterias presente.

    Si se sospecha que el niño tiene una infección, se le empezará a dar antibióticos, aunque es posible que la medicina deba cambiarse una vez que se obtengan los resultados definitivos del cultivo (que pueden tardar hasta setenta y dos horas).

    Los antibióticos se suelen recetar por un periodo de diez días a dos semanas. Es importante iniciar el tratamiento oportunamente con el fin eliminar la infección y evitar que se propague, así como reducir los riesgos de lesiones renales. Cerciórese de darle a su hijo el curso completo de medicamento recetado, incluso si el malestar desaparece al cabo de pocos días a dos semanas. De lo contrario, es posible que las bacterias vuelvan a proliferar, provocando mas infecciones y lesiones serias en las vías urinarias.

    Cuando concluya el tratamiento, se recogerá otra muestra de orina para verificar que la infección ha desaparecido y que no quedan restos de bacterias.

    En la actualidad, la mayoría de los especialistas consideran que luego que un niño tiene una infección urinaria seria, se le deben practicar más pruebas (ultrasonidos, radiografías o tomografías renales). Es posible que el pediatra también crea conveniente practicarle otras pruebas para analizar la función renal. Si alguno de los exámenes indica que el niño tiene una anomalía estructural que se debe corregir, el médico le recomendará que lleve al niño a un urólogo pediátrico o a un cirujano pediátrico.

    Caring for Your baby and Young Child Birth to Age 5, Academia Americana de Pediatría.

  • INFECCIONES DEL OÍDO MEDIO

    INFECCIONES DEL OÍDO MEDIO

    Es muy probable que su hijo contraiga una infección en el oído medio durante sus primeros años de vida. En un 70 por ciento de los casos, como mínimo, este tipo de infecciones están precedidas de resfriados virales que debilitan las defensas. Cuando el niño está sano, las defensas de su organismo impiden que las bacterias ingresen al oído medio.

    Las infecciones del oído medio constituyen la enfermedad infantil más común dentro de la categoría de enfermedades que se pueden tratar.

    Ocurre más a menudo entre los 6 meses y los 3 años de edad. Al cumplir los dos años de edad, dos tercios de los niños han tenido por lo menos una infección del oído. Es un problema particularmente común entre los niños pequeños por ser más propensos a las infecciones de vías respiratorias altas. Asimismo, la forma y longitud de sus diminutas trompas de Eustaquio que normalmente ventilan al oído medio los hacen más susceptibles.

    Los niños menores de un año que asisten a guarderías y pasan mucho tiempo con otros pequeños suelen tener más infecciones del oído que los que permanecen en casa, primordialmente por estar expuestos a muchos más virus. Asimismo, los lactantes a los que se les deja tomar solos el biberón y que están tendidos boca arriba, son más propensos a contraer este tipo de infecciones, puesto que pequeñas cantidades de leche les puede entrar a la trompa de Eustaquio.

    Dos factores podrían explicar el hecho de que su hijo sea menos propenso a las infecciones de oído una vez que llegue a la edad escolar. En primer lugar el crecimiento de las estructuras del oído medio reduce la probabilidad de que haya bloqueo en las vías de drenaje. Segundo, las defensas del organismo contra las infecciones mejoran con la edad.

    Estas son las características que podrían aumentar el riesgo de que un niño contraiga infecciones en el oído medio:

    • Sexo: A pesar de que los investigadores desconocen el motivo exacto, los niños tienen más infecciones del oído que las niñas.
    • Herencia: hay familias que tienen mayor tendencia a las infecciones del oído. Un niño tiene más probabilidades de contraer infecciones del oído si uno de sus padres o un hermano también ha padecido muchas infecciones de este tipo.
    • Humo de tabaco: los niños que inhalan el humo del tabaco de la gente que fuma a su alrededor tienen un riesgo mayor de padecer de problemas de salud. Incluyendo infecciones del oído.

    SIGNOS Y SINTOMAS

    Las infecciones del oído medio tienden a ser dolorosas, pero a veces pueden presentarse sin dolor. Un niño que ya puede hablar se quejará del dolor de oído, mientras que un bebe demostrará el dolor estirándose la oreja y llorando.

    Durante las tomas un lactante que tenga infección de oído puede llorar aún más, puesto que al succionar y tragar hay cambios de presión en el oído medio que pueden ser dolorosos. Asimismo el bebe que padece de una infección de oído puede tener problemas para conciliar el sueño. La fiebre es otra señal de alarma; una infección de oído (una de cada tres) puede presentarse con temperaturas de 38 a 40° centígrados.

    Quizás note que al niño le sale del oído infectado un líquido amarillento con vetas de sangre. Esta supuración indica que el tímpano se ha perforado, es decir que se ha hecho un pequeño agujero. Aunque esta perforación se suele curar sola y sin presentar complicaciones, conviene describir lo sucedido al Pediatra.

    Posiblemente también note que su hijo oye menos. Esto se debe a que el fluido acumulado detrás del tímpano interfiere con el proceso de transmisión del sonido. Sin embargo este tipo de pérdida de audición suele ser temporal y el niño volverá a oír bien en cuanto deje de haber fluido en el oído.

    Algunas veces cuando las infecciones de oído son recurrentes, es posible que se acumule líquido detrás del tímpano por varias semanas, lo que seguirá interfiriendo en la audición. Si cree que la audición de su hijo no es tan buena como lo era antes de contraer la infección del oído, consúltele al Pediatra.

    Si el asunto continúa preocupándole, solicite a su Pediatra una evaluación con un especialista de oídos, nariz y garganta (otorrinolaringólogo). Después de varios meses de atenta observación y si el niño tiene 4 infecciones de oído al año, pérdida de audición por doce semanas o más de tres meses, el pediatra podría recomendar una prueba de audición.

    Las infecciones de oído son mas frecuentes durante el invierno, que es la época de los resfriados y la gripe. Cuando su hijo se queje de dolor de oído moderado a severo durante el verano, particularmente después de haber estado largo rato en la piscina o la playa, es posible que este sufriendo una infección en el canal auditivo externo, conocida como “oído del nadador” u “otitis del nadador”. Esto no representa un peligro para la audición, aunque puede ser muy doloroso y debe recibir tratamiento.

    TRATAMIENTO

    Siempre que sospeche que su hijo tiene una infección de oído llame al Pediatra. Mientras tanto, siga estos pasos para aliviar el malestar del niño:

    • Si tiene fiebre alta, intente refrescarlo utilizando medios físicos (pañitos tibios o dándole un baño).
    • Dele acetaminofén o ibuprofeno en las dosis apropiadas para su edad. (No le de aspirina al niño puesto que esta se ha asociado con el síndrome de Reye, una enfermedad que afecta al hígado y al cerebro)
    • Es posible que el Pediatra le sugiera colocar sobre la oreja del niño compresas de agua templada (no caliente) o una almohadilla eléctrica que emane calor con el fin de aliviarlo un poco (esto no se recomienda para bebes pequeños). El ponerle gotas recetadas por el médico para calmar el dolor puede reducir la molestia, pero nunca debe hacerse si el oído esta supurando.
    • Acostar al niño con una almohada extra en la noche también puede ser de ayuda (nunca coloque almohadas en la cuna de de un bebe).
    • No le ponga gotas en los oídos a menos que el pediatra lo autorice después de haber visto al niño.

    El Pediatra examinará el interior del oído de su hijo mediante un instrumento dotado de una lupa y un pequeño foco, denominado otoscopio.Para determinar si el niño tiene líquido detrás del tímpano, podría colocar un tubito de goma en el otoscopio e insuflar aire suavemente dentro del oído para evaluar la sensibilidad y los movimientos del tímpano.

    Hay pruebas objetivas que ayudan a determinar si hay liquido en el oído medio. Una de éstas emplea un instrumento que produce un informe impreso llamado tímpanograma. La otra prueba se denomina Ear Check, (un aparato electrónico para monitorear la presencia de fluido en el oído medio del niño).

    Si el niño tiene fiebre el médico le hará un chequeo con el fin de determinar si hay otro problema presente aparte de la infección del oído. Como parte del tratamiento, recomendará ciertos pasos para reducir el dolor y probablemente le recete un antibiótico.

    En ocasiones se usan gotas para reducir el dolor. A menos que la infección del oído se asocie a una alergia, los antihistamínicos y descongestionantes suelen ser ineficaces.

    A medida que la infección comience a desaparecer, algunos niños experimentan la sensación de que les destapan los oídos, pero este es un signo normal de recuperación. Al cabo de tres días, debe haber una clara mejoría, con la desaparición del dolor y la fiebre.

    Cuando su hijo comience a sentirse mejor, usted podría tener la tentación de no darle el antibiótico. !No lo haga!. Es posible que haya remanentes de las bacterias que provocan la infección. Al suspender el tratamiento antes de tiempo, dichas bacterias podrían volver a multiplicarse, lo que reactivaría la infección por completo. El curso habitual de un tratamiento con antibiótico es de diez días para niños menores de dos años y de siete a diez días para niños mayores.

    Es posible que el Pediatra quiera volver a ver al niño cuando haya terminado de tomar los medicamentos a ver si queda líquido detrás del tímpano, lo que puede ocurrir aun cuando la infección se haya controlado. Esta infección, denominada “otitis media con derrame”, es muy frecuente: cinco de cada diez niños siguen teniendo líquido tres semanas después de que la infección de oído se haya tratado. En nueve de cada diez casos el líquido desaparecerá durante el transcurso de tres meses sin necesidad de tratamiento adicional.

    Hay ocasiones en que una infección de oído no responderá al primer antibiótico recetado. Si su hijo se sigue quejando del dolor de oído luego de dos días de haber empezado a tomar el antibiótico, llame al Pediatra.

    Para determinar si el medicamento está haciendo efecto, el Pediatra o al Otorrinolaringólogo que lo esté asesorando podría extraer una muestra de fluido del interior del oído introduciendo una aguja a través del tímpano.

    Si el análisis de la muestra revela que la infección se debe a bacterias resistentes al antibiótico que comenzó a tomar el niño, el Pediatra le recetará uno distinto. En muy raras ocasiones la infección persiste a pesar de cambiar varias veces de medicina. En estos casos, puede ser necesario hospitalizar al niño para administrarle antibióticos por vía intravenosa y drenarle el oído quirúrgicamente.

    ¿Debe quedarse en casa un niño que tenga una infección de oído?

    Si el pequeño se siente bien ésto no es necesario, siempre y cuando haya alguien en la escuela o guardería que pueda darle la medicina adecuadamente. Hable con la enfermera del centro o con la niñera de su hijo y repase con ella el horario y la dosis de administración de la misma.

    Verifique también que el antibiótico se guarde en un refrigerador en caso de que sea necesario. Los medicamentos que no deben refrigerarse deben guardarse en un armario cerrado con llave y separados de los otros objetos, y los envases deben de estar marcados con el nombre del niño y la dosis apropiada.

    La mayoría de los antibióticos se deben dar una o dos veces al día. Si a su hijo se le perfora el tímpano, podrá realizar casi cualquier actividad, pero no es prudente que se meta a la piscina. Por lo general no hay porque evitar que el niño viaje en avión.

    PREVENCIÓN

    Las infecciones de oído ocasionales no se pueden prevenir. En algunos casos este tipo de infecciones pueden estar relacionadas con alergias estacionales que a su vez causan congestión y bloquean el drenaje natural del oído medio o la garganta. Si su hijo parece contraer mas infecciones de oído en la época de las alergias, coménteselo al Pediatra. Es posible que éste le sugiera exámenes adicionales o que le recete al niño antihistamínicos.

    Si su bebé es alimentado con biberón, sosténgale la cabeza por encima del nivel del vientre durante las tomas, esto impedirá que las trompas de Eustaquio se bloqueen. También es importante que usted y las demás personas que conviven con el niño se abstengan al fumar.

    ¿Y qué ocurre con los niños que contraen una infección de oído tras otra?

    Si su hijo sigue teniendo infecciones de oído, es posible que sea referido a un especialista en oídos, quien recomendará la inserción de unos pequeños tubos de ventilación en el tímpano. Estos tubos también pueden ser prescritos si sigue habiendo líquido detrás del tímpano por más de tres meses tras una infección de oído y si la audición del niño se ha visto afectada según lo determine una prueba de audición. Una vez implantados, los tubos harán que el niño recupere su audición normal e impedirán que el fluido y las bacterias nocivas se acumulen en el oído medio, donde podrían provocar una nueva infección.

    Los beneficios a largo plazo de este procedimiento aun no se han comprobado. Además, para implantar los tubos en el tímpano se requiere administrarle al niño anestesia general. La inserción de tubos se ha convertido en un procedimiento habitual bajo las siguientes circunstancias: líquido persistente en ambos oídos medios por más de tres meses con perdida de audición, o líquido persistente en uno de los oídos por más de seis meses.

    Si el niño es mayor, el procedimiento podría postergarse a favor de un seguimiento cercano de su audición para ver si mejora con el tiempo. Si se recomienda la colocación de tubos de ventilación para el caso concreto de su hijo, hable con el Pediatra de tal modo que entienda perfectamente las ventajas y desventajas del procedimiento.

    Si le colocan tubos de ventilación a su hijo, deberá evitar que le entre agua en los oídos. Bañarse y nadar sin sumergir la cabeza no suele provocar problemas, aunque el medico podría recomendarle el uso de tapones hechos a la medida. Incluso con ellos, no le permita a su hijo zambullirse al agua ni sumergirse.

    Las infecciones de oído recurrentes pueden ser agotadoras, tanto para usted como para su hijo. Sin embargo, tenga la certeza de que se trata de un problema temporal que casi siempre mejora con la edad. Aunque una infección de oído sea molesta e incómoda, por lo general se trata de una infección leve que pasa sin dejar secuelas. La mayoría de los niños dejan de contraer infecciones de oído para cuando cumplen cuatro a seis años.

    Academia Americana de Pediatría: El cuidado de su hijo pequeño, desde que nace hasta los cinco años.

  • LARINGOTRAQUEITIS (CROUP)

    LARINGOTRAQUEITIS (CROUP)

    La laringotraqueitis es una enfermedad frecuente en los niños y muy preocupante para los padres, se caracteriza por la inflamación de la laringe (que incluye las cuerdas vocales) y que frecuentemente compromete tráquea y bronquios (por lo que se conoce como laringotraqueitis o laringotraqueobronquitis). Su mayor incidencia es entre los 6 meses y los 3 años de edad. Suele ser más frecuente en niños que en niñas y cuanto ocurren cambios de estación. El cuadro también es conocido como croup o croup viral.

    MODO DE CONTAGIO:

    La enfermedad se contrae casi siempre de alguien que está infectado, ya sea a través de las gotas de saliva que esa persona esparce al aire, o al darle la mano. El niño se contagia con el virus al llevarse sus manos a la nariz o a los ojos

    CUADRO CLINICO:

    El periodo de incubación suele ser de 2-6 días, el cuadro suele iniciar con un cuadro catarral de 12 - 48 horas de evolución.

    De una manera típica, el croup inicia como un resfriado con fiebre leve que lentamente evoluciona hacia una tos “perruna”, acompañándose de un sonido muy agudo al inspirar al cual se le llama estridor laríngeo. Este estridor laríngeo puede agravarse con el llanto o con el ejercicio por ocasionar un incremento en el proceso inflamatorio pudiendo llegar hasta a un bloqueo total del paso del aire.

    A mayor bloqueo de la vía aérea, más dificultad para respirar y menor actividad por parte del niño. Además, otra señal importante del incremento de la gravedad del problema es que el niño deja de comer y hasta de tomar líquidos. Por lo general el Croup aparece repentinamente o se agrava por la noche, dura de 3 a 4 días y usualmente se quita solo.

    El Croup se puede clasificar en leve, moderado y severo en base a una calificación de Croup existente que toma en cuenta el rango y patrón respiratorio así como la coloración de la piel.

    TRATAMIENTO:

    El tratamiento consiste en poner al niño en un ambiente húmedo (a temperatura ambiente), se puede administrar epinefrina racémica en forma de nebulizaciones y se puede agregar el uso de un antiinflamatorio esteroide, la mayor parte de los casos ceden algunas horas posteriores al inicio del tratamiento, los casos severos pueden requerir internamiento (raro).

    Actualmente también se puede usar esteroides tomados o nebulizados con muy buenos resultados.

  • MENINGITIS

    MENINGITIS

    La meningitis es una inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. A veces la inflamación afecta el cerebro como tal. Si se diagnostica a tiempo y se trata adecuadamente, un niño que padece de meningitis tiene buenas probabilidades de mejorar sin sufrir mayores complicaciones. Hoy en día, la mayor parte de los casos de meningitis se deben a virus.

    La forma viral por lo común no es grave, excepto cuando afecta a lactantes menores de tres meses de edad. Si se determina que la meningitis es de origen viral, no es preciso tratarla con antibióticos y se presume que el niño se recuperará sin problemas.

    La meningitis bacteriana (en la que están involucrados diversos tipos de bacterias) es una enfermedad más seria. Ocurre con muy poca frecuencia, pero cuando se presenta pone en riesgo sobre todo a los niños menores de dos años.

    Las bacterias que causan la meningitis a menudo se hallan en la boca y la garganta de los niños sanos, pero esto no implica que vayan a contraer la enfermedad. Esto solo sucede cuando las bacterias entran al torrente sanguíneo.

    Todavía no se sabe con precisión por qué algunos niños contraen la meningitis y otros no, pero lo que sí es un hecho es que ciertos grupos son más propensos a la misma.

    Entre éstos figuran los siguientes:

    Bebés, especialmente si son menores de dos meses (debido a que su sistema inmunológico no se ha desarrollado por completo, es más fácil que las bacterias penetren al torrente sanguíneo.)

    Niños que tienen infecciones recurrentes de los senos paranasales (sinusitis)

    Niños que recientemente sufrieron de una lesión en la cabeza de carácter serio y una fractura craneal.

    Niños a los que se les acaba de practicar una intervención quirúrgica en el cerebro.

    Antes de que existieran los antibióticos (medicamentos que combaten las bacterias), nueve de cada diez niños que contraían la meningitis bacteriana fallecían. Los que sobrevivían en su mayoría quedaban con retraso mental o sordera permanente, o bien con una tendencia a sufrir de convulsiones.

    Hoy en día, el pronóstico es mucho más alentador. Si la meningitis se diagnostica y se trata a tiempo, siete de cada diez niños infectados se recuperan sin ninguna complicación. Incluso si se presenta algún problema, éste suele ser leve y pasajero. Sin embargo, las perdidas auditivas siguen siendo una secuela importante, frecuente y duradera. La meningitis debe detectarse en su etapa temprana y ser tratada drásticamente. De ahí la importancia de comunicarse con el pediatra de inmediato si su hijo presenta alguna de las siguientes señales de alarma.

    Si su hijo tiene menos de dos meses: la presencia de fiebre, falta de apetito, desgano o aumento del llanto o irritabilidad, es motivo suficiente para llamar al pediatra. A esta edad los síntomas de la meningitis pueden ser muy sutiles y difíciles de detectar. Por lo tanto, es preferible acudir al médico pronto y estar equivocado, que llamar demasiado tarde.

    Si su hijo tiene entre dos meses y dos años: Este es el grupo de edad más propenso a contraer la meningitis. Esté pendiente de los síntomas como fiebre, vómitos, pérdida de apetito, irritabilidad extrema o somnolencia excesiva. (Los momentos de irritabilidad suelen ser tan intensos y el sueño tan profundo que quizá sea imposible despertarlo.)

    La fiebre que viene acompañada de convulsiones podría ser el primer indicio de meningitis, aunque la mayoría de los episodios breves y generalizados resultan ser simples convulsiones febriles y no implica que el niño tenga meningitis.

    Si su hijo tiene de dos a cinco años de edad: además de los síntomas antes citados, un niño de esta edad que tenga meningitis podría quejarse de dolor de cabeza, dolor de espalda o rigidez en la nuca. También puede sentir fastidio ante las luces brillantes.

    TRATAMIENTO

    Si después de examinar a su hijo el pediatra sospecha que tiene meningitis, solicitará un examen de sangre en busca de alguna infección bacteriana, así como también de una punción lumbar para extraerle líquido céfalo raquídeo. Este procedimiento consiste en insertar una aguja especial en la parte baja de la espalda para extraer una muestra de líquido.

    Si hay indicios de infección en el líquido extraído, se confirmará el diagnóstico de meningitis bacteriana. En tal caso, el niño deberá ser hospitalizado para que le administren antibióticos por vía intravenosa y tenerlo bajo observación por si se presentan complicaciones.

    Durante los primeros días de tratamiento, es posible que su hijo no pueda beber ni comer nada, por lo que le administrarán fluidos por vía intravenosa a fin de suministrarle las medicinas y nutrientes que necesita. En ciertos tipos de meningitis, el tratamiento debe prolongarse de siete a veintiún días, dependiendo de la edad del niño y de la bacteria especifica que se haya identificado.

    PREVENCIÓN

    Ciertos tipos de meningitis bacteriana se pueden prevenir con vacunas o antibióticos. Pregúntele al pediatra sobre lo siguiente:

    Vacuna contra Hib (Haemophilus influenzae tipo b)

    Esta vacuna reduce la posibilidad de que un niño sea contagiado con la bacteria Haemophilus influenzae tipo b (Hib), que fue la causa principal de la meningitis bacteriana entre la población infantil antes de que esta vacuna saliera al mercado. La vacuna se la administra a los niños en forma de inyección a los dos, cuatro, y seis meses de edad y, nuevamente, entre los doce y quince meses de edad. (Algunas vacunas combinadas podrían permitirle al médico omitir la última dosis.)

    Vacuna contra el neumococo

    Esta vacuna ayuda a prevenir muchas infecciones serias provocadas por la bacteria que conocemos como neumococo, incluyendo meningitis, sepsis (una infección en la sangre) y neumonía. Llamada prevenar o PCV13 (o la vacuna neumocócica conjugada trecevalente), se recomienda iniciarla a los dos meses de edad, con dosis adicionales a los cuatro, los seis, y entre los doce y los quince meses de edad. Algunos niños que son más vulnerables a contraer infecciones graves (como aquellos que tienen un funcionamiento anormal del sistema inmunológico o padece de alguna anemia falciforme, ciertos problemas renales y otras afecciones crónicas), podrían recibir una vacuna adicional contra el neumococo entre los dos y cinco años de edad. Su médico podría elegir entre dos tipos de vacunas para esta dosis adicional.

    Rifampicina

    Si su hijo ha estado en contacto – ya sea en la casa o en la guardería- con un niño que padece de meningitis provocada por las bacterias Haemophilus influenzae o la bacteria meningococo, se le debe administrar un antibiótico llamado rifampicina para evitar que se contagie. En algunos casos, los adultos que han tenido contacto íntimo con alguien que tenga una meningitis bacteriana también deben recibir el medicamento durante cierto tiempo. El pediatra le indicará con qué frecuencia y por cuánto tiempo debe medicar a su hijo. Si el niño presenta alguno de los síntomas de la meningitis, aun cuando éste tomando la medicina, llame al pediatra de inmediato.

    Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría
  • MORDEDURAS

    MORDEDURAS

    Mordeduras de animales

    Muchos padres asumen que es más probable que un niño sea mordido por un animal desconocido o salvaje. Pero de hecho, la mayoría de las mordeduras proceden de animales que el niño conoce, incluyendo la mascota de casa. Aunque la lesión suele ser menor, a veces las mordidas pueden provocar heridas serias, desfigurar la cara y ocasionar problemas emocionales.

    Hasta el uno por ciento de las visitas a centros pediátricos de emergencia durante los meses de verano se deben a heridas por mordeduras, ya sea de animales o de humanos. Se estima que en Estados Unidos cada año se producen 4.7 millones de mordeduras de perros, 400,000 de gato, 45,000 de serpientes y 250,000 de humanos.

    Aproximadamente 6 de cada 10 de las victimas que son atendidos por mordeduras de perro son niños. Aproximadamente 50 de cada 100 personas que son mordidas por gatos adquieren infecciones, mientras que entre 15 y 20 personas de cada 100 contraen infecciones debido a una mordedura humana o de perro.

    Tratamiento

    Si su hijo está sangrando por una mordedura de animal, aplique presión firme y continua sobre el área afectada durante 5 minutos o hasta que se detenga la hemorragia. A continuación lave la herida delicadamente con agua y jabón y consulte al Pediatra.

    Si la herida es profunda o usted no ha podido detener la hemorragia, siga aplicando presión sobre el área afectada y llame al Pediatra para averiguar a donde debe llevar a su hijo para recibir el tratamiento adecuado. Si la herida es tan grande y no se juntan los bordes, probablemente será necesario suturarla (colocarle puntos). Aunque esto reduce la cicatriz que pueda quedar, asimismo aumenta el riesgo de infecciones si se trata de una mordedura de animal. Por tal motivo, el médico podría recetarle antibióticos como medida preventiva.

    Si su hijo ha sido mordido por un animal y este le provoca una herida, comuníquese con el Pediatra, por muy pequeña que aparezca la lesión. El médico se cerciorará de que su hijo este vacunado contra el tétanos y determinará si se debe vacunar contra la rabia. Ambas enfermedades se transmiten por la mordedura de animal.

    La rabia es una enfermedad de origen viral que puede transmitir un animal infectado, provoca fiebre alta y dificultad para tragar, convulsiones y por último la muerte.

    Afortunadamente en la actualidad es una enfermedad tan poco común, que en los Estados Unidos solo se han detectado cinco casos anuales desde 1960.

    El número de muertes humanas debido a la rabia en ese país se ha reducido de 100 a mas al año, cantidad que se registraba a comienzos del siglo XX, a un promedio de uno a dos en la actualidad.

    No obstante puesto que es una enfermedad grave y su incidencia ha aumentado entre los animales, el Pediatra examinará la herida con detenimiento para evaluar el riesgo de que el niño haya contraído esta enfermedad. El riesgo dependerá del animal y de las circunstancias en que se produjo el mordisco.

    Las mordeduras de animales salvajes como murciélagos, zorrillos, mapaches, zorros son mucho más peligrosas que la de los animales domésticos (vacunados contra la rabia) como perros y gatos. El estado de salud del animal también es muy importante por lo que si es posible, se debe capturar al animal para que sea examinado por el veterinario.

    El Pediatra podrá decirle como dar a conocer el incidente al departamento de salud de su localidad. No se deshaga del animal. Si alguien lo mató, se puede analizar el cerebro para saber si tenía rabia. Llame de inmediato al Pediatra para que le indique como proceder.

    Si el riesgo de rabia es elevado el Pediatra procederá de inmediato a ponerle a su hijo las inyecciones para prevenirla. Si la mordedura es de un perro o un gato sano, el Pediatra recomendará observar al animal durante diez días y le administrará al niño el tratamiento indicado solo si el animal presenta indicios de rabia.

    Cuando un niño es mordido por un animal salvaje, se considera que hay un factor de riesgo para la rabia. Si el animal ha sido atrapado normalmente se lo sacrificará de inmediato para analizar su cerebro en busca de infección.

    Al igual que cualquier otra herida, una mordedura se puede llegar a infectar. Avise de inmediato al Pediatra si observa alguno de los siguientes signos de infección:

    • Pus o supuración de la herida
    • El área que rodea la herida está hinchada o adolorida (normalmente esta área se verá enrojecida durante 2 o 3 días, lo que no debe ser motivo de alarma)
    • Vetas rojas que parecen extenderse hacia fuera de la herida
    • Ganglios linfáticos inflamados por encima de la herida

    Es posible que el Pediatra le recete al niño antibióticos si éste presenta:

    • Heridas de gravedad moderada o severa
    • Heridas con perforaciones sobre todo si afectan huesos, tendones y articulaciones
    • Mordeduras en la cara
    • Mordeduras en la mano o el pie
    • Mordeduras en el área genital

    Los niños inmunodeprimidos o que no tienen bazo, usualmente reciben tratamiento con antibióticos.

    Es posible que el Pediatra recomiende una visita de seguimiento pasadas las 48 horas para examinar la herida en busca de síntomas de infección.

    Mordeduras humanas

    Con frecuencia los niños son mordidos por sus hermanos o compañeros de juegos. Si alguien muerde a su hijo, debe llamar al Pediatra inmediatamente y describirle la gravedad de la herida, sobre todo si los dientes han perforado la piel del niño o si la herida es lo suficientemente profunda como para requerir puntos.

    No olvide lavar la herida cuidadosamente con agua templada y jabón antes de ir al Pediatra. Éste se cerciorará de que su hijo tenga al día las vacunas de la hepatitis B y de tétanos y evaluará el riesgo de que contraiga otras infecciones.

    Si el mordisco es superficial, dejando un rasguño o cortadura leve, bastará con lavarlo con agua y jabón, vendarlo y darle seguimiento.

  • PIES PLANOS

    PIES PLANOS

    En algún punto entre el primer y segundo año de vida de su hijo, es posible que usted note que sus pies prácticamente no tienen arco. Esta característica, que puede persistir durante algunos años, ocurre por la flexibilidad de los huesos y articulaciones del niño, haciendo que los pies se aplanen cuando el niño se pone de pie. Además, los bebés pequeños tienen unas almohadillas de grasa en el borde interno de los pies que cubren los arcos. Si levanta al niño por las axilas y lo pone de puntillas, usted podrá ver los arcos de los pies, pero éstos desaparecen en cuanto el pequeño se oriente hacia afuera, aumentando el peso que la parte interna de los mismos debe soportar y dándole un aspecto aún más plano.

    Este aspecto natural de pie plano generalmente desaparece hacia los seis años de edad, a medida de que el pie se vuelva menos flexible y el arco se desarrolla. Aproximadamente, solo uno o dos de cada diez niños continuarán teniendo este tipo de pie plano hasta la edad adulta. Aun en tales casos, no hay motivo de preocupación ni necesidad de tratamiento, siempre y cuando los pies sigan siendo flexibles. De hecho todos los zapatos especiales, plantillas y ejercicios correctores que se promocionan en el mercado, pueden causar más problemas que el pie plano como tal y no harán que se forme un arco en el pie de su hijo.

    Hay otras formas de pie plano que requieren de un tratamiento distinto. Por ejemplo, un niño puede tener un tendón de Aquiles (tendón del talón) rígido, lo que limita el movimiento de pie. Esta rigidez provoca un pie plano, pero usualmente podrá ser tratado con ejercicios espaciales de estiramiento dirigidos a alargar el tendón.

    Muy rara vez un niño presentará pies planos rígidos verdaderos, una condición que definitivamente no puede traer problemas. Estos pequeños tienen gran dificultad para mover el pie hacia arriba o hacia abajo así como a los lados a nivel del tobillo. La rigidez en el pie puede provocar dolor, aunque esto no sucederá hasta la adolescencia y si no se trata, puede llegará provocar artritis. Este tipo de pie plano muy pocas veces se ve en un lactante o niño pequeño, pero cuando esto sucede, puede ser avaluado con prontitud.

    Si su hijo tiene dolor en los pies, llagas o marcas de presión en la parte interna de los mismos, o si tiene el pie rígido, lo que limita el movimiento del tobillo hacia los lados o hacia arriba y abajo, acuda al pediatra. Si se le diagnostica pies planos rígidos, es posible que sea referido a un ortopedista pediátrico quien le brindará el tratamiento indicado.

    Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría
  • SARAMPIÓN

    SARAMPIÓN

    El sarampión es una enfermedad viral, que a pesar de la vacunación, existe en forma endémica en algunas partes del mundo. Además, cada cierto tiempo se producen brotes de sarampión en muchas partes del mundo donde la vacunación tiene índices altos de cobertura, tanto en África, Europa como América, provocados por la movilización de personas desde lugares donde aun existe sarampión. Durante lo que va del 2011 se han reportado brotes en varios países con más de 150.000 casos reportados incluidos los que se han producido en el país.

    El sarampión es una viremia respiratoria, es decir, se trasmite a través de las gotitas de saliva que expulsa una persona enferma. Cualquiera que inhale dichas gotitas y no sea inmune a la enfermedad (no la haya sufrido anteriormente o no haya sido vacunado) podría contagiarse.

    SIGNOS Y SINTOMAS

    Durante los primeros 8 a 10 días que siguen al contagio, es probable que los niños no presenten ningún síntoma. A esto se llama “periodo de incubación”. Posteriormente es posible que manifieste síntomas parecidos a los de un resfriado, con tos que puede ser muy intensa en ciertos momentos y durar aproximadamente una semana. El niño, en general se sentirá muy mal.

    Entre el primero y tercer día de la enfermedad, los síntomas catarrales se intensificarán y la fiebre podrá subir hasta 39,4° a 40,5° C. La fiebre persistirá hasta dos a tres días después de que haya aparecido la erupción en la piel.

    La erupción cutánea aparece generalmente entre el segundo y cuarto día de la enfermedad. Suele empezar por la cara y el cuello, para luego extenderse al tronco y las extremidades. Empieza en forma de un salpullido color rojo, que puede aparecer en forma de ronchas de mayor tamaño. Si nota que su hijo tiene granitos pequeños de color blanco (como granos de arena) dentro de la boca cerca de los molares, significa que pronto le va a salir la erupción. Esta le durará entre cinco a ocho días. A medida que la erupción se desvanece, es posible que la piel se pele un poco.

    TRATAMIENTO

    Aunque no existe un tratamiento para el sarampión, es importante que el pediatra examine al niño para determinar si en efecto tiene esta enfermedad. Muchas otras infecciones se inician del mismo modo que el sarampión.

    Además esta enfermedad puede tener complicaciones (como una neumonía), por lo que el médico querrá seguir de cerca su evolución. Cuando llame al pediatra, describa la erupción y la fiebre para que el médico considere la posibilidad de que el niño tenga sarampión. Cuando acuda al consultorio, se le pedirá que mantenga al niño aislado de otros pacientes, de tal modo que no contagie a los demás.

    Su hijo podrá contagiar la enfermedad desde varios días antes de que aparezca la erupción hasta que desaparezcan tanto la fiebre como las lesiones de la piel. Durante este período debe quedarse en casa (excepto para ir al médico) y estar alejado de cualquier persona que no sea inmune a la enfermedad.

    Mientras este en casa, procure que su hijo beba muchos líquidos y dele Acetaminofén (tempra) en la dosis adecuada para aliviar el malestar que provoca la fiebre. La conjuntivitis que suele acompañar a esta enfermedad, hace que al niño le duelan los ojos cuando se ve expuesto a la luz del sol, por lo que es conveniente mantener su habitación en penumbras durante los primeros días de la enfermedad.

    Hay ocasiones que se presentan infecciones bacterianas como una complicación del sarampión. Entre la más frecuente figuran neumonía, infecciones de oído, y faringitis. En tales casos el niño debe ser visto por el pediatra, quien probablemente le recetará un tratamiento con antibióticos.

    PREVENCIÓN

    Casi todos los niños que reciben dos dosis de la vacuna triple vírica (MMR o SRP) (contra el sarampión, paperas y rubéola) después de cumplir un año, quedan protegidos contra el sarampión de por vida. La recomendación de vacunación normal es colocar una dosis de vacuna SRP al año y dos dosis de refuerzo. La primera entre 4 y 6 años y la otra entre los 12 y 14 años de edad.

    Sin embargo en caso de brote, como el que estamos pasando, la recomendación de vacunación es la siguiente:

    Niños de 6 meses a 1 año: se adelanta su primera dosis (Los niños vacunados antes del año deberán recibir dos dosis de refuerzo adicionales luego del año de edad)

    Niños de 1 a 5 años NO vacunados: deben recibir dos dosis de vacuna con mínimo un mes de intervalo entre las dosis Niños de 1 a 5 años quienes SI recibieron su primera vacuna: se adelanta su dosis de refuerzo de los 5 años y se la coloca a cualquier edad. (estos niños ya no requieren dosis de refuerzo a los 5 años.

    Niños de 5 a 14 años que NO recibieron refuerzo a los 5 años: se coloca un refuerzo a cualquier edad.

    Niños de 5 a 14 años que SI recibieron su vacuna de refuerzo a los 5 años: se continúa esquema normal de vacunación, con un refuerzo a los 12 – 14 años de edad.

    Lastimosamente, al momento no contamos con vacunas contra el sarampión en los consultorios privados. El MSP está importando dosis de vacunas para distribuirlas en los Centros de Salud del país donde ustedes pueden vacunar a sus niños. Si logramos conseguir vacunas, les informaré oportunamente.

    Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría

  • SINUSITIS

    SINUSITIS

    La sinusitis es una inflamación de uno o más de los senos paranasales (o cavidades óseas) que rodean la nariz. Suele presentarse como una complicación de una infección viral que afecta a las vías respiratorias altas o una reacción alérgica en niños mayores de los dos años de edad.

    Esta afección causa inflamación del tejido que recubre la nariz y los senos paranasales. La inflamación generalmente obstruye el conducto que normalmente permite que los senos drenen hacia la parte posterior de la nariz, de tal modo que se llenan de fluido. Aunque el soplarse la nariz y sorber la mucosidad suelen ser respuestas naturales a este bloqueo, puede empeorar la situación al empujar las bacterias de la parte posterior de la nariz a los senos paranasales. Al no haber un drenaje apropiado, las bacterias proliferan en el interior de éstos, provocando una infección.

    Hay varios signos de sinusitis que le indicará la necesidad de llamar al Pediatra:

    • Persistencia de los síntomas de un resfriado o de una infección de las vías respiratorias altas, incluyendo tos y mucha descarga nasal que dura por más de diez días, sin que haya mejoría. La mucosidad puede ser densa y amarilla o bien trasparente o blanquecina y la tos suele estar presente de día y de noche.
    • Algunos niños que tienen sinusitis se levantan por la mañana con el área que rodea los ojos inflamada. Además, un niño de edad preescolar que tenga sinusitis a veces puede sufrir de mal aliento, además de los síntomas propios del resfriado. (Sin embargo, esto también podría significar que se ha metido algo dentro de la nariz, tiene la garganta irritada o simplemente no se esta lavando bien los dientes.)
    • El niño tiene un resfriado muy fuerte acompañado de fiebre alta y descarga nasal densa y amarillenta. Tal vez se levanta en las mañanas con los ojos hinchados y tenga dolor de cabeza que según su descripción (si tiene la edad suficiente para explicarlo), se localiza detrás o arriba de los ojos.
    • En casos muy raros, una sinusitis puede propagarse a los ojos o al sistema nervioso central (el cerebro). Si esto ocurre, verá que el niño tiene los ojos hinchados no solo en la mañana sino durante todo el día, lo que debe ser motivo suficiente para llamar al Pediatra. Si el niño tiene dolor de cabeza muy fuerte, le molesta la luz o esta cada vez más irritable, es posible que la infección se haya extendido al sistema nervioso central. Esto es algo muy grave y requiere atención médica inmediata.

    TRATAMIENTO

    Si el Pediatra sospecha que su hijo tiene sinusitis, le recetará un antibiótico que por lo general se debe tomar por un lapso de catorce a veintiún días. En cuanto el niño comience a tomar la medicina, los síntomas deben comenzar a desaparecer con rapidez.

    En la mayoría de los casos la mucosidad se va aclarando y la tos va disminuyendo durante el curso de una a dos semanas. Pero aun cuando el niño parezca estar mejor, debe seguir tomando los antibióticos durante el tiempo indicado por el médico.

    Si no hay indicios de mejoría al cabo de dos a tres días, es posible que el Pediatra le haga unas pruebas complementarias. Dependiendo de los resultados, es posible que le cambien la medicación o que le añada otro fármaco para que lo tome por un periodo de tiempo más largo.

    Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría
  • TRAUMA CRANEO ENCEFÁLICO

    TRAUMA CRANEO ENCEFÁLICO

    Técnicamente se define como traumatismo craneoencefálico cualquier alteración física o funcional producida por fuerza traumática externa que ocasione un daño físico sobre el encéfalo (por ejemplo el cerebro) o alguna de sus cubiertas (huesos del cráneo, etc.). En términos coloquiales, viene a ser un golpe fuerte en la cabeza.

    ¿Es muy frecuente?

    Los traumatismos craneales constituyen un accidente muy frecuente en la infancia. ¿Quién no recuerda algún chichón al estrenar su primera bicicleta, o las “heridas de guerra” mientras jugábamos a indios y vaqueros?

    En su mayoría no acarrean consecuencias relevantes, pero en ocasiones el traumatismo puede ser grave, especialmente en los más pequeños. En éstos, la causa más frecuente son las caídas accidentales, desde un sitio elevado (cambiador, sillita, cuna…) o bien desde su propia altura al suelo, en los niños que ya han comenzado a caminar.

    Los siguientes en frecuencia son los que tienen lugar como consecuencia de los accidentes de tráfico. Pueden producirse como pasajeros de vehículos, víctimas de atropellos, caídas con la bicicleta o los patines (en estos dos últimos casos por no llevar puesto el casco). Entre los adolescentes, muchos accidentes graves se producen conduciendo vehículos a motor, como los ciclomotores y, desde hace poco, los llamados quads.

    ¿Puede ser grave?

    La importancia de cualquier traumatismo craneal viene determinada por la posibilidad del daño cerebral asociado. Los niños menores de un año tienen más riesgo de tener lesiones cerebrales. Además, no pueden expresar muchos de los síntomas ni explicar las circunstancias de lo ocurrido. Algunos de los traumatismos craneales más graves que se producen en este grupo de edad son consecuencia de malos tratos propinados por sus cuidadores. La mayoría de los traumatismos sólo producen lesiones en la superficie de la cabeza como hematomas (chichones), heridas y dolor en la zona del golpe.

    ¿Qué síntomas puede tener mi hijo tras un traumatismo craneal?

    En general sólo tendrá dolor en la zona del golpe y no precisará recibir atención médica. Pero si tiene vómitos, pérdida de conciencia o somnolencia, visión borrosa, dolor de cabeza, irritabilidad, alteraciones del habla, la marcha o la coordinación, aunque muchos de estos síntomas pueden ser pasajeros, se ha de buscar asistencia médica urgente. Si se sospechan lesiones importantes no se debe mover al niño, en especial su cuello si sospechamos que se ha producido lesión en la columna cervical.

    ¿Tienen que hacerle pruebas en urgencias?

    La primera valoración que le realizará el pediatra a su hijo es la que nos permite determinar su nivel de consciencia. Esta puntuación, junto con la presencia o ausencia de alteraciones en la exploración neurológica determinan la gravedad del traumatismo y la probabilidad de daño cerebral del niño.

    En ocasiones, el médico puede recurrir a pruebas radiológicas. La más usada tradicionalmente ha sido la radiografía de cráneo. Sin embargo, su utilidad es limitada, ya que puede haber daño cerebral con radiografías normales y, a su vez, la mayoría de fracturas no se asocian a lesión intracraneal. En los últimos años se está restringiendo su uso a una serie limitada de situaciones, más numerosas en lactantes pequeños. La prueba más adecuada cuando se sospecha una lesión cerebral es la tomografía computerizada (TAC o scanner).

    ¿Cuál es el tratamiento que debo administrar a mi hijo después de ser atendido en urgencias?

    Tras la valoración del pediatra, la mayoría de los niños serán dados de alta y enviados a su domicilio. Pese a que un niño sin síntomas y con una exploración normal tiene muy pocas probabilidades de desarrollar una lesión grave en las siguientes horas, los adultos responsables deben comprobar, durante las siguientes 24-48 horas, una serie de signos de alarma Ante su aparición, han de acudir al Servicio de Urgencias más cercano. Si el golpe ha sido importante, al niño hay que evaluarlo periódicamente, cada 2-3 horas y, aunque se le puede dejar dormir, ha de ser despertado un par de veces por la noche para comprobar su estado general.

    ¿Cuáles son los signos de alarma que debo vigilar en un niño que sufrió un trauma craneoencefálico?

    Luego de un traumatismo, un adulto responsable debe acompañar al niño en todo momento, y debe evaluar cada 2-3 horas la presencia de los siguientes signos. Ante su aparición, o el empeoramiento del estado general se ha de acudir urgentemente a un Servicio de Urgencias:

    • Somnolencia excesiva, dificultad para despertarle. (Pese a esto, no es necesario mantener al niño despierto si es hora de dormir, bastará con comprobar si se despierta con facilidad.)
    • Confusión, desorientación.
    • Llanto persistente, irritabilidad.
    • Dolor de cabeza mantenido o de gran intensidad.
    • Pérdida de conciencia.
    • Convulsión.
    • Debilidad o adormecimiento de cualquier miembro.
    • Alteraciones visuales, asimetría en el tamaño de las pupilas.
    • Aparición de sangre o de un líquido por la nariz o los oídos.
    • En general, ante cualquier síntoma o signo que considere anormal o le preocupe.

    Consejos prácticos:

    • Manténgalo en un ambiente tranquilo y silencioso.
    • Si tiene algún tipo de hematoma en la cabeza, aplíquele frío local.
    • Levante un poco la cabecera de la cama.
    • Ofrézcale líquidos fríos en pequeñas tomas para no favorecer los vómitos.
    Sociedad Española de Urgencias Pediátricas
  • VARICELA

    VARICELA

    La varicela es una de las enfermedades más comunes de la niñez. Esta infección altamente contagiosa, provoca una erupción en forma de ampollas que causa picazón y puede cubrir la mayor parte del cuerpo. Junto con la erupción, el niño afectado puede presentar fiebre baja.

    Una vez que su hijo haya estado expuesto al virus de la varicela, la erupción puede tardar entre diez y veintiún días en aparecer. Las ampollas pequeñas, que pueden estar rodeadas por un área enrojecida, aparecen primero en el tronco y el cuero cabelludo y después se extiende en la cara, los brazos y las piernas. Usualmente las ampollas se convierten en costras y después sanan, pero si el niño se rasca, éstas se pueden infectar provocando ulceraciones que dejan cicatrices. La piel que rodea algunas de las ampollas se puede obscurecer o aclarar un poco pero este cambio de color se desvanecerá gradualmente a medida que la erupción desaparece.

    TRATAMIENTO

    Si alguna vez usted tuvo varicela, quizás se acuerde del picor que esta enfermedad provoca. Es importante que su hijo no se rasque, pues las lesiones se le podrían infectar. El acetaminofen (en dosis adecuada para la edad y peso del niño) puede aliviar el malestar y la fiebre (pero tenga en cuenta que la fiebre ayuda al organismo a combatir el virus). Cortar bien las uñas de las manos y bañarlo diariamente con agua y jabón también puede prevenir infecciones bacterianas secundarias. Los baños de avena, que se venden en las farmacias sin receta médica como también los antihistamínicos, pueden calmar la picazón. (Siga al pie de la letra las instrucciones relativas a las dosis.)

    Un fármaco que se adquiere con receta médica (el aciclovir), también disminuye la severidad de los síntomas, siempre y cuando se administre durante las primeras veinticuatro horas de la enfermedad. Este medicamento no es necesario en todos los casos, pero es muy conveniente para niños que sufren de eccema (una infección de la piel) o de asma, así como en adolecentes.

    Cuando su hijo tenga varicela, no le de aspirina ni ningún otro medicamento que contenga aspirina o salicilatos. Estos productos aumentan el riesgo de que el niño padezca el síndrome de Reye una enfermedad seria que afecta al hígado y al cerebro. También debe evitar los esteroides y cualquier medicina que interfiera con el sistema inmunológico.

    Si tiene dudas sobre las medicinas que son propicias en estas circunstancias, pídale consejos al pediatra. Es necesario que lleve a su hijo al medico si presenta complicaciones tales como: infecciones de la piel, dificultad para respirar, fiebre superior a los 102° Fahrenheit (38.9° centígrados) o si esta persiste por más de cuatro días.

    Avise al pediatra si el área afectada por la erupción se pone muy roja, caliente o adolorida, ya que esto podría ser el inicio de una enfermedad bacteriana. Llame al pediatra de inmediato en caso de que su hijo presente algunos de los síntomas de síndrome de Reye o de encefalitis: vómitos, nerviosismo, confusión, convulsiones, falta de respuesta, mayor somnolencia o perdida del equilibrio.

    Un niño puede contagiar la varicela a otras personas entre uno a dos días antes de que la erupción aparezca y hasta por 24 horas luego de que ha salido la ultima ampolla (usualmente entre cinco y siete días).

    Solo los individuos que nunca han tenido varicela (o a los que no se les a puesto la vacuna contra la misma) son susceptibles. Es conveniente mantener a su hijo alejado de los niños que no han sido vacunados, que nunca han tenido varicela o que tienen dudas de haberla padecido. Una ves que se recupere el niño será inmune a la varicela por el resto de la vida.

    PREVENCIÓN

    Se recomienda ponerle la vacuna contra la varicela a todo niño sano entre los doce a los dieciocho meses de edad que no haya contraído la enfermedad.

    Hasta tanto reciba la vacuna, la única forma de proteger a su hijo de la varicela es evitar exponerlo al contagio. Esto es muy importante en los recién nacidos, particularmente si son prematuros, ya que la enfermedad puede afectarlos severamente a ellos.

    La mayoría de los lactantes cuyas madres tuvieron varicela son inmunes a la enfermedad durante los primeros meses de vida. Los niños susceptibles que padecen enfermedades que debilitan al sistema inmunológico (como el cáncer) o que están recibiendo ciertos fármacos (como la cortisona) también deben evitar la exposición a la varicela. Si estos niños o adultos sanos llegan a exponerse, se les puede administrar un medicamento especial que los hace inmunes a la enfermedad durante un periodo limitado. Puesto que la vacuna de la varicela contiene virus vivos, es importante recordar que los niños inmunodeprimidos no tendrán una respuesta normal a la misma y por tanto no deben ser vacunados.

  • VÓMITOS

    VÓMITOS

    Puesto que muchas enfermedades infantiles pueden causar vómitos, es de esperar que su hijo tenga este problema varias veces durante sus primeros años de vida. Los vómitos tienden a desaparecer rápidamente sin tratamiento alguno, pero esto no facilita las cosas en el momento en que aparecen.

    La sensación de impotencia, combinada con el temor de que sea algo serio y el deseo de tratar de aliviar al niño, pueden causarle a usted tensión y angustia. Para poder enfrentar estos episodios con calma, infórmese bien sobre las causas de los vómitos y sobre el modo de actuar en dicho caso.

    En primer lugar, hay una diferencia entre vomitar y regurgitar. Vomitar consiste en expeler violentamente el contenido del estómago por la boca. Regurgitar (algo muy común en los lactantes menores de un año) consiste en la salida del contenido de la boca de forma pasiva, frecuentemente al eructar.

    Los vómitos tienen lugar cuando los músculos abdominales y del diafragma se contraen fuertemente mientras el estómago está relajado. Este acto reflejo se desencadena cuando el “centro del vómito”, ubicado en el cerebro, es estimulado por:

    • Los nervios del estómago y el intestino, cuando el tracto gastrointestinal está irritado o inflamado debido a una infección o una obstrucción.
    • Sustancias químicas en el torrente sanguíneo (por ejemplo ciertos medicamentos)
    • Estímulos psicológicos por visiones u olores desagradables
    • Estímulos provenientes del oído medio (por ejemplo, vómitos provocados por el mareo)

    Las causas más comunes de los vómitos y regurgitaciones varían según la edad. Durante los primeros meses de vida, por ejemplo, la mayoría de los infantes regurgitan pequeñas cantidades de leche materna o de fórmula, generalmente durante la hora posterior a la toma. Esta leche cortada, como algunos la describen, consiste simplemente en el movimiento reflujo de la comida procedente del estomago, que asciende a través del esófago y sale por la boca. Será menos frecuente si se hace eructar al niño y no se le deja jugar activamente justo después de la tomas.

    Las regurgitaciones pueden disminuir a medida que el bebe crece, pero puede persistir de forma ligera hasta que tenga entre diez y doce meses. La regurgitación no es algo grave y no interfiere con el proceso normal de aumento de peso.

    Durante el primer mes de vida se pueden presentar vómitos ocasionales. Si estos son muy repetidos o violentos, infórmeselo al pediatra. Aunque tal vez sea un problema de alimentación sin importancia, también podría ser el síntoma de un trastorno más grave.

    Entre las dos semanas y los cuatro meses de edad, los vómitos violentos y persistentes pueden deberse a un engrosamiento del musculo que hay a la salida del estómago. Esta alteración denominada estenosis hipertrófica del píloro, evita que la comida pase al intestino y requiera atención médica inmediata. Por lo general se requiere de una cirugía para ensanchar el área estrecha. El signo más representativo de este trastorno es el vómito violento entre 15 y 30 minutos después de comer o incluso antes. Si se detecta esto llame al pediatra cuanto antes.

    Ocasionalmente las regurgitaciones aumentan en lugar de disminuir durante las primeras semanas o meses de vida. Aunque no se trate de vómitos violentos, ocurren constantemente. Esto se debe a que los músculos de la parte inferior del esófago están demasiado distendidos y permiten que el contenido del estomago ascienda hacia la boca. Esta afección se conoce como reflujo gastro - esofágico y se suele controlar siguiendo estas indicaciones:

    • Espese la leche añadiéndole pequeñas cantidades de cereal de arroz para bebé (una cucharita de té en cada biberón).
    • Evite alimentarlo excesivamente.
    • Hágalo eructar frecuentemente.
    • Después de cada toma deje al bebe quieto y en posición vertical por lo menos durante treinta minutos.

    Si estas medidas no son efectivas, su pediatra podría remitirlo a un gastroenterólogo.

    Pasados los primeros meses de vida, la causa más habitual de los vómitos son las infecciones estomacales o intestinales. Los agentes infecciosos más frecuentes son los virus, pero a veces la infección se debe a bacterias e incluso parásitos. Este tipo de infección también puede provocar fiebre, diarrea y a veces náuseas y dolor abdominal. Puesto que suele ser contagiosa, es muy probable que si un niño lo contrae, algunos de sus compañeros de juegos también se vean afectados.

    En ciertas ocasiones, algunas infecciones no se radican en el aparato digestivo pueden provocar vómitos. Entre estas figuran infecciones del aparato respiratorio, las vías urinarias, otitis media, la neumonía así como la meningitis, la apendicitis y el síndrome de Reye.

    Algunas de estas enfermedades requieren tratamiento médico inmediato. Por lo tanto, independientemente de la edad que tenga su hijo, es importante que sepa identificar los síntomas que siguen a continuación y llamar al pediatra en caso de detectarlos.

    • Sangre o bilis (un liquido de color amarillento - verdoso) en los vómitos.
    • Dolor abdominal intenso
    • Vómitos violentos y repetidos
    • Abdomen muy hinchado
    • Somnolencia o irritabilidad excesiva
    • Convulsiones
    • Síntomas de deshidratación, como boca seca, ausencia de lagrimas, hundimiento de los “puntos blandos” (fontanelas) y disminución de la micción
    • Incapacidad para beber cantidades adecuadas de líquido
    • Vómito continuo por mas de veinticuatro horas seguidas

    TRATAMIENTO

    Casi siempre los vómitos desaparecen sin necesidad de un tratamiento específico. No se le debe dar a un niño tratamiento alguno, con o sin receta medica a no ser que el pediatra lo prescriba para tratar su dolencia específica.

    Si su bebé vomita, acuéstelo sobre el estómago o de costado. Así será menos probable que inhale el vómito y que este penetre a las vías respiratorias y pulmones.

    Si su hijo vomita continuamente, debe de estar muy pendiente de que no se deshidrate. Deshidratación es el término que se usa cuando el cuerpo pierde tanta agua que deja de funcionar eficazmente. Si llega a grados extremos, la deshidratación puede ser grave o hasta puede poner en peligro la vida del niño.

    Para evitar que esto ocurra, procure que su hijo ingiera suficientes líquidos para compensar el fluido perdido a través de los vómitos. Si también vomita este líquido, avise al pediatra.

    Durante las primeras 24 horas de cualquier enfermedad que curse con vómitos, no se preocupe si su hijo no desea ingerir sólidos y hágale beber muchos líquidos claros, como agua pura, agua de manzanilla u orégano, y si es posible, una solución electrolítica. Los líquidos no solo ayudan a evitar la deshidratación, sino que tienden a provocar menos vómitos que los alimentos sólidos.

    No intente hidratar a sus hijos con gaseosas sin gas, soluciones hidratantes post ejercicio (ej. gatorade), o jugos industrializados.

    Estas son algunas recomendaciones sobre como darle líquidos a su hijo después de un episodio de vómitos:

    • Espere entre 30 minutos y una hora desde el último episodio de vómitos y entonces dele 1 o 2 onzas (30 a 60 ml) de agua fresca cada media hora o cada hora por unas cuatro tomas.
    • Si no vomita el agua, dele 2 onzas (60 ml) de solución electrolítica alternada con 2 onzas de otro líquido claro cada media hora.
    • Si sigue sin vomitar luego de dos tomas seguidas, empiece a darle formula, o leche diluida a la mitad (dependiendo de la edad) y vaya aumentando la cantidad poco a poco hasta 3 a 4 onzas (90 a 120 ml) cada tres a cuatro horas.
    • Cuando el niño lleve entre doce y veinticuatro horas sin vomitar, vuelva a darle gradualmente su dieta habitual, pero siga ofreciéndole muchos líquidos.

    En la mayoría de los casos, el niño se recupera con solo permanecer en casa y recibir una dieta líquida durante doce a veinticuatro horas.

    El pediatra, por lo general, no receta de medicinas para tratar los vómitos. Si su hijo también tiene diarrea. Pídale al pediatra instrucciones como debe darle los líquidos y como reanudar los sólidos en su dieta.

    Si el niño no toma los líquidos claros o si los síntomas se intensifican, informe al pediatra. Este lo examinará y podrá solicitar que le hagan análisis de sangre y orina o que le tomen radiografías para hacer un diagnóstico. En algunas ocasiones, podrá ser necesaria la hospitalización.

  • Nueva Enfermedad

En esta sección tiene algunos temas de seguridad.

  • AHOGAMIENTO

    AHOGAMIENTO

    Un niño pude ahogarse ya sea por caer en aguas muy profundas o por quedar atrapado mientras tiene la cara sumergida en el agua. En el caso de niños muy pequeños, esto puede ocurrir en unas cuantas pulgadas de agua.

    La reacción natural del niño en ambos casos es aterrorizarse y forcejear, dejar de respirar o tratar de aguantar la respiración. Cuando finalmente respira, inhala agua y se sofoca. El ahogamiento se refiere a las muertes provocadas de este modo. Cuando se rescate al niño antes de morir, nos referimos a este episodio como casi ahogamiento.

    COMO ACTUAR

    En cuanto su hijo este fuera del agua, compruebe si respira. Si no lo hace, inicie de inmediato la reanimación cardiopulmonar, si alguien más está presente , pídale que llame a emergencias médicas, pero no pierda un tiempo precioso buscando ayuda ni intente sacar el agua inhalada de los pulmones del niño. En cambio, concéntrese en la reanimación cardiopulmonar hasta que el niño respire por su cuenta.

    Es muy común que durante el proceso de reanimación el niño vomite parte del agua que ha tragado. Solo cuando la respiración del niño se haya reanudado podrá detener el procedimiento de reanimación y pedir ayuda de emergencia. Cuando lleguen los paramédicos, le administraran oxigeno si es necesario, seguirán con la reanimación cardiopulmonar.

    En ese momento usted podrá llamar al pediatra para que le indique como proceder a continuación. Cualquier niño que haya estado a punto de ahogarse debe ser sometido a una evaluación médica completa, aunque parezca estar bien. Si dejo de respirar, trago agua o estuvo inconsciente, debe permanecer bajo observación médica por veinte y cuatro horas como mínimo para comprobar que no sufrió lesiones en el sistema nervioso o respiratorio.

    La recuperación de un niño que estuvo a punto de ahogarse dependerá del tiempo que haya estado sin recibir oxigeno. Si estuvo bajo el agua por un rato muy corto, es probable que se recupere por completo. El permanecer sin oxigeno durante periodos más largos puede causar daños en los pulmones, el corazón y el cerebro.

    Si un niño no responde rápidamente a la reanimación cardiopulmonar, es posible que sufra secuelas más graves. Pero de cualquier modo es importante seguir intentándolo, puesto que la reanimación cardiopulmonar ha permitido revivir a niños aparentemente sin vida o que habían estado sumergidos en aguas frías durante largos períodos de tiempo.

    PREVENCIÓN

    Los niños menores de dos años, los que padecen de retardo mental y los que sufren de convulsiones son particularmente propensos a ahogarse, pero cualquier niño corre peligro si se le deja jugar sin supervisión cerca o dentro del agua. Hasta un niño que sabe nadar puede ahogarse a pocos pies del lugar seguro si llega a asustarse y confundirse. Por lo tanto, nunca permita que un niño de pocos años nade solo sin supervisión y vigílelo constantemente siempre que esté cerca de una acumulación de agua, tal como una piscina, lago o río.

    Pero estas no son las únicas ocasiones propicias para que un niño se ahogue. La inocente exploración del inodoro o de un cubo de agua por parte de un niño pequeño puede conducirlo a una tragedia. Nunca deje agua acumulada donde su hijo de uno o dos años puede acercarse. Vacíe o cubra con un plástico las piscinitas portátiles cuando no estén en uso. Vacíe prontamente la tina del baño. Cierre la tapa del inodoro y, si su hijo pequeño es muy activo y curioso, cierre el baño con cerrojo. No deje cubos ni siquiera con unas pocas pulgadas de agua o detergente cerca de un bebé que ya camina. Nunca deje a un pequeño cerca de una bañera que se está llenando ni dentro de una bañera llena de agua.

    Editado de: Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría

  • ASIENTOS DE SEGURIDAD PARA EL AUTO

    ASIENTOS DE SEGURIDAD PARA EL AUTO

    Cada año más niños y adolescentes, entre las edades de uno a diecinueve años, mueren en choques de auto más que de cualquier otra manera. Muchas de estas muertes podrían haberse evitado si los niños hubieran estado bien sujetos.

    Contrario a lo que piensa mucha gente, el regazo de uno de sus padres es el lugar más peligroso para que un niño viaje en auto. En caso de un choque, lo más probable es que el adulto no pueda sujetar al niño, con el peligro adicional de que su cuerpo aplaste al pequeño al ser impulsado contra el parabrisas. La medida mas importante para la seguridad de su hijo es adquirir, instalar y usar correctamente un asiento de seguridad debidamente aprobado y adecuado para la edad y al tamaño del niño siempre que viaje en auto.

    En muchos países se exige el uso de asientos de seguridad. Lamentablemente, estudios recientes demuestran que muchos padres no utilizan los asientos de seguridad correctamente. Los errores más comunes consisten en colocar un asiento, que debe orientarse en el sentido opuesto al de la marcha, en un asiento delantero provisto de una bolsa de aire; orientar el asiento en el sentido incorrecto; no sujetar bien al niño en el asiento; no asegurar bien el asiento de seguridad al asiento del vehículo y no usar una silla elevadora para los niños los niños mayorcitos.

    He aquí una guía que le puede ayudar a elegir el asiento de seguridad:Igualmente algunos padres no usan el asiento de seguridad en trayectos cortos. No están conscientes de que la mayoría de choques fatales ocurren a menos de cinco millas (8km) de la casa y a velocidades inferiores a las 25 millas (40 km) por hora. Por tales motivos, los niños siguen corriendo peligro. No basta con tener un asiento de seguridad; hay que utilizarlo correctamente en todas las ocasiones.

    ELECCION DEL MODELO

    La Academia Americana de Pediatría publica anualmente una lista de los asientos para auto que hay en el mercado. El folleto “Asientos de seguridad para el auto: una guía para las familias” se puede obtener en la dirección electrónica: www.aap.org/family/carseatguide.htm.

    He aquí una guía que le puede ayudar a elegir el asiento de seguridad:

    • No hay un asiento que se pueda catalogar como el “más seguro” o el “mejor”. El “mejor” asiento de seguridad es aquél que se adapta al peso y tamaño de su hijo, y que se pueda instalar correctamente a su auto.
    • El precio no siempre es un indicativo de la calidad. Los asientos más costosos se traducen en características adicionales que pueden o no facilitar su uso.
    • Cuando usted encuentre un asiento de seguridad para el auto que le agrade, pruébelo. Ponga al niño en el mismo y ajuste los arneses y las hebillas. Cerciórese de que se adapte a su automóvil y que los arneses son fáciles de ajustar una vez que lo instale.
    • Tenga en cuenta que la forma como las tiendas exhiben o ilustran los asientos de seguridad para el auto no siempre muestran la manera correcta en que deben usarse.
    • Si su bebé fue prematuro utilice un asiento sin protector frontal. Este protector frontal por lo general es muy alto y queda demasiado lejos del cuerpo del bebé como para que se ajuste correctamente. Si se produce un choque, la cara del pequeño podría golpearse contra el protector. Antes de sacar al bebé del hospital, el personal médico deberá observar al niño en el asiento de seguridad para constatar que la posición semireclinada no le provoque un bajo ritmo cardiaco, le haga llegar poco oxígeno o le cause otro problema respiratorio. Si su bebé debe permanecer completamente acostado durante el trayecto, utilice una cama para auto resistente a choques. De ser posible un adulto debe ir en el asiento de atrás junto a su bebé para observarlo atentamente.
    • Es posible que los niños con problemas especiales de salud necesiten otros sistemas de seguridad. Hable de este asunto con su pediatra.
    • No use un asiento de seguridad muy antiguo. Revise la etiqueta para saber en qué fecha fue fabricado. Si tiene más de diez años no debería usarse. Algunos fabricantes recomiendan que los asientos se usen por un máximo de cinco a seis años. Averigüe con el fabricante en que momento recomienda reemplazar ese tipo de asientos en particular.
    • Nunca se debe usar un asiento de seguridad que estuvo en un choque. Aunque luzca bien, puede haberse debilitado. No use un asiento sin conocer todos sus antecedentes. Si tiene cualquier inquietud, llame al fabricante del asiento.
    • No use un asiento de seguridad que no tenga una etiqueta con fecha de fabricación y un nombre o número de modelo. Sin estos datos, no podrá saber si el asiento no ha sido llamado a devolución.
    • No emplee un asiento de seguridad que no venga con instrucciones. Las necesitará para enterarse del modo de uso adecuado. No confíe en las instrucciones que le dé el antiguo propietario. Solicite al fabricante una copia del manual de instrucciones antes de usar el asiento.
    • No use un asiento de seguridad que tenga grietas en el marco o al que le falten piezas.
  • MALTRATO EN GUARDERÍAS

    MALTRATO EN GUARDERÍAS

    Los medios de comunicación difunden de tanto en tanto noticias espeluznantes sobre maltrato y abuso de niños por parte de niñeras y personal de guarderías. Como resultado, muchos padres se resisten a dejar a sus hijos en manos de alguien ajeno a la familia. Lo cierto es que el maltrato por parte del personal que cuida niños es extremadamente raro. Lo más habitual es que los centros de cuidado infantil sean el sitio donde encuentran apoyo los niños que han sido maltratados en otro lugar.

    Aun así, para su propia tranquilidad y con el fin de reducir al mínimo las posibilidades de que su hijo sea maltratado, inspeccione a fondo el centro al que lo piensa llevar antes de matricularlo y haga visitas sin previo aviso cuando empiece a dejarlo allí. (Si hay restricciones sobre las visitas paternas, descarte esa guardería.)

    Sin embargo, puesto que las visitas paternas pueden perturbar a distraer a los niños, permanezcan al margen en lo posible. Si usted no está en la capacidad de realizar la visita, podría pedirle a otros adultos (parientes o amigos cercanos) que pasen por el centro infantil de vez en cuando para observar cómo funcionan las cosas. Además, hable con los padres de otros niños que asisten al mismo programa e intercambie observaciones e inquietudes.

    ¿Cómo puede saber si su hijo está siendo maltratado físicamente en la guardería o en otro sitio?

    Estando atento a cualquier cambio inexplicable en su comportamiento o aspecto. Fíjese sobre todo en los siguientes puntos:

    • Cualquier lesión o herida que no tenga explicación aparente
    • Lesiones repetidas, incluso si aparecen accidentales
    • Explicaciones contradictorias por parte de la niñera sobre el origen de las lesiones del pequeño
    • Moretones con la forma de una mano; quemaduras cuyo aspecto sugiere que no se trato de algo incidental; marcas de cuerdas, cinturones u otros objetos en el cuerpo
    • Moretones, infecciones y sangrado en la zona genital o anal
    • Un niño que ya lleva mucho tiempo usando el inodoro comienza a tener percances sin ninguna explicación lógica

    Un comportamiento abiertamente sexual e inapropiado para el niño. (Tenga cuidado de no confundir la curiosidad infantil y el deseo normal de explorar su propio cuerpo con algo más siniestro. Por ejemplo, es normal que los niños de tres a cuatro años de edad se masturben y que adquieran un interés hacia la sexualidad.)

    Como recomendación general, si su hijo ha estado asistiendo tranquilamente al lugar donde lo cuidan por cierto tiempo y de un momento a otro empieza a resistirse, intente buscar posibles explicaciones, pero no asuma automáticamente lo peor. Este cambio de actitud puede ser el reflejo de una nueva etapa por la que está pasando su hijo.

    Entre los siete y nueve meses de edad, por ejemplo, la mayoría de los bebes se asustan ante un “extraño”, que puede ser cualquier persona distinta al papá o a la mamá. Entre los trece o dieciocho meses, la mayoría de los niños pasan por una fase de ansiedad ante los desconocidos, aferrándose a sus padres cuando éstos intentan marcharse. Si no encuentra una explicación razonable al cambio de comportamiento de su hijo, pida consejo al pediatra antes de poner en marcha una investigación en la guardería.

    Por último, preste atención al modo en que su hijo juega y habla. Los cuantos que inventa, los dibujos que hace y las fantasías que representa son el reflejo de sus experiencias, intereses y temores recientes. Si el pequeño ha vivido algo desagradable, es posible que salga a la luz en sus juegos, aun cuando no pueda manifestárselo de otra forma. Aprenda a leer ese lenguaje especial.

  • MALTRATO INFANTIL

    MALTRATO INFANTIL

    El maltrato infantil es muy común. En los noticieros aparecen tantos reportajes sobre niños maltratados, que es casi natural que se pregunten hasta qué punto está seguro su hijo. Aunque es un error volverse sobreprotector y convertir al niño en un ser temeroso, es importante estar consciente de los riesgos reales y saber cuáles son los síntomas de maltrato y el abuso.

    En Estados Unidos se denuncian más de 2.5 millones de casos de maltrato infantil al año. De éstos treinta y cinco de cada 100 casos comprenden maltrato físico, quince de cada cien comprenden de abuso sexual y cincuenta de cada cien comprenden negligencia o descuido del niño por parte de quienes están a su cargo. En el Ecuador no existen estadísticas precisas, sin embargo, probablemente la situación es peor.

    Los estudios indican que una de cada cuatro niñas y uno de cada ocho niños serán abusados sexualmente antes de que cumplan dieciocho años. Aproximadamente uno de cada veinte niños son maltratados físicamente cada año.

    La mayoría de los casos de maltrato infantil, en cualquiera de sus formas, ocurren dentro del seno familiar, a menudo cometidos por los padres o parientes quienes a su vez fueron víctimas durante la niñez. El descuido y maltrato de los niños también es más común en aquellas familias que viven en medio de la pobreza y entre padres adolecentes o que abusan de las drogas o el alcohol.

    Aunque ha habido un reciente incremento en el maltrato infantil fuera del hogar, sique siendo más común el maltrato por parte de las personas a cargo del niño o de una persona que lo conoce, más que por parte de un desconocido. El abuso sexual consiste en cualquier actividad sexual que un niño no pueda comprender o en la que no quiera participar. Incluye actos como manipulación de los genitales, contacto oral con los genitales y coito genital y anal, así como exhibicionismo, contemplar el cuerpo desnudo del niño y exponerlo a pornografía.

    El maltrato físico consiste en lastimarle el cuerpo al niño, ya sea mediante golpes, quemaduras, fracturas de huesos, lesiones craneales y lesiones de un órgano interno. Puesto que algún moretón indica que ha habido rotura de tejido y vasos sanguíneos, cualquier método disciplinario que deje moretones se define como maltrato físico.

    La negligencia incluye la desatención física (privar a un niño de alimento, ropa vivienda o cualquier otra necesidad física), la desatención emocional (privar a un niño del amor, consuelo y afecto que necesita) y la desatención medica (privar a un niño del cuidado médico). El abuso psicológico es el resultado de todos los factores anteriores, pero también puede estar vinculado el abuso verbal.

    SIGNOS Y SÍNTOMAS

    No siempre es fácil darse cuenta que un niño ha sido maltratado o abusado. Los niños que han sido víctimas del maltrato a menudo se abstienen de revelarlo por temor a ser culpados o a que no les crean, o bien porque el victimario es alguien a quien aman mucho. Los padres también pasan por alto los síntomas para no tener que encarar la realidad. Éste es un grave error. Un niño que ha sido maltratado necesita apoyo y tratamiento especial lo antes posible. Cuanto más tiempo dura el abuso o se deje que niño enfrente las consecuencias por su cuenta, menos probabilidades habrá de que se recupere por completo.

    La mejor forma de detectar los síntomas de maltrato es estar pendiente de cualquier cambio inexplicable en el cuerpo o el comportamiento de su hijo. A menos que tenga motivos de sospecha, no le haga al niño un “chequeo” formal, puesto que esto podría asustarlo.

    Sin embargo, continúe indagando si detecta alguna de las siguientes señales:

    MALTRATO FISICO

    • Cualquier lesión (moretón, quemadura, fractura, lesión abdominal o craneal) que no tenga una explicación razonable.

    ABUSO SEXUAL

    • Conducta temerosa (pesadillas, depresión, miedos inusuales).
    • Dolor abdominal, mojar la cama (especialmente si el niño ya había aprendido a ir al baño), dolor o hemorragia en los genitales, enfermedades de transmisión sexual.
    • Intentos de huir de casa.
    • Conducta sexual extrema que parece inapropiada para la edad del niño.

    MALTRATO PSICOLÓGICO

    • Pérdida repentina de la confianza en sí mismo.
    • Dolor de cabeza o de estómago sin causa médica.
    • Miedos anormales, pesadillas más frecuentes.
    • Intentos de huir de casa.
    • Bajo desempeño escolar.

    DESCUIDO EMOCIONAL

    • No aumenta de peso (especialmente en los lactantes).
    • Muestras de afecto demasiado efusivas.
    • Apetito desaforado y robo de comida.

    CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO

    En la mayoría de los casos, los niños que han sido maltratados, abusados o desatendidos sufren mayores daños emocionales que físicos. Un niño víctima de maltratos severos puede llegar a sufrir de depresión, tener una actitud suicida o volverse retraído o violento. A medida que crece podría llegar a consumir drogas o alcohol, intentar huir de casa, desafiar la disciplina o abusar de otros.

    Como adulto, podría llegar a tener dificultades maritales y sexuales, sufrir depresión o tratar de suicidarse. No todas las víctimas de maltrato pueden llegar a tener reacciones tan extremas. Por lo general, entre más pequeño sea el niño, más tiempo dure el abuso y más cercana sea su relación con el victimario, más grave será el daño emocional. El apoyo de un adulto de confianza puede reducir parte del impacto que sufra el niño.

    EN BUSCA DE LA AYUDA NECESARIA

    Si sospecha que su hijo ha sido maltratado, pida ayuda de inmediato a través de su pediatra o de una agencia local de protección de menores. Los médicos tienen la obligación legal de informar a las autoridades sobre cualquier sospecha de maltrato, abuso sexual o negligencia.

    Asimismo el pediatra detectará y tratará cualquier lesión que tenga el niño, le recomendará un terapeuta y suministrará la información necesaria a los investigadores del caso. Es posible que el médico tenga que testificar en la corte, si es necesario, para proteger legalmente al niño o para cursar una acusación contra un sospechoso de abuso sexual. En los casos de maltrato físico leve, raras veces se sigue un proceso criminal, pero si es usual en los casos de abuso sexual.

    Si su hijo ha sido víctima de maltrato o de abuso sexual, se beneficiará de los servicios de un profesional calificado en salud mental. Es posible que le recomienden que usted y otros miembros de la familia reciban consejería para poder brindarle al niño el apoyo y consuelo que necesita. Si un integrante de su familia es responsable del abuso, también podría beneficiarse del tratamiento por parte de un profesional en salud mental.

    Si su hijo ha sido maltratado o abusado, usted podría ser la única persona que lo puede ayudar. No existe justificación para retrasar el momento de denunciar sus sospechas. Con negar el problema solo conseguirá empeorar las cosas, permitiendo que persista el maltrato y disminuyendo las probabilidades de que su hijo se recupere por completo.

    En cualquier caso de abuso infantil, la seguridad del niño afectado es la prioridad. Es indispensable resguardarlo de cualquier posibilidad de que siga siendo maltratado.

    PREVENCION DEL MALTRATO INFANTIL

    El maltrato físico y psicológico de los niños dentro del seno familiar a menudo se debe a los sentimientos de aislamiento, estrés y frustración de los padres. Estos necesitan apoyo y toda la información posible para poder criar a sus hijos de manera responsable. Necesitan aprender a aislar sus propios sentimientos de frustración y enojo sin desquitarse con sus hijos.

    Asimismo necesitan de la compañía de otros adultos que los escuchen durante los momentos de crisis.Los grupos de apoyo pertenecientes a organizaciones comunitarias suelen ser un buen punto de partida para reducir la sensación de aislamiento o frustración que pueden sentir los padres.

    La supervisión personal y la participación en las actividades de su hijo son el mejor modo de prevenir el maltrato físico y el abuso sexual fuera de casa. El jardín infantil o la guardería que elija para su hijo deben permitir las visitas paternas sin restricciones de ningún tipo y sin previo aviso. Se les debe permitir a los padres como voluntarios en los salones de clase y se les debe mantener al tanto de la selección o cambio de personal. Es importante también que los padres escuchen con atención lo que les cuenten sus hijos a cerca de sus experiencias y reacciones en la escuela o guardería. Siempre que su hijo le diga que ha sido maltratado o si tiene algún cambio repentino e inexplicable de comportamiento, no dude en indagar lo que ha ocurrido.

    Aunque la idea no es asustar al niño, usted puede enseñarle algunas reglas básicas de seguridad sin intimidarlo. Enséñele a no relacionarse con desconocidos, a decir “no” cuando alguien le pide que haga algo en contra de su voluntad, y a contarle de inmediato si alguien lo lastima o lo hace sentir mal. Haga énfasis en que no se meterá en problemas por decir que ha sido maltratado.

    Insístale que usted necesita saber esas cosas para poder protegerlo y que es correcto contar lo que pasó. En lugar de hacerle ver que está rodeado de peligros, incúlquele la idea de que es una persona fuerte y capaz y que puede contar con usted para estar protegido. Enséñele que no es correcto que los adultos le toquen el cuerpo si él no lo quiere y si no entiende lo que está pasando.

  • MENSAJE PARA LOS ABUELOS SOBRE SEGURIDAD

    MENSAJE PARA LOS ABUELOS SOBRE SEGURIDAD

    Como abuelo o abuela, el bienestar y la seguridad de su nieto son de gran importancia para usted. Particularmente cuando el niño este bajo su cuidado – en su casa, en la casa del pequeño, en el auto o en cualquier otro lugar – cerciórese de tomar todas las medidas posibles para garantizar su seguridad.

    Tómese el tiempo para leer estos consejos. Obtendrá pautas para proteger a su nieto en las situaciones más comunes. Antes de que su nieto vaya de visita o se quede a dormir en su casa, es conveniente que haya revisado y adoptado las recomendaciones que encontrará aquí. En esta sección especial hallará los puntos de seguridad más importantes que deben tener en cuenta los abuelos.

    SEGURIDAD DENTRO DE LA CASA

    Hay gran cantidad de medidas de seguridad que deben tener en práctica en su casa para proteger a su nieto. Las siglas DAPETO le ayudarán a tener presente las siguientes recomendaciones:

    Detectores de humo: se deben colocar en los lugares apropiados de la casa.

    Alimento para animales: se deben guardar fuera del alcance del pequeño, así como tener a la mascota aislada del niño.

    Plan de evacuación en caso de incendio: se debe diseñar con anticipación, así como tener extinguidores a la mano.

    Escaleras: deben estar resguardadas por portones a ambos extremos para impedir el paso del niño.

    Tapas para los enchufes: se deben adquirir y colocar para prevenir que su nieto meta los dedos en los enchufes y corra el riesgo de electrocutarse.

    Objetos y muebles puntiagudos: se deben cubrir o rodear con un material suave o acolchado.

    Aparte de estas reglas generales, tenga en cuenta las siguientes medidas de seguridad para las áreas específicas de su casa.

    LA HABITACION DEL BEBÉ O EL SITIO DONDE ÉL VAYA A DORMIR

    Si guardó la cuna de su propio hijo o hija en el ático o garaje pensando en la llegada de un nieto algún día, las recomendaciones para los muebles y accesorios para niños han cambiado enormemente durante los últimos 25 años. Hay buenas probabilidades de que la vieja cuna ya no cumpla con los parámetros de seguridad actuales, por lo que usted tendrá que invertir en una nueva. (Use el mismo enfoque para otros muebles antiguos que haya guardado y que pueda representar un peligro para el niño, tal como un corralito viejo.)

    Compre un cambiador o use su propia cama para cambiarle el pañal al bebé. A medida que crezca y se ponga más inquieto, es posible que necesite que una segunda persona le ayude a cambiarle el pañal.

    No permita que su nieto duerma con usted en su cama.

    Mantenga vacío el cubo para pañales sucios.

    COCINA

    Ponga “pasadores para bebé” en los gabinetes. Para ser doblemente precavida, traslade de lugar los detergentes y productos químicos tóxicos de tal modo que estén fuera del alcance del niño por completo.

    Retire cualquier cable que esté colgando, tal como el de la cafetera o la tostadora.

    Tenga mucho cuidado antes de darle a su nieto comida preparada en un horno microondas. Estos hornos pueden calentar los líquidos y sólidos de manera dispareja, dejándolos tibios por fuera pero muy calientes por dentro.

    BAÑOS

    Guarde bajo llave y fuera del alcance de su nieto las pastillas, inhaladores, y otras medicinas con o sin receta, así como cualquier equipo médico.

    Coloque un material antideslizante en la tina del baño para evitar resbalones peligrosos.

    Si hay manijas o barras en la tina para su propio uso, cúbralas con un material acolchado cuando vaya a bañar allí al bebé.

    Nunca deje a un niño solo en una tina o lavamanos lleno de agua.

    EQUIPO PARA BEBÉ

    Nunca deje solo a su nieto en una silla para comer o en una sillita reclinable para lactantes colocada en un lugar alto, tal como una mesa o un mostrador.

    No use andadores para bebé.

    JUGUETES

    Adquiera juguetes nuevos para su nieto que tenga una variedad de sonidos, imágenes y colores. Los Juguetes sencillos pueden ser tan buenos como los complejos. Recuerde: aunque el juguete sea muy sofisticado o refinado, la relación con su nieto es mucho más importante.

    Los juguetes, las cintas de música, los discos compactos y los libros deben ser apropiados a la edad del niño y ofrecerle retos acordes con su nivel de desarrollo.

    Evite los juguetes con piezas pequeñas que el bebé pueda llevarse a la boca y tragarse.

    Puesto que los baúles para juguetes pueden ser peligrosos, no tenga uno en su casa o adquiera un baúl que no tenga tapa.

    GARAJE/SÓTANO

    Cerciórese de que el mecanismo automático que hace que la puerta se retraiga esté funcionando bien.

    Mantenga todos los químicos y pesticidas para el jardín así como las herramientas en un armario bajo llave y fuera del alcance de los niños.

    SEGURIDAD FUERA DE CASA

    Compre un asiento de seguridad para auto que pueda instalar dentro de su propio vehículo. Cerciórese de instalarlo adecuadamente y de poder sujetar a su nieto sin problemas. Examine las hebillas y los broches antes de adquirir el asiento, puesto que su facilidad de uso puede variar.

    Compre un cochecito de bebé para llevarlo a pasear por su vecindario.

    Cuando salga de compras con el pequeño, procure elegir tiendas cuyos carritos de compras tengan asientos incorporados para niño. Permítale elegir uno con un diseño o color especial.

    Si tiene un triciclo o una bicicleta en casa para su nieto, es imprescindible que también adquiera un casco para el niño. Permítale elegir uno con un diseño y color especial.

    Aunque los patios de recreo son divertidos, también pueden ser peligrosos. Elija uno que haya sido diseñado pensando en la seguridad de los niños; los de la escuela o parques comunitarios suelen ser una buena opción.

    Inspeccione su propio patio o jardín en busca de cosas peligrosas o venenosas.

    Si tiene una piscina en su patio o si lleva al niño a una, la piscina debe de estar rodeada por una cerca de cuatro pies de altura con un portón que se cierre con llave. Cerciórese de que las piscinas de los vecinos también estén resguardados por una cerca y tome las medidas necesarias para evitar accidentes lamentable.

    Editado de: Caring for Your Baby and Young Child, Academia Americana de Pediatría

  • SEGURIDAD EN LA COCINA

    SEGURIDAD EN LA COCINA

    La cocina es una habitación tan peligrosa para los niños pequeños, que algunos expertos recomiendan que se les impida la entrada a este lugar. Evidentemente se trata de algo difícil de cumplir ya que los padres suelen estar mucho tiempo en la cocina y a la mayoría de pequeños no les gusta perderse nada.

    Mientras su hijo esté con usted en la cocina, siéntelo en una silla alta desde donde pueda verle a usted y a las demás personas que estén allí. Tenga una caja de juguetes en la cocina para que pueda distraerse. Probablemente lo más realista sea eliminar los principales peligros tomando las siguientes precauciones:

    • Guarde los detergentes, blanqueadores, lejía, cera de muebles, jabón para lavar los platos y otros productos peligrosos en un armario alto, con llave y fuera de la vista. Si tiene que guardar algunos productos de limpieza en el armario que hay debajo del fregadero, coloque un cerrojo “a prueba de niños” que trabe automáticamente al cerrar la puerta del armario. (Los puede conseguir en una ferretería). Nunca transfiera sustancias toxicas a recipientes cuyo aspecto sugiera que contenga alimentos o comida (botellas de gaseosas o agua).
    • Guarde los cuchillos, tenedores, tijeras u otros utensilios puntiagudos separados de los utensilios de cocina “inofensivos” y dentro de un cajón cerrado con seguro. Guarde los aparatos que contengan partes o piezas cortantes, como el procesador de alimentos, fuera del alcance del niño o en un armario cerrado con llave.
    • Desenchufe los electrodomésticos cuando no estén en uso para que su hijo no pueda encenderlos. No deje cables eléctricos que el niño pudiera jalar, pues podría caérsele encima un aparato pesado.
    • Cuando cocine gire siempre los mangos de las ollas hacia la parte de atrás de la cocina, de tal modo que su hijo no pueda agarrarlos. Si tiene que desplazarse llevando algún líquido caliente – una taza de café o una olla llena de sopa – fíjese bien en donde está su hijo para evitar chocar con él.
    • Cuando vaya a comprar un horno, elija uno que tenga buen aislamiento para proteger al niño del calor en caso que llegara a tocar la puerta del mismo. Además, nunca deje abierta la puerta del horno.
    • Si tiene una estufa a gas, gire las perillas con firmeza hacia la posición de apagado y, si son fáciles de sacar, quítelas mientras no utilice el horno, para evitar que su hijo pueda encenderlo aun sin querer. Si las perillas no son fáciles de sacar, haga que su hijo no tenga acceso al horno.
    • Guarde los fósforos fuera del alcance y de la vista de los niños.
    • No caliente los biberones en el microondas. El liquido se calentará de forma irregular y es posible que se formen burbujas de leche lo suficientemente calientes como para quemar la boca del bebé. Además, se han descrito casos de explosión de biberones una vez que se sacan del microondas.
    • Tenga un extinguidor de incendios en la cocina. (Si su casa tiene más de un piso, coloque un extinguidor en un lugar visible de cada piso.)
  • SEGURIDAD EN LA CUNA

    SEGURIDAD EN LA CUNA

    Mientras esté acostado en la cuna, su bebe permanecerá a solas la mayor parte del tiempo, por lo que debe estar en un entorno lo más seguro posible. Las caídas son las lesiones más habituales, a pesar de que son las más fáciles de prevenir. Existen más probabilidades de que un niño se caiga de la cuna cuando el colchón se coloca demasiado alto o cuando la barandilla lateral es muy baja.

    Si utiliza una cuna nueva o fabricada a partir de 1985, esta cumplirá con los requisitos de seguridad exigidos. Si piensa utilizar una cuna más antigua, verifique si cumple con los criterios que figuran a continuación.

    • La separación entre los barrotes de la cuna no deberá superar los 6 cm. para que al bebé no le quede la cabeza atrapada.
    • No debe haber ningún hueco en la cabecera ni en los pies de la cuna, para que el bebé no pueda meter la cabeza.
    • Si la cuna tiene salientes puntiagudos en las esquinas, desatorníllelos o córtelos. Si la ropa del bebé llegara a engancharse en los salientes, el bebé podría estrangularse.

    Muchas cunas antiguas se pintaron con pinturas que tenían plomo. Si un bebé mordisquea la barandilla de una cuna pintada con este tipo de productos (algo bastante habitual), podría intoxicarse. Como medida de precaución, lije y elimine la pintura vieja y vuelva a pintar la cuna utilizando barniz de alta calidad. Deje que la cuna se seque en una habitación bien ventilada. Luego, coloque tiras de plástico (de venta en la mayoría de tiendas de artículos para bebes) sobre la parte superior de la barandilla.

    Para evitar otros peligros relacionados con lo cuna, siga estas indicaciones:

    • Si compra un colchón nuevo, retire y destruya todas las envolturas de plástico del embalaje, pues un niño puede asfixiarse con ellas. Si cubre el colchón con un forro grueso de plástico, cerciórese de que se ajuste bien. Los forros con cremallera son los más recomendables.
    • Tan pronto como su bebé aprenda a sentarse, baje el colchón de la cuna a un nivel en el que no pueda caerse al apoyarse o asomarse por la barandilla o al intentar impulsarse hacia fuera. Cuando aprenda a ponerse de pie, coloque el colchón en la posición más baja posible. Las caídas mas comunes ocurren cuando el bebé intenta saltar fuera de la cuna; por lo tanto, cambie a su hijo a otra cama cuando mida 90 cm. o cuando la altura de la barandilla de la cuna esté a nivel o por debajo de su ombligo mientras esté de pie.
    • Cuando la barandilla lateral de la cuna esté completamente bajada, debería quedar, como mínimo, 10 cm por encima del colchón, incluso si el mismo está colocado en la posición más alta. Cerciórese de que el soporte que mantiene la barandilla subida este bien fijo par que el niño no pueda bajarlo de forma incidental. Cuando su bebé esté en la cuna, tenga siempre la barandilla subida.
    • El colchón debe de ajustarse bien a la base de la cuna para que el bebé no pueda caerse en el hueco que queda entre aquel y el lateral de la cuna. Si usted puede introducir más de dos dedos entre el colchón y los laterales de la cuna, cambie el colchón por otro que se ajuste mejor.
    • Revise la cuna periódicamente para verificar que no haya bordes cortantes o abrasivos en las partes metálicas, ni roturas o astillas en las de madera. Si ve marcas de dientes en la barandilla, cubra la madera con tiras de plástico (de venta en la mayoría de tiendas de artículos para bebes).
    • Mientras su bebé sea un lactante, utilice protectores que rodeen el interior de la cuna. Cerciórese de que rodeen la cuna por completo y estén bien atados, con un mínimo de 6 cordeles o correas, para que no se caigan. Para evitar posibles estrangulamientos, no utilice correas de más de 15 cm. de largo.
    • En cuanto su bebé aprenda a ponerse de pie, retire los protectores porque el bebé podría usarlos como escalones para saltar fuera de la cuna.
    • Si cuelga un móvil encima de la cuna del bebe, cerciórese de que quede bien fijo a las barandas laterales. Cuélguelo lo suficientemente alto para que su hijo no pueda tirar del mismo y retírelo de la cuna tan pronto como el bebe empiece a sentarse o cuando cumpla 5 meses.
    • Retire la cuna los juguetes para hacer gimnasia en cuanto el bebé aprenda a ponerse a gatas. Aunque están diseñados para aumentar la capacidad de agarrar y tirar, los bebés pueden hacerse daño al enredarse y caer encima de ellos.
    • Para prevenir las caídas mas graves, no coloque la cuna - ni cualquier otra cama infantil- al lado de una ventana. No cuelgue cuadros ni repisas por encima de la cama del niño puesto que representa un peligro en caso de un terremoto.
  • SEGURIDAD EN NAVIDAD

    SEGURIDAD EN NAVIDAD

    Las fiestas de navidad y fin de año pueden (y deben) ser uno de los momentos más felices del año, con bellos adornos en casa y reuniones con la familia. Sin embargo, estadísticamente, es el mes en que ocurren más accidentes tanto en las vías como en la casa, y los niños están seriamente expuestos.

    La mayoría de peligros durante la Navidad y Fin de Año, son los mismos que acechan a los niños durante todo el año, pero en época de fiestas, aumenta el riesgo para los niños. Con la emoción de la temporada, los padres que en otras ocasiones son cuidadosos, pueden no siempre pensar en los peligros.

    Algunos consejos de seguridad durante esta época incluyen:

    • Las luces pequeñas y adornos diminutos en los árboles de Navidad, guirnaldas y coronas pueden ser un peligro para ahogarse.
    • Mantenga cualquier cosa que quepa en la boca de un niño fuera de su alcance.
    • Las series de focos y otras decoraciones eléctricas pueden ser un peligro para electrocutarse.
    • No sobrecargue los enchufes y utilice únicamente equipo eléctrico que haya sido aprobado.
    • Inspeccione todos los cables eléctricos para asegurarse que no se hayan dañado mientras estuvieron guardados.
    • Las velas, que son más comunes durante las fiestas de fin de año, incrementan el riesgo de incendio. Manténgalas fuera del alcance de los niños y asegúrese de vestir a niños pequeños con ropa a prueba de fuego.
    • Las lámparas con esencias perfumadas, especialmente las que huelen a comida, son a menudo muy atractivas para los niños pequeños. Manténgalas fuera del alcance de los niños ya que la esencia, de ser ingerida, puede ocasionar neumonía severa por aspiración.
    • Las plantas pueden ser peligrosas si los niños deciden comérselas en grandes cantidades. Llame al pediatra si un niño decide elegir alguna planta como postre.

    Acerca de los viajes

    • Los abuelos que reciben visitas de pequeños deben asegurarse de que sus casas sean seguras. Los expertos recomiendan invertir en seguros para gabinetes y cubiertas para enchufes, cocinar en las hornillas traseras, y cuando haya una piscina, asegurarse completamente que el área sea inaccesible.
    • Al visitar a parientes mayores, asegúrese de que los niños no puedan agarrar medicinas que mantengan sobre los muebles, en gabinetes y al lado de la cama. También no olvide la medicina en la cartera de la abuela.
    • No olvide supervisar a los niños cuando estén cerca de las mascotas. Incluso aquellas mascotas que por lo general son amigables con los niños pueden morder debido a que están alteradas por los cambios en las rutinas normales, actividad extra en la casa y ruidos escandalosos.

    Acerca de los juguetes

    • Los niños a menudo desean salir y probar su nueva bicicleta o scooter. Antes de que salgan corriendo por la puerta, asegúrese de que lleven puestos cascos y que hayan recibido las indicaciones de seguridad.
    • Una vez afuera, manténgalos lejos de las áreas de mucho tránsito y supervíselos mientras hacen su viaje inaugural.
    • Asegúrese de que los juguetes que reciben de regalo sean apropiados para la edad del niño y su etapa de desarrollo. Y tenga en mente a los niños pequeños incluso al darle un regalo a sus hermanos más grandes. "Cuando usted le da un juguete a un niño, se lo está dando a toda la familia”.

    El Fin de Año

    • Tenga mucho cuidado al quemar el año viejo, esta época es llena de niños que sufren quemaduras por negligencia de sus padres.
    • No se aventure a “saltar el viejo” con niños, pueden tropezar y tener consecuencias muy graves.
    • Evite el uso de camaretas u otros juegos de artificio. Son muy peligrosos para los niños.

    Hagan que la Navidad y el Fin de Año sean fiestas divertidas y sobretodo seguras.

    ¡ FELICES FIESTAS PARA TODOS !
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